Capítulo 2

1216 Words
-¿Es noche de brujas?- pregunta Luke, luciendo divertido, mientras enrosca el spaghetti en su tenedor. Frunzo el ceño. Noche de brujas ha pasado hacía meses ya. -Luke, eso fue hace meses- responde mamá con el ceño fruncido. Por otro lado, papá sonreía con complicidad mientras observaba a mí hermano. -¿Y por qué Olive tiene una nariz de payaso puesta?- pregunta riendo. Entonces todos ríen. Sí genial, es el año de reírse de Olive. Todo el mundo se ríe, ¡Únanse, es diversión gratuita para toda la familia! Ruedo los ojos algo irritada pero decido no responder y no precisamente por mi mal humor, simplemente no sé qué responder. Ya saben, hoy he perdido varias neuronas a lo largo del día y en estos momentos mi cabeza en lo único que puede pensar es en comer y dormir. Justamente en ese orden. Papá y mamá hablan sobre no se qué, del trabajo. Ambos tienen un pequeño hotel en el centro. No somos millonarios pero nos va medianamente bien. Mi hermano Luke, cada tanto, cuenta algo divertido o interesante que le pasó en la universidad y yo, bueno, me dedico a vaciar mi plato mientras oigo a todos hablar.  ¿Mencioné que me encanta hablar? Bueno, con toda la conmoción del día, mi alma de charlatana ha quedado acorralada en una esquina, llorando de manera lamentable, porque ha fallado en su misión al hablar con trasero sexy Domms y en su lugar ha tartamudeado, dejándome como a una idiota, aunque ya soy algo idiota pero no era la idea que Ethan Domms notara eso. No ahora que sabía de mi existencia. -¿Cómo te fue en el examen, hermanita?- pregunta Luke sonriendo dulcemente en mi dirección. No me trago nada eso de sonreír dulcemente. Luke puede amarme y cuidarme por ser su pequeña hermanita. Pero el hijo de nuestra santa y bendita madre siempre, hace lo posible por hacerme enojar y sufrir debido a mi falta de inteligencia. Lo amo y lo odio. Entonces, llegó el momento incómodo en que la cabeza de mamá da un giro de 180 grados, así como la chica del exorcista y me mira con los ojos entrecerrados. Ya lo sabía, era más que obvio pero por alguna razón ella sigue sorprendiéndose cada vez que vuelvo con un lindo cero en mi examen. Miro mi comida, en esta situación se ha vuelto tan hermosa y llamativa que merece el 90% de mi atención. El otro 10% está destinado a ver de soslayo a mi mamá que con sus ojos claros me mira intensamente, esperando a que deje de observar aquel pequeño montículo que había hecho con los fideos en mi plato. «Soy chica muerta.» No temo a que ella me rete, no. Tengo miedo de que ella me ponga en las malditas tutorías porque de ser así corro el enrome riesgo de que mi tutor en matemáticas pase a ser Ethan Domms. En momentos como este desearía que Ethan y sus lindas posaderas jamás hubiesen llamado mi atención. ¡Diablos! Estaba muerta, oficialmente. Los invito a mi funeral si quieren, me gustan las rosas rojas, no blancas ni rosadas, las rojas.  En momentos así, agradezco la capacidad que tiene mi mente para divagar en cualquier tema. Podría estar pensando en ingeniería nuclear y terminaría hablando de aquella vez que me comí un kilo de helado de vainilla con chips de chocolate. Claro que no eran chips, en realidad habían entrado muchas hormigas al pote de helado sobre la mesa de jardín y terminé internada por una reacción alérgica... ¿Lo ven? Es muy fácil para mi divagar. -Olive ¿Nos dirás cómo te ha ido en el examen de matemática?- pregunta mi madre sacándome completamente de mis pensamientos. -Bueno, ya sabes, esos exámenes son tan difíciles, no lo sé, tal vez aprobé tal vez n...- -Ya dinos Olive- bufa papá rodando los ojos. «Eso es algo de familia, estoy segura.» -Bueno, creo que respondí solo una bien- balbuceo en voz baja. Mamá frunce su ceño un poco más, si es que eso posible. Entonces me cubro el rostro con las manos y siento la imperiosa necesidad de correr lejos. -Puse mi nombre y entregué en blanco- me sincero con ellos. Entonces pasa eso que siempre pasa en mi casa cuando de exámenes matemáticos se trata. Se ríen. Es algo cotidiano reírse del poco uso que le doy a mi pequeño cerebro. Cuanta maldad hay en el mundo de ahora. Mamá ríe junto con papá mientras que Luke se dedicaba a restregarme en la cara que él, por lo menos aprobaba en matemáticas. Sí claro, rían de Olive que es muy divertido. Ya me tocará reír a mi cuando ellos intenten algo relacionado al arte o la literatura. Entonces así pasó la cena, mi mal humor no se extinguió pero con las constantes bromas de parte de mi (nótese el sarcasmo) adorable familia, todo pasó un poco mejor.  Cada tanto mi mente distraída vaga hacia el chico del trasero bonito. Sus ojos avellana vienen a mi mente en el momento en que me miró con preocupación. Oh Domms ¿Qué tienen tus ojos que hacen suspirar a una mujer?. -Linda, deja de volar y ayúdame a lavar los platos- señala mi madre la pila de platos en la mesa. Diablos. Esta era la hora del día donde, me veía completamente obligada a hablar con mamá. Ya saben, ella lava, yo seco y por mientras hablamos "cosas de chicas" -Entonces ¿Qué pasó hoy? Estás más perdida de lo normal- habla mamá rompiendo el silencio. Entonces mi comportamiento "normal" se esfuma y, muy dramáticamente, me pongo la mano en el pecho y suspiro como enamorada. -Trasero sexy eh- vuelve a hablar mamá. -¡Me vio! ¡Diablos si! ¡Ethan Domms me notó, mamá! ¡Él me habló!- chillo feliz. Mamá sonrió con ternura. -¿Y de qué hablaron?- pregunta cómplice. ¿Qué hablamos? Nada, porque estuve desmayada sobre una camilla durante ¿Qué? Dos horas, dos horas treinta y dos minutos. -Bueno, no mucho en realidad porque él me golpeó con su casillero en la nariz y me desmayé. Entonces me llevó a la enfermería, imagino que lo ha hecho en sus brazos ¡Oh Dios estuve en brazos de trasero sexy! Desperté dos horas después y él estaba ahí entonces se disculpó, ¡Él sabía mi nombre, mamá!- hablo rápidamente sin respirar. Genial, ahora me siento tan eufórica que podría correr una maratón. Bueno, no tanto dado que soy pésima en educación física. Pero se entiende el ejemplo, creo. Y así concluyó mi noche, hablando con mamá mientras lavábamos platos. Me fui a dormir luego de unas horas pensando en lo que hoy había pasado. Ethan, sabía de mí existencia, no lo puedo creer.  Claro, que mis sueños con el guapo de Domms, no eran más que eso, sueños rotos por la cruel realidad. La realidad en la que yo, era una chica invisible ante sus ojos, realidad en la que él, no miraba ni notaba a nadie más que a su hermano. Esa realidad en la que Ethan Domms y yo no nos conocíamos para nada y yo lo observaba desde lejos como una acosadora. Porque eso hago, siempre estoy acosando a Ethan.
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