2

3732 Words
POV ANDRES Mi nombre es Andres Johnson, tengo actualmente 18 años, ya es mi último año escolar y estoy muy feliz de hacerlo. Mi sueño es ser el mejor patinador de mi país, quiero triunfar y tener todo lo que, por circunstancias económicas, mis padres no me han logrado dar. Solo vivo con papá, mamá se fue un día y no sabemos de ella desde entonces, espero que en el lugar que ella esté, sea feliz y viva como ella deseaba hacerlo. Fue una buena madre el tiempo que estuvo conmigo y no la juzgo por su decisión. Me preparo como lo hago todos los días por la tarde, hoy tengo entrenamiento con los chicos, el profesor Mauricio es muy atento y he contado con su apoyo en mi crecimiento como deportista. Mi papá también ha sido un duro conmigo, con sus pocos recursos ha tratado de apoyarme en todo lo que ha podido, yo solo cumplo con tener un buen rendimiento académico. Llego al patinodromo y comienzo a colocarme mis patines, miro unas chicas que acaban de llegar, se ven bien arregladitas, pero solo eso, mi corazón lo tiene una niña riquilla y caprichosa que no me pela. - ¿Cómo van esos exámenes? – El profe se me acerca conversador. - Bien… -Sigo mirando a las chicas que están preguntando algo, parecen perdidas. - Voy a ver que necesitan – Me dice al percatarse también de la presencia de las muchachas. Lo veo acercarse a ellas, continuo con lo que estoy haciendo y empiezo a realizar los ejercicios de calentamiento, me concentro en mi entrenamiento, Mauricio nos guía para la rutina de hoy, empezaremos con arranques explosivos y rodaremos media hora alrededor de la pista con distintos obstáculos, siempre realizamos un entrenamiento distinto, esto es para que el cuerpo no se acostumbre y siempre tenga resultados. La rutina es bastante cansada, voy por un poco de agua y me acerco a Mau, se ve concentrado con las chicas que vinieron, escucho que les habla en términos profesionales, les habla del deporte. Vuelvo a mi rutina nuevamente, sea lo que sea que estén hablando no me interesa. Al terminar mi rutina, vuelvo a casa y me dedico a realizar mis tareas del colegio, una vez realizadas voy a mi f*******: para ver las noticias y actualizaciones, miro el perfil de ella, sonrío al ver que subió una nueva foto. Recuerdo que terminamos porque ella está acostumbrada a lujos y salidas costosas, pero yo no tengo dinero para darle esos gustos, por lo menos, no por ahora. Suspiro fuerte y decido ir a dormir, no quiero seguir pensando en eso. // - ¿Listo? – Pregunta papá. - Sí papá, más que listo. ¿Nos vamos? – Le pregunto con todo mi equipaje listo, hoy tengo carrera en la ciudad vecina, los colombianos suelen ser muy buenos, debo esforzarme para que no se lleven mi medalla. - Claro hijo, estaba esperando tu confirmación – Recoge su maletín y salimos en dirección del punto de encuentro, estoy motivado, hoy siento que será un gran día. Veo a Mauricio y a los chicos, me gusta cuando debemos viajar, eso me apasiona, son nuevas fotos, nuevos recuerdos, nuevas personas. - ¡Buenos días! – Saludo, aún no sale el sol. - ¡Buenos días! – Contestan, unos con voz de sueño y otros igual de animados que yo. - ¿Descansaste bien? – Pregunta mi entrenador. - Obvio viejo, necesitamos ese premio – Digo emocionado, ganar siempre es mi objetivo, por eso doy lo mejor de mí en cada entrenamiento. - Esa es la actitud – chocamos puños. - Para nada tanta bulla porque de igual, vas a perder – Dice Robert. - ¿Quién crees que soy?, ¿Tú? – Le digo serio y la risa de los compañeros se escucha en toda la calle, ayuda bastante a que esté solitaria. - Bueno, ya - Mauricio coloca orden – Ahí viene el bus. Subimos al bus y colocamos música en un parlante portátil que siempre cargamos, los demás pasajeros nos miran raro, pero siempre somos bastante. Algunos decidimos descansar durante el viaje y otros prefieren molestar. Cuando