Me duché en quince minutos, salí y Maya ya me había preparado un conjunto de ropa sobre la cama, me sequé bien el cuerpo y la cabeza y me puse la ropa. No soy fan del maquillaje, por lo que lápiz de ojos y brillo de labios es lo único que me pongo, yo soy así, y al que no le guste, que no me mire.
-Ya estoy lista - le digo a Maya que estaba en el sofá de la sala.
-Genial, ya estoy deseando que empiece la fiesta, hace dos semanas que no voy a una y lo echo de menos.
-Sinceramente, si no fuera por ti, yo no iría.
-Lo sé, eres muy cerrada, y casi toda tu ropa es en tonos oscuros.
-Perfecta para una fiesta gótica - me burlo.
-Sí, incluso una de rock, pero no mucho para una fiesta normal - me encojo de hombro restándole importancia, ella suspira - ¿algún día cambiarás?
-Nunca se sabe, tampoco soy adivina, pero yo apostaría por el no - suspira más fuerte.
-Mejor vámonos antes de que me deprimas.
Salimos de casa y tranqué la puerta, no soy de fiestas, nunca lo he sido, ni siquiera cuando mi vida era feliz con mi familia, sencillamente no me va, todas las fiestas es lo mismo, y al tener los sentidos más desarrollados que los humanos, la música alta y el olor me marean mucho. Pero no quiero fastidiar a Maya, ella fue la primera que me apoyó hace tres años cuando vine aquí, no me conocía, acababa de empezar como camarera, y ella aún así se acercó a mí y se hizo mi amiga, ella es una de esas personas que tienen el don de caer bien a todo el mundo, por muy gruñón que sea.
Salimos del bosque y ahí estaba el coche de Maya, el cual fue un regalo de sus abuelos por entrar en la universidad, yo los he conocido, bueno, he conocido a toda su familia, y parece que todos tienen el don, son súper majos y agradables, pero sobre todo cariñosos, la abuela de Maya me recuerda mucho a mi madre, hacen muchas cosas igual.
-¿Quiénes estarán en la fiesta? - pregunto para salir de mis deprimentes pensamientos.
-Pues todo el grupo más los que hayan leído el anuncio, ya sabes, Brandon, Omar, Martín obvio porque lo organiza, su hermana y su novio, Peter, Ruben, Ángela, Martina, tú y yo.
-Todo el grupo completo, hacía tiempo que no estábamos todos juntos, si no faltaba uno, faltaba el otro o yo - ambas nos reímos y así pasamos todo el tiempo en el coche.
Para que os hagáis una idea, Brandon y Omar son gemelos, casi iguales, lo único, Omar tiene un piercing en la ceja izquierda, es lo único con lo que podemos distinguirlos, ambos son licántropos y obvio roguers. Martín como os dije es licántropo igual que su hermana. Peter también es licántropo y es el mate y novio de Martina, también licántropo. Ruben es el único humano del grupo, a parte de Maya, ya que como he dicho, Ángela es bruja, y en teoría yo soy licántropo, tal vez. Estos no son los únicos amigos de Maya, tiene más, tanto humanos como licántropos, pero estos son los que sí son amigos míos, el resto solo son conocidos.
-Llegamos - grita Maya mientras aparca el coche - intenta soltarte un poco.
-Haré lo que pueda, pero no prometo nada.
-Como siempre.
Al entrar, la fiesta ya había empezado, la música alta, el olor a tabaco y alcohol, son cosas que no me agradan, prefiero un buen libro en la tranquilidad de mi casa. Maya me arrastra a través de la multitud, tampoco es que ponga resistencia. En la barra de bebidas puedo ver a todos menos los gemelos.
-Holas chicos - saluda Maya.
-Hola Maya - dicen todos.
-¿A caso soy un fantasma y no me he enterado? - pregunto alzando una ceja.
-Sin ofender, pero con esa ropa tan oscura puedes camuflarte entre las sombras - se mofa Ruben y Maya le da un zape.
-No seas idiota - le espeta Maya.
