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Pedazos de lo que fui

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Blurb

- Creo que te mereces a alguien mejor que yo, me has demostrado que me amas y todo eso, pero no creo ser el hombre indicado para ti - Cada palabra era una estaca que era clavada en mi corazón, dolía y el lo sabía. Era consciente.

- A veces se mejora por las cosas que queremos - Le digo con un rayo de esperanza en que esas palabras lo hicieran cambiar de opinión.

- No creo ser el caso - Esbozo de una manera seca y cruel.

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1
¿Quién dijo que todos los finales felices son en pareja? Si así fuera, el mundo no tendría hogares rotos, abandonados y olvidados. Mi nombre es Alexandra Carter y esta es mi historia. Crecí en un barrio con un estrato bajo, la típica casa familiar, donde tu papá y tu mamá viven porque no tienen presupuesto para pagar un arriendo o para comprar una propia. La casa de mi abuela es grande, bueno era, ya la vendieron. Aun así, solo tenía tres cuartos, en uno dormía la hermana de mi abuela que vivía en un pueblo, pero sus hijos de vez en cuando se quedaban ahí, en el siguiente cuarto dormíamos nosotros, mi mamá, mi papá, mi hermano y yo. ¿Cómo? Había dos camas, una matrimonial y otra de un solo cuerpo, mis papás dormían en la matrimonial y nosotros en la otra, estábamos muy pequeños. De mi niñez tengo muchos buenos recuerdos y uno que otro amargo, digamos que mi papá era un tanto violento, con poco autocontrol y algo inmaduro. De vez en cuando armaba sus pataletas y alguno de nosotros terminaba agredido, la mayoría de veces era mi mamá, pero ella es un caso aparte. Sí me lo preguntan, a ella le gustaba esa vida de perros y nos arrastró con ella. Hace tres años... Tengo 16 años y solo sé ir al colegio, si me preguntaran que quiero ser, responderé que médico, pero no siempre tengo animo de hacer las cosas, las crisis existenciales siempre vienen cada vez que mi papá pierde el control y la impotencia de ver a mi mamá tan cómoda en esta situación me desmotiva. Hoy será un nuevo día y en mi colegio donde solo es de niñas encontraré una nueva aventura que me haga olvidar un poco la vida de mierda que tengo aquí. Mi papá decidió comprar en una invasión así que nos sacó de un barrio algo decente para meternos en una huaca, aquí he crecido, pero nunca me he sentido cómoda con este lugar, algún día espero estar en otra ciudad o quizás en otro país. Como siempre llegué de primera al salón, tal vez horita llegué Vanessa o alguna de mis compañeras que suelen llegar temprano, de vez en cuando me topo con alguna en el colectivo, pero hoy no fue el día. Testeo un rato con mi novio... "¡Buenos días, amor!" Le envío al chico que ya debe estar despierto, sus papas tienen una tienda y él les ayuda a atenderla. "Buenos días, mi reina" Sonrío al ver su mensaje, la verdad no estoy enamorada de él, pero me hace compañía. "¿Cómo amaneces?" Envío de regreso. - ¡Buenos días! - El saludo de mi compañera me hace levantar la cabeza. - ¡Buenos días! - Le contesto con una sonrisa, un mensaje me llega, pero lo ignoro. - ¿Tienes rato que llegaste? - Pregunta Vanessa mientras acomoda su mochila en la silla de adelante, los puestos de atrás nunca fueron mis favoritos, pero los adelante son peligroso para la ronda de preguntas que suelen hacer los profesores. - No, acabé de llegar - Digo mientras veo de reojo el mensaje y guardo el teléfono. - ¿Es Jorse? - Me pregunta y asiento - Deberías ser sincera con él y terminarlo, no lo quieres y tampoco creo que seas capaz de dejarle tu virginidad a él - Niego con una sonrisa. - ¿Tú crees? - Le pregunto mientras muerdo el labio inferior de mi boca y frunzo el ceño con algo de convencimiento. - Estoy segura - Vanessa coloca sus manos encima de las mías y me mira fijamente - No se lo merece, es buen chico y tal vez merezca a alguien que de verdad lo quiera, ya te llegará tu galán - Pellizca mi mejilla y se sienta en la silla de adelante, me quedo pensativa a lo que dice y tiene mucha razón. - Hablaré con él - Le digo y ella sonríe en su asiento. - ¡Buenos días! - Dice la profesora. - ¡Buenos días, profe! - Decimos