6.

3711 Words
POV ALEXANDRA - ¿Por qué tienes los ojos hinchados? – Susurro despacio al ver a Vanessa demacrada. - Ahora te cuento – Dice con disimulo en el mismo tono que usé yo, mira hacia el sitio donde está su papá, hago lo mismo y el señor me saluda con la mano, hago lo mismo y sonrío de labios cerrados. - ¿Desde cuándo te acompaña a todos lados? – Pregunto algo sorprendida, no es que le importe mucho lo que hace Vanessa. - Desde que supo que tengo novio – Me contesta muy desanimada y la miro con pesar, se ve muy afectada por eso. - ¿No se va a ir? – Le pregunto bajito, estamos sentadas colocándonos los patines para empezar a calentar. - No lo sé, espero que sí – Habló con molestia, su tono cambió. - Bien, empecemos entonces – Me coloco de pie y le extiendo mi mano para ayudarla a levantar, espero siempre estar en sus momentos difíciles y como ahora, siempre poderla ayudar a levantarse. Mauricio nos indica lo que haremos en el entrenamiento de hoy, Vanessa está muy desanimada, pero trata de hacer lo mejor y se esfuerza, se le nota. Su papá se fue, pero me contó de que volverá para la hora de salida o si no, ella debe avisarle para que él venga a recogerla. -Mira quien llegó – Me susurra despacio, Vanessa es muy prudente y para hacer las cosas con discreción es súper buena. Doy la vuelta despacio, porque me ha enseñado muy bien su virtud. Andres entra sonriente y me guiñe un ojo desde lejos, se sienta para colocarse sus patines y empezar a calentar. - ¿Cómo van, chicas? – Mauricio se acerca a nosotras. - ¡Listas! – Vane ya está un poco más animada, definitivamente, el deporte es la mejor terapia, lo compruebo. - Perfecto, vamos a realizar unos runes – Mau dice emocionado y le seguimos, nos muestra un par de ejercicios nuevos y nos deja realizándolos. - ¿Qué es lo que más te gusta de patinar? – Vanessa me pregunta emocionada. - Sentir como avanzo rápido, me gusta esa sensación, la brisa que toca mi rostro y me confirma que no me lo estoy imaginando, de verdad, estoy avanzando – Nunca me imaginé encontrar algo que me apasionara tanto. - A mí lo que más me gusta es la sensación de que estoy volando – abre sus brazos como niña, sonrío al verla tan feliz. - ¿Qué fue lo que sucedió con tu papá? – Pregunto al recordar que estaba triste, da la vuelta y sujeta mi mano, me lleva a un lugar apartado para hablar conmigo. - Les conté que tenía novio y que Samuel quería conocerlos – Me parece muy pronto, pero bueno – Mamá lo tomó muy tranquila, hasta se alegró, pero mi papá se mostró agresivo y muy celoso, me quitó el celular y no me deja usar la computadora sola, me monitorea todo lo que hago y cortó el teléfono fijo para que no hiciera llamadas – Quedó en shock por todo lo que hizo el papá de mi amiga, ¿Cómo le hace eso? - No y sin contar que te tiene que llevar a todas partes – Termino de concluir, ella asiente triste y le abrazo fuerte. - Me había hecho ilusiones con ese chico, mi papá lo amenazó y le advirtió que no lo quería cerca de mí – Habla decepcionada, su papá es su universo, el centro de todo y que se esté comportando así, la debe estar matando por dentro. - Lo mejor por ahora, será hacer lo que él diga y más adelante intentar hablar con él – Limpio las lágrimas que tiene en su rostro. - ¡Vamos! – Se coloca de pie y tira de mi mano – No quiero a Mauricio preguntando: “¿Qué tienen chicas? – Imita la voz de Mau y me carcajeo. - Pero, ¿Tú hablaste con Samuel? – Pregunto mientras patinamos de regreso a nuestro ejercicio. - No amiga – Hace pucheros y tiene ganas de llorar otra vez. - No sabría que decirte, nunca he estado en esa situación, creo que, si mis papás me agarraran y me hicieran eso, me dejaría porque soy muy cobarde – Se ríe de lo que hablo. - Pero puedes ayudarme – Me mira con