-¿Qué he hecho? - pregunta Ruben mientras el resto se ríen de él.
-Lo que pasa, es que este conjunto me lo eligió Maya - le contesto.
-Eso lo explica - susurra, inaudible para un humano, no para un licántropo - lo siento Maya - ella asiente y yo carraspeo.
-¿A caso estoy pintada? - y le dedico una de mis miradas fulminantes.
-Uy Ruben, te vas a ganar una paliza como sigas hablando - le dice entre risas Peter.
-Tienes tres segundos para empezar a correr o te daré la paliza de tu vida - le digo seria y amenazante.
Ruben no duda y sale corriendo, todos los que me conocen saben que no soy de bromas, aunque en este caso sí lo era, pero es algo que no pienso decir, llámenme sádica, pero me gusta de vez en cuando ver que alguien me tiene miedo.
-¿Qué tal en la cafetería? - nos pregunta Martín.
-Bien, pero es agotador - dice Maya, Martín asiente y me mira.
-Mejor imposible, la mayoría de los días me la paso casi todo el rato en el despacho con papeles y cuentas, lo bueno de ser encargada, ¿y qué tal es el novio de Sam? - Sam, es como la llamamos, pero su nombre es Samanta.
-Es muy buen chico, cuidará de ella, además de que vive en un pueblo donde estará segura - y yo estoy segura de que quería decir manada, lo dicho, si supieran que soy licántropo, no se lo creerían.
-Me alegro mucho por ella, ¿tú también iras al pueblo? - pregunto intentando fingir que no sé a lo que se refiere.
-Aún no lo sé, primero hay que ver si puedo ir, es un pueblo muy selectivo - le ha costado mucho decir lo último, como se nota que no sabía cómo decirlo.
-¿Selectivo? - pregunta confundida Maya.
-Sí, es como una comunidad, y son muy rigurosos con los que entran - dice muy nervioso.
-Aaaah.
No podéis imaginar las ganas que tengo de reírme a carcajadas con esta escena, pero mejor me voy al jardín, que me estoy empezando a marear mucho, soy muy sensible con los olores y ruidos, no entiendo cómo el resto de licántropos pueden aguantar esto. Me dirigía al jardín cuando choqué con alguien.
-Perdón, ¿podrías dejarme pasar? - digo con voz y cara neutra.
El desconocido me mira confundido y después se aparta, por su olor sé que es un licántropo, uno de manada. Cuando me alejo un par de pasos de él me llega el olor de la colonia de mi madre mezclado con flores, un olor raro pero sumamente exquisito, al menos para mí, supongo que alguien de la fiesta tiene esa colonia y se ha mezclado con el olor a flores del jardín. No presto más atención y salgo de la casa.
La noche es cálida, no hace ni frío ni calor, el cielo está despejado, dejando ver la luna y las estrellas, la luna no está llena, pero lo estará en pocos días. A pesar de que mi vida ha cambiado mucho en estos últimos cinco años, hay cosas que no han cambiado en mí, como mi amor por la naturaleza y la noche nocturna, mi madre decía que cada estrella representa a un ser querido por alguien, y que todos nuestros antepasados se encuentran ahí, en el cielo estrellado, sé que no es verdad, pero es bonito de pensar.
No sé cuánto tiempo he estado afuera, tampoco es que me importe mucho, puedo oír perfectamente el alboroto que hay dentro, pero ya es hora de entrar, de seguro Maya me está buscando por toda la fiesta. Suspiro pesadamente, no tengo ganas de fiesta, todo el rato he estado apoyada en la barandilla de la terraza, me aparto de ahí para volver a dentro. Pero algo impacta en mi cuello, me lo quito y lo veo, parece un dardo, poco a poco todo me da vueltas y se ve borroso, caigo, pero no toco el suelo porque dos brazos evitan mi caída, y me vuelve a llegar ese olor.
-Yo no quería esto, yo no quería una humana, pero no te dejaré ir - dice el que me sostiene, no resisto más y caigo en la inconsciencia.