en unísono los pocos estudiantes que han llegado, al entrar llegan muchos más y poco a poco se va llenando el salón de clases. La mañana siempre es rápida, es lo bueno de estudiar en este horario, las madrugadas matan, pero sales temprano de eso, el timbre del recreo anuncia su inicio. - ¿Le dijiste? - Vanessa se me acerca y caminamos al kiosco para comprar nuestras meriendas. - Le dije que teníamos que hablar, no quiero que sea por mensaje de texto - Le cuento a mi amiga mientras esperamos en la fila. - ¿Qué vas a querer? - Vanessa me pregunta mientras se empina para ver qué es lo que hay para comprar. - Creo que me alcanza para una papa - Mi mamá apenas me da para los pasajes, los vueltos son mi merienda así que no puedo disponer de mucho. - No entendiste la pregunta, ¿Qué quieres? Yo pago - Niego y ella me mira decidida, suspiro - ¿Te pido una merienda de combo? - Asiento para que no le salga más caro. - Gracias - Le digo apenada cuando me da la merienda. - No me lo agradezca, ese taller de matemáticas no se va a hacer solo - Sonrío a lo que me dice. - Eres suertuda de tenerme como amiga - Le molesto. - Si no fueras mi amiga te pagara para que me los hicieras de igual - Me río con ella y terminamos nuestras meriendas. - ¿No piensas tener más novios? - Cuestiono, hace un año terminó con su novio y no ha querido aceptar a nadie más en su vida. - No es mi prioridad en estos momentos, quiero primero terminar esta mierda - Suelta con molestia. - Ya estamos en diez, solo falta un año y chao, no me ves más - Hace carita de perrito. - No es por ti, disfruto mucho estar contigo, creo que eres lo único bueno de este lugar – Trata de enmendar la cagada que hizo. - Gracias por lo que me toca, no sabía que existía gente inconforme con su vida y con el colegio – Se ríe de lo que digo. - Cabezona – Me hace piojitos. - Vamos, ya está Pérez en la puerta – Mira en dirección de nuestro salón y el profesor de química ya está mandando a entrar, mi amiga suspira y caminamos hacia el lugar. La jornada termina en breve, no sé qué tiene, pero siento que después del recreo, las horas pasan rápido. Me voy en busca de un autobús para llegar a mi casa, hago mis tareas como es de costumbre duermo un rato. Al despertar ya es de noche, mi papá esta otra vez insultando a mi mamá, porque según él, ella tiene otro, ruedo los ojos ante el suceso, estoy aburrida de esto. Siento que no puedo con tanto, es como un peso con el que tengo que cargar y no quiero, deseo salir de este lugar, desaparecerme, he pensado en irme a casa de otros familiares, pero no nos acostumbraron a eso, así que no me acoplo. Mi teléfono anuncia un mensaje. “Hola amor, ¿Qué haces?” Me quedo pensativa, no quiero contestar, tal vez Vanessa tenga razón, él no se merece esto. Decido no contestar y dejar el teléfono tirado, debo estar pendiente a que la bestia que tengo como papá no le pegue a la masoquista de mi mamá. Así pasa mi día, en una escena bastante caótica que seguramente me dejará un trauma para toda mi vida. // Hoy al terminar las clases, iré a la casa de Jorse, quiero terminar con él, pero no me animo del todo, no sé cómo decirle, odio está parte de mi personalidad, ser permisiva me ha acarreado muchas cosas malas en lo que va de mi corta vida. Me bajo donde él me dijo y le envío un mensaje. “Ya llegué, ¿Dónde estás?” Espero un minuto y llega la respuesta. “En frente de ti :*” Levanto la mirada y me topo con su sonrisa, me da un beso que trato de no alargar. - ¿Cómo has estado? – Pregunta con los ojitos brillantes, ¿Cómo voy a ser capaz de romper este corazón? Tal vez con el tiempo logre amarlo. Aquí vamos otra vez. - Bien, ¿Y tú? – Digo algo intimidada por su mirada. - Bien, vamos a casa – Entrelaza su mano con la mía. - Vamos – Camino algo incomoda con él por la calle, es que mis papás no saben y si se enteran, bueno, mi papá, si mi papá se entera, me mata. Llegamos a su casa, no está tan lejos de aquí, su mamá me saluda, pero me mira mal. - ¡Buenas! – Saludo con algo de timidez, no me siento tan cómoda en casa ajena. Pasamos la tarde hablando de cosas, él antes vivía cerca de mi casa, pero sus papás son tenderos y alquilaron una tienda por acá, está