llegamos al sitio, Mauricio no avisa y bajamos. - ¿Todos están completos? – Pregunta mientras nos cuenta mentalmente. - ¡Falta el chiqui! – Dice Farid con desespero. - ¡Aquí estoy! – Grita nuestro compañero. - Perdón, no te había visto – Farid cierra su chiste y nos reímos, el “Chiqui” se llama Bernardo, pero le decimos así por su estatura. - Bueno, vamos a registrarnos, todos en una hilera detrás de mí – Hacemos lo que nos pide y esperamos nuestro turno mientras nos registran uno por uno, no entregan nuestro número y el siguiente paso es organizarnos en nuestro puesto, hasta que empiece la carrera. // -Ya todos sabíamos quién iba a ganar, no sé ni pa que vengo – Reniega Farid y nos reímos de la pataleta que hace. - Por mi parte, felicitaciones, de verdad, le metes empeño – Bernardo me felicita y sonrío emocionado. - Gracias compañero – Le digo algo tímido, me gusta que noten mi esfuerzo, pero no me agrada mucho ser el centro de atención. - Así es, eso es gracias a su esfuerzo, ustedes también pueden chicos, no se desanimen por las palabras de este cabezón – Mauricio habla para todos y se ríen al escuchar el término que usó con Farid. - Profe, ¿Cómo así?, yo también entreno fuerte – Se queja nuestro compañero. - Cada ocho días, así, bastante que vas a alcanzar – Mauricio le contesta y nos reímos porque es verdad. - Profe no me desmotives, que después no vengo más – Farid se queja en broma, sabe que lo que dijo el profe es cierto. - Profe ya, después va a llegar llorando a su casa y te vas a ganar un problema – El chiqui comenta y nos reímos. - Cierto – Mauricio se coloca serio - ¡Recojan muchachos que ya nos vamos! – Guardo mis patines y todo lo que traje para poder salir con mi equipo de regreso a casa. Mi papá se ve muy contento y es el que lleva el premio en las manos, con este triunfo podré pagar mi derecho a grado. POV ALEXANDRA -Hoy es mi cumpleaños – Hablo con la vista al frente, mi tono de voz es bastante desganado, no me emociona ni un poquito. - Amiga, pero mira esa felicidad que tienes encima, ¡Wow! Me siento emocionada también – Vanessa me saca una risa floja, hablo con real sarcasmo. - ¿Qué quieres que haga?, dejé de emocionar por cumplir años desde que cumplí los 12, ya no quería cumplir más y cada año se repite, alguien tiene que parar esto – Me quejo frustrada, no quiero seguir cumpliendo patéticos años. - Pero si estamos en la flor de la juventud, ¿Sabes cuántas personas quisieran tener nuestra edad?, tenemos un camino largo que seguir y nos falta muchísimo para llegar, por cierto, ¡Feliz cumpleaños! – Me abraza emocionada. - Sssssh… - La siseo enojada – Pasito, no quiero que nadie se entere y me canten ese incomodo canto de cumpleaños –Se ríe de mí. - De verdad que eres bien aburrida, ¡Me ganaste! – Espeta sorpresa y río de su actitud. - ¿Crees que si logre hacer algo por mi vida? – Pregunto con la mirada perdida. - Por supuesto, eres muy inteligente, tienes potencial para hacer lo que quieras – Me dice sin dudar, fue una respuesta realmente rápida, me sorprende la seguridad que ella tiene en mí, porque yo no la tengo. - Desearía poder confiar en mí, así, como lo haces tú – Le digo convencida de lo que quiero. - Puedes hacerlo, solo necesitas ver el potencial que hay en ti, ¿Por qué dudas? – Me cuestiona extrañada, para mí es tan normal tener todo el tiempo este tipo de debates y pensamientos. - No creo que sea capaz de llevar mi vida, no me siento capaz de hacer nada, incluso, hasta mi papá es más útil que yo – Se ríe. - No digas eso, no es cierto, y claro que vas a poder, siempre encontramos el modo, somos una especie que vive a base de la supervivencia, hallarás el modo – Asiento sin rechistar, tal vez, en eso tenga razón. - Un día a la vez – Suspiro profundo, no sé qué espero, pero espero que sea lo indicado. - Así es, amiga. ¿Y qué harás hoy? – Me