Capítulo 3

1386 Words
Poco a poco voy recuperando la conciencia, me duele un poco el cuerpo y siento que mi cabeza da vueltas, como puedo voy abriendo los ojos, no me cuesta mucho abrirlos ya que no hay mucha luz. Enfoco la vista y no me agrada nada lo que veo, estoy en una celda, ¿qué hago en una celda?, piensa, piensa, la fiesta, la salida al jardín, ese olor y...¡¡¡Eso es!!!, la voz, ese hombre debió de traerme aquí, pero, ¿para qué? Esta celda no es de barrotes, sino que se entra y se sale por una puerta, no sabría decir si es de plata, ya que hace mucho tiempo que dejó de afectarme, otro motivo más para pensar que dejé de ser licántropo. La luz que entra no es mucha, intento ver por la "ventana", y parece que ya está amaneciendo, o es atardeciendo, no lo sé, ya lo sabré dentro de un rato, dependiendo si hay más o menos luz. (...) Al final era atardeciendo, por eso me eché a dormir, como podéis imaginar, dormí en el suelo, ya que no hay cama, y ahora me acabo de despertar, tengo hambre, si no me equivoco, hace ya más de un día que no como nada, por lo menos. La puerta es abierta y aparece el hombre que porta ese olor tan delicioso, es alto, ojos color miel, pelo n***o y algo moreno, o eso creo. -¿Quién eres?, ¿por qué estoy aquí? - le pregunto en cuanto cierra la puerta. -Mi nombre no te interesa - me dice con cara y voz neutra - y éstas aquí porque así lo quiero - este es imbécil o qué le pasa. -Mira chico sin nombre, no sé que se te ha pasado por la cabeza, pero no pienso quedarme aquí, esto es un s*******o. -No es un s*******o, esto solo es coger lo que es mío, aunque me desagrade. Un momento, coger lo que es suyo, ese olor que desprende y que es licántropo, no, no puede ser posible, ¿¡¿es mi mate?!?, pero si lo es, porque me tiene aquí encerrada. Se da la vuelta para irse pero yo le cojo del brazo, nada más hacerlo me recorre una descarga eléctrica, y sé que no he sido la única en notarlo, lo que me confirma mis sospechas de que él es mi mate. -Explícate - le exijo, no necesito que me explique que es mi mate, pero sí el por qué me encierra. -No tengo por qué explicar nada a una asquerosa humana - dice y se va. Ese es el motivo, odia a los humanos, pero yo no soy humana, o al menos no lo era, tampoco puedo decírselo, seguro no me cree, sin mi loba, en verdad soy solo una humana con los sentidos más desarrollados. (...) No sé cuánto tiempo hace que se fue el c*****o que seguramente sea mi segundo mate, prefería el primero, ese me rechazó y listo, este me tiene encerrada y con mucha hambre, ahora mismo sería capaz de comerme una vaca entera. Oigo un ruido y por la puerta aparece un hombre con una bandeja de comida. -Ten, lo más seguro es que tengas hambre - dice el hombre. -Gracias - digo cogiendo la bandeja y empezando a comer. -Seguro que tienes muchas dudas, si quieres, yo puedo resolverlas. -¿Por qué odia a los humanos? -Unos cazadores mataron a sus padres, desde entonces odia a tu especie. -Aunque no lo creas, yo soy licántropo, o bueno, al menos lo era - digo llevando un pedazo de comida a mi boca. -¿Éstas de broma? -No, desgraciadamente hace que no hablo con Victoria, mi loba, desde hace tres años, después del rechazo de mi primer mate - el hombre me mira incrédulo - por cierto, mi nombre es Agne, ¿y el tuyo? -Pedro, y si lo quieres saber, el nombre del idiota de tu mate es Archer. -No me interesa, pero gracias. -Ja, ja, de nada, cuéntame algo de ti. -¿Qué quieres saber? -Cuanto estés dispuesta a contar. -Vale - suspiro - a ver, me llamo Agne Becket, tengo 25 años, soy o al menos era la encargada de una cafetería del pueblo de donde me llevó, hace tres años encontré a mi primer mate, yo en ese entonces ya era roguer, por lo que me rechazó e intentó matarme. -¿Por qué eres roguer? -Los cazadores atacaron la manada cuando tenía 20 años, mataron a toda la manada, yo fui la única que sobrevivió, vi como mataban a mis padres y a mi hermano mayor. -Lo siento, parece que has tenido una vida muy dura, y ahora llega Archer y te la complica más, lo siento. -Tú no tienes la culpa, por lo que me ha parecido, él es el alpha, no puedes desobedecerle. -Cierto, es el alpha, por lo que tú eres la luna, y no me parece justo que te tenga así - dice frunciendo el ceño. -Tranquilo, el vínculo hará algo, y si no, me escaparé - y eso es un hecho, si no me quiere cerca, me iré. -Si no recapacita, yo te ayudo a escapar, ventajas de ser el beta. -Así que tú eres el beta - pienso en voz alta - lo siento por ti, tener que aguantarle todos los días. -Lo creas o no, él es como un hermano para mí, pero no estoy de acuerdo con lo que hace contigo, si yo tuviera a mi mate, no me importaría de que especie fuera, licántropo, humana, bruja o incluso vampira, no me importaría, y si Archer no la aceptase, me iría de la manada. -Guau, siento envidia de tu mate. Nos reímos y seguimos hablando un poco, la verdad es que me cae bien Pedro, hubiera preferido que él fuera mi mate, pero ni modo, está visto que mi destino es estar sola. (...) Ya ha pasado una semana desde que lo vi, Pedro es el que se encarga de traerme la comida, nos la pasamos hablando todo el rato que estamos juntos, que no es mucho porque tiene que hacer sus tareas de beta. Él se ha convertido en un hermano para mí, conoce cada aspecto de mi vida, y yo la suya, aunque intenta disimularlo le duele la espera de su mate, como me gustaría ayudarlo. Como todos los días que llevo aquí y Pedro no está, me dedico a recordar mi vida antes del ataque, Pedro se ofreció a contarle mi historia a Archer, pero yo le dije que no, no quiero que me tenga lástima, irónico. Oigo que se abre y la puerta y me sorprende, ya que Pedro hace un par de horas que se fue, aún no tiene que venir, y sí, he aprendido a medir el tiempo aquí dentro, me llega ese olor y por tanto sé que es Archer y no Pedro. -¿Qué quieres? - le pregunto mirándolo a los ojos. -¿Has estado hablando con Pedro? -Sí, ¿algún problema con eso? - él tensa su mandíbula ante mi tono. -No puedes hablar con él - me dice apretando mi brazo - ¿lo has entendido? -¿Y a ti qué te pasa?, no puedes venir y decirme que hacer - si fuera una relación de mates normal, sí podría, pero como él no se porta lindo conmigo, yo no tengo que hacerle caso. -Sí que puedo, y vas a aprender a respetarme. Me da un puñetazo que me deja desorientada, después me agarra del brazo y me arrastra por un pasillo. Llegamos a una sala y encadena mis manos con unas cadenas que cuelgan del techo, aún estoy un poco mareada por el puñetazo que me ha dado, pero soy consciente de todo lo que pasa. -Con esto aprenderás a no desafiarme. Estoy de espaldas a él, por lo que no sé a que se refiere hasta que siento algo impactar contra mi espalda, y no puedo evitar soltar un grito de dolor. El muy cabrón me acaba de dar un latigazo, y no fue el único que me dio, no sé cuántos me daría, pero llegué a un punto en el que no pude más y caí en la inconsciencia.
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