más cerca de mi colegio, sin embargo, debo tomar transporte. -Ven acompáñame – Toma de mi mano y me dirige al cuarto. Entro no tan decidida, no quiero hacer esto, pero soy su novia. - ¿Es tu cuarto? – Miro el interior y es muy bonito, nada comparado al mío, bueno, al que comparto con mis hermanos, ese es un chiquero. -Sí… Y el de mis hermanos – Me jala hacia él y me besa, le correspondo el beso y me tira en la cama, esta situación me desconcierta, no quiero tener mi primera vez ahora y mucho menos con él - ¡Uy!, ¡Se me va a cumplir el milagrito! – Esa frase fue tan incómoda. Lo detengo con mis manos cuando se me viene encima. - No quiero esto – Me mira serio – No ahora – Trato de suavizar mis palabras, por dentro estoy echa un manojo de nervios, abro la puerta y salgo a la sala. El me sigue y se sienta a mi lado. - Tranquila, no pasa nada – Sujeta mi mano y la besa, miro a la calle y el sol mantiene a las personas encerradas. - Ya debo irme – Regreso mi vista a él y me confirma con su cabeza. Me despido de sus padres y salimos en busca de mi transporte. Mientras caminamos jugamos de vez en cuando, me da empujones leves y yo a él. Batallo con él porque me intenta dar dinero y no se lo quiero recibir, cuando llega el bus, lo detengo y subo a él, siento que mete la mano en mi bolsillo y arranca el transporte, metió el billete en mi bolsillo, sonrío ante eso. Me siento del lado de la ventanilla y reviso el mensaje en mi teléfono. “Es para que te compres algo. Att: J” Sonrío. “No necesito eso”, doy enviar al mensaje. “Sabes que sí :D” Niego despacio y guardo el móvil. Me quedo concentrada mirando las calles, pienso en cómo debería decírselo. Sinceramente, no quiero herir sus sentimientos, pero él se ve muy enamorado, podría jurar que es el único que me ha querido de verdad. Espero que el karma no me cobre esta. // -¡Alexa! – Mi mamá se asoma al cuarto – Te busca Valeria – Me coloco de pie rápidamente – Si así corrieras cuando te mando a hacer algo. -Ay mami, no empieces – Digo molesta. - Ya, ves a atender a la que te busca, para ella si tienes buena cara – Ruedo los ojos y salgo a la terraza. - ¡Amiga! – Me saluda Vale. - ¡Hola, amor! – La abrazo. - Amiga, Jorse me está escribiendo. Quiere saber por qué no le contestas – Suspiro profundo. - Porque no quiero – Se ríe a carcajadas. - Tu si eres mala – Me siento algo culpable. - No me digas así, hoy estuve allá, ¿Qué tanto habla? – Sigue riéndose - ¡Ya! - Acompáñame – Jala de mi brazo. - Espera, tengo que cambiarme – Me mira de pies a cabeza. - Así estas bien – Ni loca salgo así. - Me cambio o no voy – Suelta mi brazo y acepta a regañadientes. - No te demores – Se sienta en un escalón de la terraza. Subimos a la cancha y nos quedamos hablando en las bancas, un chico pasa en una bicicleta pequeña. Llamó mi atención. -Ese es Darwin – Me dice cerquita, Valeria. - ¿Darwin? – Pregunto desinteresada. - Sí, es amigo mío… ¡Darwin! – Lo llama y entro en pánico. - Sabes que no me gusta conocer personas nuevas, menos si es hombre – Hablo entre dientes. - Tranquila, no te hará nada que tú no quieras – Se burla esta tonta. - Boba – Susurro. - ¡Hola mi amor! – Saluda el chico a mi amiga, un poco bajo para mi gusto, pero es muy lindo. - Mira te presento a una amiga – Valeria me señala y el chico me mira, estoy tan nerviosa ahora. - Mucho gusto, Alexandra – Saludo moviendo mi mano desde mi puesto, veo que se baja de la bicicleta y se acerca, me extiende la mano. - Mucho gusto, Darwin – Tomo su mano con mucha vergüenza, pero sería de mala educación dejarlo con ella extendida. - ¿Qué haces por ahí? – Vale es muy conversadora. - Nada, ¿Mañana siempre vas? – Le pregunta y no tengo ni idea de lo que hablan. - ¿A qué? – Me río porque es igual de distraída que yo. - A mi fiesta, mañana celebro mi cumple, ves. Llévala – Me señala. - No, no creo que me dejen ir – Digo de inmediato. - Ay amiga, vamos, solo será un ratico – Valeria trata de convencerme. - Claro, van un ratico, quiero bailar contigo – Me sonrojo por la manera en que lo dice. - Esta bien, iré solo un rato – Asiente y se va. - Nos vemos mañana entonces – Nos despedimos igualmente de él. - ¿Sí vas a ir? – Vale no me cree. - Mañana