el rostro iluminado, no sé qué le está pasando por su cabeza, pero se ve bien emocionada - ¡Claro!, ¿Por qué no lo había pensado antes? – La analizo con la mirada, se vuelve hacia mí - ¿Traíste tu teléfono? – Asiento despacio - ¡Préstamelo! - Primero hay que terminar este circuito – Le recuerdo y asiente, lo hace emocionada y termina rápido, hago lo mismo y vamos a nuestro tiempo de hidratación. - No sé por qué no lo había pensado antes, puedo hablar con Samuel por tu teléfono y así, no tendríamos que terminar – No la juzgo, ando igual de ilusionada que ella. - Después de que no me metas en problemas – Le digo descomplicada, no tengo problema con eso. Se escribe con su novio desde mi teléfono, el resto del entrenamiento lo pasa sentada, inventó que tenía un calambre y Mauricio la dejó quedarse echada. Andres se acerca al verme hablar con Robert y lo siento tensionado. - No creo que sea tu caso – Robert bromea conmigo sobre la posibilidad de ganarle en una carrera. - Ya verás que sí, soy más disciplinada que tu – Sonríe divertido. - ¿Qué hacen? – El tono de Andres fue tosco. - Hablamos sobre cómo puedo ganarle una carrera y las posibilidades que existen – Le digo sonriente y me regresa la sonrisa. - Puedes hacer lo que sea que te propongas – Me dice con una sonrisa en su rostro y pierdo todo sentido común. POV ANDRES La veo sonreír y me siento afortunado, su inocencia me atrae y no me niego a ella. - ¡Gracias! – Se sonroja, su estatura es bajita, no creo que crezca mucho después de ahí. - ¡Que bajita eres! – Utilizo mi mano para medirla, se ríe, Robert se retira y sonrío de lado, debe entender que no puede acercarse a mis chicas. - Algún día creceré – Me dice convencida. - En otra vida – Bromea y me da un zape, me río alto. La abrazo por su espalda y la alzo, comienzo a patinar y ella grita eufórica, sonrío de su reacción, pero tengo mucho cuidado de no dejarla caer y que se pueda lastimar. Se ríe en mis brazos y me gustaría que siempre que sonría sea así, se siente feliz y esa energía me agrada. - Bájame – Me dice cansada de reírse y gritar, el grupo nos mira, unos con sonrisas y otros despectivos. - No puedes negar que te divertiste – Me sonrío tímida. - ¿A qué juegas? – Me pregunta sonriente. - ¡A cargarte! – Me encojo de hombros y ella se ríe. - No me refiero a eso – Me dice un poco más seria y entiendo su punto, miro hacia el grupo y hay muchos atentos a lo que hacemos. - Hablamos cuando no haya tanto público – Le digo y ella mira a los chicos. - Bien – Se va patinando y suspiro profundo, las cosas van bien con ella y me gusta que tenga determinación, pero no creo que esté listo para una relación. Terminamos el entrenamiento, espero que Alexandra se despida de su amiga y la acompaño a que tome su colectivo, se mantiene callada durante el recorrido, hago lo mismo, no quiero hablar sobre el tema, no hoy, puedo hacerlo otro día. Cuando ya viene el transporte la tomo de su brazo y beso sus labios, me corresponde con esa misma intensidad de la primera vez, el colectivo se detiene y ella sube. Me sonríe y la veo alejarse, me gusta estar con ella. Llego a mi casa y lo primero que hago es ducharme, busco que comer y cocino algo rápido. Reviso mi celular y me llega un mensaje que no esperaba. “Te extraño”, mi corazón late fuerte y comienza a sentirse feliz. “También te extraño, no te imaginas cuanto”, envío de respuesta. “Quiero verte”, Carla siempre fue muy directa y es una de las cosas que más me volvía loco de ella. “Estoy solo, ven”, Mi papá salió de viaje y regresa dentro de una semana. “Dame 40 minutos”, sonrío al saber que, si viene, reviso mi habitación y si está organizada, me lavo los dientes y espero a que llegue la única mujer que me ha robado el corazón y lo mantiene. Me quedo