cambia el tema. - Con suerte, llegaré a casa y dormiré – Digo sin una pizca de emoción. - ¿Continúan los problemas en tu casa? – Vanessa habla con pesar en la voz y detesto que sientan lastima por mí. - Cada vez son peor, pero estoy bien – Me repongo de inmediato, coloco mi mascara, la sonrisa. - Puedes hablar conmigo siempre que quieras, solo dime y estaré para escucharte, mantendré la boca cerrada si no quieres que opine al respecto, pero es malo tragarse las cosas – Vanessa siempre ha sido tan honesta y transparente conmigo. - Deberías de ser psicóloga – Se ríe de lo que digo - ¿Qué?, no es broma, es totalmente cierto – Hablo desconcertada. - Te digo que puedes hablarme sobre lo que te pasa y me propones ser psicóloga, eres única – Me hace piojito – Vamos, se acabó la hora feliz – Nos levantamos y vamos directamente al salón, las próximas tres clases son de una hora cada una, pero los quiz que van a hacer, bajaran mi promedio más de lo que está. Busco el transporte y me siento desmotivada, no me gusta sentirme así, quiero dejar de sentir esta sensación, poco a poco se ha vuelto parte de mi vida, no solía ser así, recuerdo ser muy energética, ahora solo quiero dormir y no hacer nada, es como si el mundo se hubiera convertido en mi enemigo. Llego a mi casa y decido acostarme a dormir, ni siquiera quito el uniforme, simplemente, me dejo caer y no pienso en más nada que dormir. No he vuelto a saber nada de Jorse y ni siquiera tengo la intención de buscarlo, no cuando logré acabar esta relación, no era la mejor forma, pero si no hubiera pasado así, aún estuviera con él sin quererlo y creo, que eso está peor. A veces me siento mala persona por lo que le hice, no se lo merecía, fue buen chico, definitivamente… // - ¡Estas son las mañanitas que cantaban el rey David, hoy por ser tu cumpleaños, te la cantamos a ti! – Mi mamá entra cantando al cuarto, abro los ojos poco a poco, la luz me ciega un poco. - ¿Y eso? – Pregunto por el pudín que trae en las manos. - Tu papá te lo compró – Me dice emocionada, siempre la ha comprado con esos detalles. - Sal, vamos a cantarte el cumpleaños – Me dice mi hermano emocionado. - Voy a cambiarme primero – Me levanto emocionada, la verdad es que mi niña interior si quiere comer pudín. Voy al baño y me ducho de manera rápida, me coloco un jean y un suéter liso, mis converse y dejo mi cabello suelto, salgo y mi mamá ya organizó la mesa, está Vanessa y Valeria, las saludo emocionada. - ¡Feliz cumpleaños, amiga! – Valeria me entrega un regalo. - ¡Feliz cumpleaños! – Vanessa me entrega otro. - ¡Gracias amigas! – Le recibo emocionada. - Vamos a tomar las fotos – Mi amiga dice emocionada. - Con tu teléfono porque el mío se dañó – Le digo a Vanessa antes de que se acomode. - Tonta, revisa tu regalo – Me quedo anonada y me guiñe un ojo - No es nada, solo un detalle para mi mejor amiga – Valeria carraspea fuerte, está celosa. - ¿No estas molestando? – Pregunto emocionada y salgo a buscar su bolsa de regalo. - Ábrelo – Me motiva emocionada. - Wow! – Digo sorprendida, es un teléfono nuevo en su caja, lo saco emocionada y mi mamá está sonriente, se lo muestro emocionada. Lo enciendo y comenzamos a tomarnos fotografías – Gracias por este súper regalo. - Tenía que hacer que fuera emocionante tu cumpleaños – Me da un fuerte abrazo. - Vamos a cantarle el feliz cumpleaños – Valeria anuncia y me quedo de pie, con la vela encendida y lista para mi cara de incomodidad por el canto del feliz cumpleaños. - ¡Cumpleaños Feliz, te deseamos a ti! – Mi mente está elevada - ¡Cumpleaños Alexandra, cumpleaños feliz! ¡Bravo! – Una vez escucho eso, apago la vela con un deseo en mi cabeza, “Quiero enamorarme”. - ¿Qué pediste? – Valeria me pregunta interesada. - No se dice porque después no se cumple – Le contesta Vanessa y Vale le hace mala cara, pero Vanessa la ignora y no