vemos – Miro hacia otro lado para no reírme. - Mañana te voy a buscar y como no vayas – Me río porque no aguanto más. - Esta bien – Me da un zape. Regreso a mi casa, mi mamá esta con una cara de, mejor dicho, mi papá ni se diga, lo que me confirma de que estuvo dándole sermón otra vez por el supuesto amante que tiene ella, triste vida de mierda. Entro a mi cuarto y me acuesto a dormir o eso intento. // -¿No vas a ir? – Pregunta Valeria arqueando una ceja y vestida para la fiesta. - No tengo ganas – Hago caras de pereza. - Vamos… No seas aguacatada, cámbiate, yo te espero – Me empuja de un brazo y entro a buscar ropa, me doy un baño y vamos. // - No ha llegado nadie aún, somos las primeras, que pena – Nos reímos juntas. - ¡Hey, vinieron! – No sé si son ideas mías, pero lo veo más bonito. - Sí, no quería venir, pero la obligué – Molesta mi amiga y todos nos reímos. - ¿Bailamos? – La pista está sola y solo está mi amiga así que acepto. Mientras bailamos se acerca demasiado, me gusta su cercanía, no sé en qué momento se llena el lugar, hemos bailado varias canciones. De repente, siento sus labios sobre los míos y correspondo, besa muy bien, no pienso en más nada, solo sus labios y los míos. Realmente, tenía mucho tiempo que no disfrutaba de un buen beso. Nos besamos por un buen rato, al despegarnos, veo a David, el mejor amigo de Jorse, me mira con decepción y niega con su cabeza, a su lado está mi hermano, él solo me evita la mirada, ¡Estoy frita! Lo único que me sale es reírme, busco a mi amiga y se percata de lo nerviosa que estoy. - ¿Nos vamos? – Me mira atenta. - Por favor – Hablo bajito y me sigue a la salida, froto mi rostro – David me vio, ahora le contará a Jorse. - Lo hecho ya está hecho amiga, no puedes hacer nada – Eso se escuchó a regaño – Pero bueno, ya pasó, habla con él antes de que le digan. - Justo hoy se dañó mi teléfono – Si se dañó, pero no tengo cara para hablar con Jorse. - Tienes que hacerlo, no creo que le agrade enterarse por otro lado – En eso tiene razón, pero soy muy cobarde para decirle las cosas, así que no lo haré. - Solo déjame pensar – Camino apresurada en mi casa, entro a mi cuarto y me acuesto. // Después de ir a la iglesia como todos los domingos, regreso a mi casa, no me gusta ir mucho, pero mi papá nos obliga, si no vamos, nos maltrata. Gracias a él tengo varios traumas y trastornos en mi personalidad, sumando que lucho con la ira que me hace explotar en cualquier momento. -¡Alexa! – Esa voz es de mi amiga, me asomo y efectivamente, es ella. - ¿Qué pasó? – Se ve alterada. - Jorse está ahí – Miro para todos lados, me entró un escalofrío de repente – Donde su abuela, boba – Se burla de mí, suelto el aire de mis pulmones. - Me asustaste, tonta – Manoteo en juego a mi amiga y se ríe. - Quiere verte – Su cara me lo dice todo y tengo tres paros cardiacos encima. - ¿Ya sabe? – Le pregunto asustada, ella se encoje de hombros. - Jum, no sé, solo me dijo: “Valeria, busca a Alexandra” – Imita su voz, asiento y salgo con ella. - ¿A dónde vas, Alexandra? – Mi mamá pregunta en un tono molesto. - Ya vengo, ma. Voy a la tienda – Camino más rápido antes de que diga algo, esta serenando y no le gusta que me moje con agua lluvia porque tiendo a ser como asmática. - Se veía bastante serio – Dice Vale algo misteriosa. - Tal vez, ya lo sabe – La miro y asiente. - ¿Qué vas a hacer? – Me mira preocupada. - Nada, ¿Qué puedo hacer? Esperar su sermón y quedarme callada, no quiero seguir con él – Ella no sabe realmente las razones. - Ay amiga – Suspira profundo, pero se queda callada porque ya tenemos a Jorse cerca. - Hola – Saludo seria y él me mira con rabia, David está detrás de él, pollerón. - Hola – Su voz seca y grosera. - ¿Me llamabas? – Lo miro directo a los ojos y asiente. - Necesito comprobar algo – Mira a nuestros amigos y ellos nos dan espacio para hablar. - ¿Qué?, ¿Lo del beso? – Ni yo sé, de dónde me llego tanto temple. - Ya veo que es cierto – Su orgullo está herido. - Así es – Confirmo. - Solo era eso, no hay nada más de qué hablar – Se da la vuelta y me deja ahí de pie, miro a mi amiga, me regreso a mi casa y ella detrás de mí.

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