viendo videos de carreras y concursos para pasar el tiempo de una manera muy lenta, siempre sucede cuando quiero que pase algo. El timbre suena y salgo de inmediato, ahí está, tan hermosa como siempre, ella tiene glamour, un estilo para vestir que vuelve loco al que sea. - ¡Hola! – Me saluda con una enorme sonrisa, la regreso de vuelta. - ¡Hola! – Ingresamos a la casa y al cerrar la puerta se me abalanza encima. - ¿Cómo estás? – Pregunto entre beso. - No vine a hablar – Comienza a desvestirse y hago lo mismo que ella, siempre termina igual, pero lo acepto, por tenerla conmigo. Rápidamente llegamos a mi habitación, ella se comienza a desvestir y me baila sexy mientras lo hace. Me quedo en mi cama esperando a que termine y cuando lo hace agarro un condón de los que tengo en la mesita de noche. Carla me lo quita y empieza a masajear mi m*****o, jadeo por la sensación y cierro mis ojos, siento la humedad de su boca y gimo despacio, siempre sabe qué hacer. -¿Te excita? – Me pregunta en un tono bastante seductor. - Sabes que me encanta – La subo con fuerza a la cama y emite un gritillo divertido, se carcajea y me coloco el preservativo, me acomodo en su entrada y entro despacio, ella se arquea en la cama y me siento perdido, solo existe ella y yo, en un vaivén de sudor, gemidos y jadeos. Se levanta con una mirada de éxtasis, me da un tirón e invierte los papeles, miro su figura perfecta encima de mí y acaricio su vientre, ella se mueve a su ritmo y grita envuelta en placer. Me gusta verla desde este perfil, se deja caer con fuerza encima de mi m*****o, cuando sus gritos pasan a quejidos de pasión entiendo que está a punto de terminar, le estimulo su zona de placer un poco y estalla en líquidos encima de mí, la bajo y limpio sus entrepiernas con mi lengua, ella jadea y gime despacio, busco volverla a excitar, tengo ganas de seguir dentro de ella. Su sabor me excita más, su olor me vuelve desquiciado, cuando termino de limpiarla, entro nuevamente en ella y comienzo a marcar mi ritmo, rápidamente llega a su orgasmo y llego con ella, siempre sabe esperarme y hacerme terminar con ella. -¡Eres mi fav! – Me dice con una voz sexy. - Eres la única que conoce esta versión de mi – Chupo sus picos y acaricio sus senos como si mi vida dependiera de ello. - Siempre seré la única, nadie te hará lo que hago yo – De eso estoy más que convencido. - ¿Otra ronda? – Le pregunto con el condón en mi mano y me sonríe. - Vine por muchas – Se sube arriba de mí y así pasamos en una batalla de placer juntos, beso cada parte de ella, toco cada rincón de su piel y me siento en el paraíso dentro de sus piernas, amo cada gesto, cada cara, cada gota de sudor, un momento de gloria que me regalan sus brazos. Después de terminar me acuesto a su lado y se levanta con prisa, comienza a testear algo en su celular y suspiro profundo. -¿Te vas? – Pregunto con mi voz amarga y dolida. - Lo siento – Me mira con lastima y eso me abre otra herida. - ¡siempre es lo mismo!, ¡Me utilizas, Carla! – Le digo frustrado, mis ojos quieren llorar, pero no me lo permito – A la próxima, sé sincera y di que solo quieres sexo – Le lanzo el jean en la cama y salgo de la habitación, me voy al patio de la casa y me siento a mirar el cielo, eso me pasa por estúpido, las mujeres como ella no cambian. Siento cerrarse la puerta que da para la calle y las lágrimas corren por mis mejillas, ¡Maldito el momento en que me enamoré de esa mujer y de su v****a! Tengo solo 18 años y ya me siento prisionero de una mujer, me levanto y dejo de pensar en eso, me acuesto en mi cama hasta el siguiente día. POV ALEXANDRA Me quedo un poco pensativa por lo que pasó ahora, me siento estúpida, ¿Cómo le permito que haga eso conmigo?, sé que no me quiere para algo serio, ya lo hubiera