le presta atención. Mi papá me abraza y me da un beso, se siente bien, muy pocas veces nos abrazamos por estar peleando, mi papá es muy amargado y no le gusta cuando no tiene la razón, ni tampoco le gusta reconocer sus errores. - ¡Feliz cumpleaños! – Me dice bastante emocionado, es más de lo que esperaba de él. - ¡Feliz cumpleaños! – Mi hermanito me abraza y me da un beso, él si es más afectivo, en los últimos años he tratado de no pelear tanto con él sino de reforzar nuestra comunicación. - ¡Feliz cumpleaños! – Abrazo a mi mamá y le ayudo después a partir la torta, mi hermano saca la gaseosa y comienza a repartirla en los vasos, nos ayudamos entre todos y comemos un pedazo de torta con un vaso de refresco. - ¿Cómo hiciste para llegar?, yo no te he traído antes – Le pregunto a Vanessa y se ríe. - Llamé a la señora Alma y ella me explico, tu no tenías teléfono y apenas salimos te viniste, ni tiempo me diste de preguntarte – Se queja conmigo, salí de prisa porque perdí todos los exámenes. - Lo siento, no terminé con ánimos las clases – Le digo pensativa. - ¿Quién no? – Me dice obvia – Con esa pila de exámenes. - Bueno, yo me voy, parece que sobro en esta conversación – No me gusta para nada la actitud que tiene Valeria, mi mamá la mira mal y ni modo de defenderla, se lo busca solita. - ¿Por qué te vas? – Mi papá le pregunta. - Tengo cosas que hacer – Le dice antipática. - Bueno niña, si tiene cosas que hacer, es mejor que las vaya haciendo desde ya – Mi mamá le contesto más grosera. - Sí, ya me voy – Sale por la puerta y niego con mi cabeza. - ¿Qué tal está niñita tan grosera?, ¿La viste?, por eso es que a mí no me gusta que andes con ella – Mi mamá se queja y mi papá no dice nada, aún está asimilando la grosería con que le contestó. - La verdad si fue muy grosera, nena – Vane me dice en tono bajito. - Sí – dijo en susurro – Vamos afuera para hablar – Convido a mi amiga a la terraza y ella me acompaña gustosa. - Amiga, yo nunca había venido por aquí – Ojea el lugar y me mira seria. - Ya sé, esto está refundido – Se ríe. - No lo quería decir, pero si es verdad – Dice entre risas. - Espero algún día largarme lejos de aquí – Hablo asfixiada, así me siento en este lugar. - Dios quiera y se te den las cosas, mereces salir de este lugar, uno nunca debe menospreciar el suelo que le brinda techo, pero esto por acá si da miedito – Me susurra y me río. - Algún día saldré de aquí, ya vas a ver, solo necesito saber cómo recuperar esos tres exámenes que perdí hoy – Se carcajea. - Yo también, estaban muy difíciles. De mi es normal, pero de ti, eso no es normal – Me mira atenta, tarto de ignorar… - Terminé con Jorse – Le digo pensativa. - Hiciste lo correcto – Me dice convencida. - No lo creo – Suelto seria, aun no le cuento cómo pasó. - ¿Por qué lo dices? – su modo chisme está activado. - Terminamos porque me besé con otro – Suelto de una vez lo que tanto me ha torturado. - ¡¿QUÉ!? – Pregunta sorprendida, prácticamente, gritó. - Fui a una fiesta con Valeria y el chico de la fiesta me besó, me gustó y le correspondí – Digo lo que pasó. - Uy no, ahora menos me cae bien esa niña, ¿Cómo te dejó hacer eso? – Dice indignada. - No fue su culpa, cada quien hace lo que mejor cree y yo lo hice porque quise – Defiendo mi punto de vista. - En eso si tienes razón, pero pudo haber hecho para evitarlo, no sé, jalarte o llamarte aparte. Yo entiendo que no querías seguir más con Jorse, pero no se merecía una traición de esas – Me dice molesta, me está regañando. - Lo sé, eso me hace sentir muy mala persona – Le confieso. - Deberías – Se cruza de brazos, la miro despectiva - ¿Qué quieres que te diga?, discúlpame, pero es la verdad – Vuelve y le da en la llaga. - Solo quiero que me escuches, no necesito que opines – Me quejo cansada. - Lo siento, no opinaré más del tema – Dice arrepentida, no importa igual