Jared llevó a Abby hasta su departamento. En el camino no pudieron evitar discutir por Doug y por lo sucedido a la salida de su trabajo. —Necesito hablar con él —reveló la mujer y miró con irritación la calle. —Eso no te servirá de nada. —Fue a hacerme un escándalo a mi trabajo. No puedo permitir que siga haciendo eso, va a arruinarme la vida con sus caprichos. —No te va a entender, porque ahora esto se convirtió en un reto para él. Me considera un rival, alguien a quien tiene que eliminar para poder recuperarte. —No quiero que piense eso. —No es lo que tú quieras, Abby, es lo que su cabeza envenenada asimila. Ella lo observó con extrañeza. —¿Cómo puedes asegurar que la cabeza de Doug está envenenada? Él no respondió, mantuvo su vista fija en la vía. —Jared, ¿cómo supiste el ape