dicho y no dijo nada, ¿Un beso?, ¿Y eso qué significa?, me siento frustrada. Ya llevamos un mes saliendo y seguimos en las mismas condiciones, debo sacar el tiempo para hablar con él, esto no puede seguir así y no puedo permitiré pasar por esto. Bajo en mi parada y camino hasta mi casa, los chicos están jugando básquet en la cancha, los saludo de lejos porque no me puedo quedar, ya esta tarde y mi mamá debe estar preocupada. Siento que unos brazos me rodean por detrás, el olor lo delata, trato de zafarme, pero lleva a un lugar oscuro. - ¡Suéltame! – Grito fuerte y me suelta con temor. - Tranquila, no voy a hacerte daño – Lo miro y se ve bastante pálido. - No lo vuelvas a hacer – Digo agitada, trato de recuperar el aire. - Sí, lo siento, pensé que si te llamaba no ibas a aceptar hablar conmigo – Agacha su cabeza. - No pasa nada, dime – Le quito las trabas al problema, se ve bastante decaído. Suspira profundo y se nota que se le hace difícil hablar, me cruzo de brazos para esperar a que se decida hablar. - Yo sé que las embarré metiéndome con Valeria, pero de verdad, estoy muy arrepentido, ¡Perdóname, por favor! – Me dice acelerado y cierra los ojos como niño pequeño. - ¿Me estás hablando en serio? – Asiente con su cabeza. - Muy en serio, Alexa, eres la única mujer con la que quiero estar, Valeria me tiene cansado, quiere controlarme por todo y me arma celos con todas, mis papás no la soportan porque quiere vivir en la casa metida, quiere que le mantenga enviando dinero todo el tiempo y ya hasta está inventando que nos vamos a casar el otro año, ¡No sé en qué momento me metí en todo esto! – Finalmente se muestra aturdido y sujeto sus manos. - Mira, lo que tú tienes es frustración, te encuentras desesperado porque no sabes qué hacer, lo mejor es que hables con ella y le digas lo mismo que, me estás diciendo a mí – Niega con su cabeza. - Yo no quiero hablar con ella, ayer me terminó y no pienso buscarla, solo quiero volver contigo – Me mira con los ojos llenos de ilusión, muerdo mi labio inferior y suspiro profundo. - Eso no es posible – Le digo de inmediato. - ¿Por qué? – Me pregunta de regreso. - Porque yo te engañe… - Pero eso no importa, yo también me equivoqué – Minimiza las infidelidades. - No, claro que importa, si engañas a la persona que está contigo, es porque no la quieres o no es la persona que debe estar a tu lado, por lo menos, así lo pienso yo y no hay discusión. Además, yo no puedo corresponder tu cariño como esperas, traté, lo intenté, pero no pude – Me sincero de mis sentimientos y se queda perplejo, no dice nada, solo asiente y lo veo alejarse. Suspiro profundo y continuo mi camino a mi casa, me siento mal por él. No debí jugar con sus sentimientos así, debí ser sincera desde el principio, pero esta bendita costumbre de no querer lastimar a la gente. Llego a mi casa y todo es peor aquí, el caos está desatado, la casa está revuelta, mis hermanos están sentados en el mueble de la sala y mi mamá está en la cocina preparando la comida, mi papá está sentado en una silla y desde ahí insulta a mi mamá. Camino directamente a mi habitación. -Se dicen, “¡Buenas!” – Solo escuchar su voz me fastidia, me fastidia cuando entra en esa actitud. - ¿Qué tienen de buenas? – Murmuro y continúo caminando, pero un tirón en mi cabello me detiene. - ¿Cómo dijiste irrespetuosa? – Me pregunta con rabia y parece que mi respuesta no le agradó para nada, yo y mi costumbre de provocar a mi papá cuando está enojado. - ¡Nada!, ¡No dije nada! – Digo con miedo, me siento muy asustada, no me gustan los maltratos, no me gusta que me peguen, me vuelvo torpe. Me suelta, pero me empuja con fuerza cuando lo hace, me voy al baño llorando, ¿Hasta cuándo? Quito mi ropa y me quedo debajo de la regadera, dejo que el agua se lleve mis lágrimas y mi tristeza, me visto y me acuesto en mi cama, pero los gritos de mi mamá me hacen levantarme con prisa. La escena no es muy alentadora, mis hermanos están gritando y llorando desde el sofá, mi corazón se llena de odio y me interpongo entre mi papá y mi mamá, él se muestra sorprendido. - ¡Quítate! – Me amenaza con pegarme. - ¡NO! – Le contesto con determinación e intenta golpearme, solo cierro los ojos, pero el golpe no llega. - No te metas en los problemas de tu mamá y yo – Me dice como si esto no fuera nada grave, nada del otro mundo. - Los golpes son problemas tuyos, no de nosotros – Ahora si me la gane. - ¡CALLATE! – Me grita con furia - ¡TU NO SABES NADA! – Es cuando me doy cuenta de que se ha quedado sin argumento. - De ahora en adelante, primero tienes que cansarte de pegarme y tienes que matarme para tocar a mi mamá, ¡Te lo advierto! – No pienso colocarme con él, pero tampoco voy a permitir que esté maltratando a mi mamá y yo no haga nada. - Ya Alexa, no pasa nada, tranquila – Mi mamá se pinta asustada. - Tu no me digas nada, te gusta vivir así – Soy bastante dura con ella – Nos arrastras con tu miseria, los dos nos arrastran a nosotros – Señalo primero a mis padres y luego a mis hermanos – No tenemos por qué lidiar con sus traumas no tratados, no hubieran tenido hijos – Me voy a mi cuarto cansada, lloro hasta quedarme dormida y así pasan mis días, no voy a entrenar, ni siquiera enciendo mi teléfono y se descargó hace una semana. - Alexa, tiene que comer algo – Dwayn llega con la comida como siempre, pero yo la rechazo, como siempre. - No tengo hambre – Ni siquiera descubro mi cabeza. - ¿Qué es lo que pasa con esta?, ¡Suéltame! – Escucho a mi papá gritar, me siento por instinto en mi cama, mis nervios se alteran y por más que trato de no tener miedo, mis manos tiemblan – Sí te quieres morir yo te ayudo – Me mira con rabia, su mirada es resentida y supongo que esa también será la mía. - No tengo hambre – Si me van a dar, que me den con gusto, pero no desistiré de mis convicciones, ya no más. - Alexa, hija, por favor – Mi mamá otra vez haciendo su teatro de víctima, la miro despectiva – Come algo, ¿Qué quieres comer? – Me pregunta preocupada, sé que no debo resentirme con ella, pero lo hago. - Largarme de aquí, eso quiero, irme lejos de ustedes dos – Los señalo y mi papá sale furioso del cuarto. Mi mamá me mira con lágrimas en los ojos, pero se retira. - No seas tan dura con ella, no sabe cómo irse – Mi hermano me dice mirando el plato de comida. - Por la puerta – Le contesto grosera, pero se ríe. - Te la voy a dejar aquí, mi mamá se gastó la plata que tenía para hacerte esto y comieras algo – Me siento mal con esas palabras, me resigno y como un poco, sin ganas, pero como. - Si no quieres me das – Sara me pide descaradamente, tomo una última papa y le paso el plato para que pueda comer, me lo recibe y se sienta emocionada a comer. - ¡SARA! – Mi mamá la regaña y mi hermanita queda pálida – Eso es para tu hermana. - Pero ella me lo dio – Dice con lágrimas, es muy pechiche. - No señorita, ella es la que no quiere comer, mira, ya te lo comiste todo – Mi mamá se acerca para quitarle el plato. - No mami, ella comió y me dio lo que dejó, ¿Verdad, Alexa? – Pregunta con prisa y asiento sin mirar a mi mamá – Viste, ella comió, esto es mío. - Bueno – Mi mamá dice en un tono alegre – Lavas el plato cuando termines – Sara asiente emocionada y continúa comiendo tranquila. - Es mi comida favorita, ¡Gracias hermanita! – Habla emocionada, le sonrío desde mi cama y me quedo observándola, se ve tan feliz, me recuerda a mi cuando tenía esa edad, también era así, pero luego, crecí y me empecé a percatar de esta realidad.
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