ya lo hizo. Le cuento todo lo que sucedió, con todos los detalles y ella me escucha atenta, me pregunta una que otra cosa y se la respondo, después de hablar de sus cosas también por un buen rato, decido acompañarla a tomar un taxi, mi papá nos acompaña para que no se vaya sola, regreso a la casa con mi papá y espero a que ella conteste mi mensaje, decido salir a ver una película mientras eso pasa. Mi mamá está apoderada del televisor, solo hay novela para ver, me entretengo en la trama, es bastante interesante, toda mi atención está puesta en el programa, río un rato y me doy cuenta de que es bueno darse un respiro de ese cuarto de vez en cuando. “Ya llegué, el señor si me trajo. Aunque, tenía cara de que no. ¡Jajajaja!” Río por el mensaje de mi amiga, ¿Cómo se atreve a bromear con eso? “Deja de hacer bromas con eso, hay chicas que la están pasando mal” La reprendo, no puede bromear con eso así no más. “Lo siento, pido perdón Diosito, no vuelvo a bromear con eso, pero ya llegué, sanita y salva” Niego despacio y me siento aliviada, salir de tu casa y volver, hoy en día, es una bendición. “Me alegra mucho eso, gracias por venir y por mi regalo, eres una buena amiga”, me siento agradecida de tener personas como ella en mi vida. “Tonta, no es nada”, Me dice con simpleza, eso la caracteriza. “Como digas, buenas noches, descansa. Saludos a tus papás”, apago el teléfono y me acuesto a dormir. // Mi fin de semana, es bastante monótono, no puedo salir, no me dan permiso de paseas así que solo me cambio y me siento en la terraza, mis amigos llegan un rato para hablar conmigo, ve que Valeria pasa, pero no me saluda. -¿No te habla? – Pregunta mi hermano. - No sé, ella es de tema – Es lo único que puedo decir sobre eso. - Mi mamá dijo que no la quería aquí porque la echaba – Mi hermano me dice en tono de recordatorio y decido no llamarla. - Yo sé, no tienes que recordármelo – Le digo finalmente y continuamos jugando a carta con nuestros amigos. - ¿Compramos pizza? – Pregunta Dwayn. - No sé, ¿Tú tienes dinero?, porque yo no – Pregunto a mi hermano. - Sí, te estoy preguntando, ¿Qué quieres? – Dice molesto. - Mejor compra hamburguesa – Asiente y recoge el dinero de los otros dos para comprar para todos, nos quedamos entretenidos en el juego mientras mi hermano va y compra lo que vamos a comprar. - ¿Ese no es Jorse? – Levanto la mirada para confirmar lo que pregunta Víctor. - Sí – Me limito a contestar, no quiero parecer afectada por lo que veo. - ¿Él no era novio tuyo? – Javier pregunta asombrado - ¿Ese no era el novio tuyo? – No sale del asombro. - Ay sí, dejen el escandalo – Trato de no mostrarme afectada. - Por eso fue que no te saludo cuando pasó – Mi hermano llega con las bolsas de la compra, entra y le deja lo de mis papás, luego, sale con lo de nosotros – Mi mamá siempre dijo que esa te tenía envidia y no le querías creer, mira, ahí tienes – Repite las mismas palabras de mi mamá de ayer. - Ya sé, no tienes que repetírmelo – Miro en dirección de Valeria y Jorse, no entiendo el por qué pasar justo hoy y por mi casa, ninguno de los dos vive en esta cuadra y si ella no me habla, supongo que lo que quieren es restregarme en la cara que están juntos, creo que Vanessa estará más enojada que yo, tanto que defendía a su Jorsito. Sonrío de mis pensamientos, tomo la hamburguesa y como tranquila, los ignoro completamente, aunque, ella trata de hacerse notar, se ríe exagerado y grita todo el tiempo. - Que fastidio – Víctor dice molesto por el escándalo que tienen. - Le están restregando la nueva conquista a la doña – Molesta Dwayn y río por eso. - Mira como me afecta – Digo sarcástica y ellos se ríe. - Alexa, pero, ¿No te duele nada? – Mi hermano me pregunta con una sonrisa pícara. - Que no, dejen de molestar – Sonrío, así pasa otro día más…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD