5.

3783 Words
POV ALEXANDRA - ¡Ya estoy aquí! – Robert trae dos bebidas y unos cruasanes en una bandeja, le ayudo a bajarla y tomo mi jugo. - ¡Gracias! – Le digo para empezar a beber, él come lo que trajo y bebe de vez en cuando. - ¿Qué tal te está yendo en el colegio? – Lo miro sorprendida, no esperaba que tomara este tema para conversar. - Bien, ya terminamos las clases, ahora toca esperar el año que viene y terminar la etapa escolar del todo – Digo asteada, no me gustan los compromisos. - Parece que llevaras siglos estudiando, cuanto sufrimiento – Dice sarcástico y me roba una sonrisa. - Parecen siglos, pero son solo años – Entierro mi cabeza y bebo del jugo. - ¿Puedo preguntar algo? – Levanto la mirada y asiento despacio. - ¿Todo bien? – Miro sus ojos y se ven preocupados. - Sí – Digo de inmediato - ¿Por qué?, ¿Pasa algo malo? – Me preocupo, para mí todo está bien. - No sé, te he analizado – Parece pensar con cuidado lo que va a decirme – Parece que cargaras con algo pesado, pero no me hagas caso, seguro son tonterías – Me sonríe simpático. - Tenía una idea distinta sobre ti – Hablo con la vista en la mesa, medio sonrío tímida por lo que dije. - ¿Qué?, ¿Pensaste que iba a seducirte? – Me pregunta con espontaneidad, asiento despacio – Sí pienso hacerlo, pero me gustaría conocerte primero – Entrecierro mis ojos un poco y ‘el me guiñe un ojo, sonríe – Es broma, solo quiero ser tu amigo, claro, si tú lo quieres, si no, no hay problema - Se encoje de hombros y continúa comiendo, lo analizo un poco y es de buen parecer. Es alto y un poco delgado, tiene facciones marcadas, pero muy varoniles, su cabello liso y castaño está siempre bien cortado, sus ojos son café oscuro y le dan un poco de malicia, sus cejas pobladas hacen que su mirada sea más penetrante, cuando miro sus labios rojos y carnosos, los veo moverse - ¿Qué? – Me impresiono un poco. - ¿Qué cosa? – Pregunto sin pensar. - No sé, tú dímelo, me quedaste mirando… Mucho – Ladea un poco su cabeza y me estudia – Eres bonita – Me sonrojo. - No digas esas cosas – Sonrío apenada. - ¿Qué eres bonita?, es cierto – Me intimida o eso pretende. - Muchas gracias, pero no me gusta que me lo digan mucho – Miro a un lugar distinto para no sentirme incomoda con su mirada. - Listo, no decirte bonita, ¡Anotado! – Hace señas como realizando una nota mental. - ¿Estudias? – Le pregunto de vuelta y asiente. - Estoy en tercer semestre de Ingeniería civil – Eso me sorprende, no se ve muy mayor. - ¿Cuántos años tienes? – Pregunto aún en el impacto, incluso yo me veo mayor que él. Me refiero a la apariencia, porque obviamente él es mucho más alto. - Tengo 18, pero cumpliré 19 el otro mes, ¿Y tú? – Pregunta de vuelta. - Te ves de menos años – No salgo del asombro. - Sí, me lo dicen mucho, pero no me has dicho tu edad – Me vuelve a recordar. - Cierto, tengo 17 cumplidos – digo finalmente. - ¿Dónde vives? – Parece interesado en mi vida. - En Las Palmitas – Sus ojos se abren de par en par y me río de ello – No espero que me visites alguna vez – Le digo en broma y niega con su cabeza. - Ni loco me meto por allá – Dice en broma, pero a mi si me afecta alguito, trato de que eso no me afecte, algún día dejaré de vivir por allá, algún día saldré de ahí. - Creo que ya debo irme – Miro el reloj y ya pasó la media hora que le dije a mi mamá. - Se pasó el tiempo rápido, fue bueno platicar contigo, deberíamos de hacerlo más veces - Sonrío a sus palabras. - Cuando gustes – Me coloco de pie y ayudo a recoger la mesa, es un lugar público, pero no por eso vamos a dejar todo tirado. Robert va a pagar y lo espero en la salida, al regresar me acompaña a subir al colectivo y me coloco los auriculares para ir más relajada. Llego a casa, todo está tranquilo, papá no está y se respira paz, me doy un baño rápido, me siento a comer mi cena mientras veo televisión, salgo un rato al parque y veo que están los chicos, me acerco para saludarlos. -Hello! – Digo al llegar. - ¡Oooh!, ¡Misteres Alexa! – Bromea Víctor. - Déjala, no la molestes – Javier lo reprende. - ¿En serio?, es un milagro que esté aquí, acordándose de nosotros los pobres, casi ni sale, como ahora es “Patinadora Profesional” – Hace comillas con sus dedos y le doy un zape. - Ya quédate quieto o me voy para mi casa – Le amenazo y se ríe, pero se sienta y deja de molestarme. - ¿Cómo va el patinaje? – Javier me pregunta. - Bien, ya estoy entrenando con el grupo, no a su ritmo, pero ya estoy un poco más avanzada – Hablo de lo que hago en los entrenamientos. - ¿Siempre perdiste el año? – Víctor bromea y Javier es quien le da otro zape, Víctor se queja de dolor y se soba la cabeza. - No, para tu desgracia lo gané y te voy ganando – Lo miro de una manera retadora y él me sonríe de lado. - Buena suerte con eso – Ladeo la cabeza un poco. - ¿Qué estás planeando ahora? – Me causa intriga la forma tan relajada en la que habló. - Voy a validar, me gradúo en marzo – Presume el tonto. - ¡Tramposo! – Lo empujo un poco y se carcajea. - ¡Hola chicos! – La sonrisa se borra de mi boca y miro a Valeria en frente de nosotros, Jorse está sujetando su mano y evita mirarme. Igualmente, no es que tenga mucho que reclamar, pero me hubiera gustado un poco de sinceridad por parte de mi supuesta amiga, no tengo ningún problema en que estén juntos, si se quieren. - Llegó la traicionera – Víctor murmura en voz media, lo suficiente para ser escuchados por todos. - Pensé que ya estaba aquí con ustedes – Suelta una risotada alta que, más de ser graciosa es, un tanto vergonzosa. - Valeria – Jorse tira de su brazo con disimulo y yo me mantengo neutra. Espero no tener ningún rose con ellos, por respeto a la amistad y el tiempo en el que estuvimos juntos. - ¿Qué hacen muchachos? – Valeria pregunta con fingida empatía. - Hablábamos sobre mi grado – Víctor dice orgulloso. - ¡Cierto!, este año también se gradúa mi puchi – Habla en tono de pechiche y besa a Jorse, él le corresponde, pero se le nota tensionado. Los demás posan sus ojos en mi y yo sonrío con incomodidad. Javier toca mi hombro y me pregunta con la mirada si está todo bien, asiento y le sonrío, no pasa nada. - Vayan a hacer sus porquerías a otro lado, ¡Qué asco! – Víctor dice asqueado y el resto se ríe. David llega y los llama aparte, hablan de algo y se van juntos. - No es por nada, pero Valeria me cae mal – Oscar, otro amigo del grupo, comenta. Lo miro con asombro, es el que menos habla, pero lo hizo solo para comentar eso. - No eres el único – Javier habla con su mirada en Jorse – Pobre Jorse, se nota que lo tiene más manipulado – Dice con pesar. - Ella lo mantiene controlado, el otro día lo invité a comprar unos zapatos, es decir, que me acompañara – Oscar comenta y escucho atenta lo que dice – Me dijo que no porque Valeria no lo dejaba, yo le pregunté que, ¿Por qué? Y me dijo, que ella solo lo deja salir si la lleva – Me quedo perpleja por lo que escucho. - No sabía que era tan complicada – Pienso en voz alta. - No viene al caso, pero ellos andaban cuando eras novia aún de él – Me dice Víctor – Ahora no me metas en problemas por contarte. - No tienes que preocuparte por eso, no lo haré – Digo convencida, ya eso pasó y ellos tomaron su decisión. Cambiamos el tema y hablamos de todo un poco, extrañaba esto. De regreso, me acompañan a la puerta de mi casa y cada uno se va a la suya. // - ¿A qué horas regresas? – Mi mamá me pregunta por milésima vez. - No muy tarde, ya te dije donde estaré – Le dije que iba a cine, si le digo que iré a un billar le da un soponcio aquí mismo. - Esta bien, lleva el teléfono para saber de ti si te demoras, lleva esto por si necesitas – Me da unos billetes. - Gracias – Los guardo en mi bolsillo, agarro mi bolso y salgo, Andres me dijo que me esperaba a las 6 pm y falta media hora, lo siento. Subo al transporte y me deja a la hora exacta, me ubico y miro a todos lados. - ¡Que puntual! – Andres me sorprende por detrás, me doy la vuelta, coloca sus manos sobre mis hombros y se acerca a mí de manera rápida, me intenta dar un beso en la mejilla, pero por error de cálculos me roza los labios, ambos apartamos la cara por instinto, que momento incómodo - ¡Perdóname!, yo no quería… - Niego con mis manos para que se calle y no haga de esto, un momento más incómodo. - No hagas esto más incómodo – Murmuro entre dientes y se ríe alto. - ¿Vamos? – Me extiende su mano y no lo miro a la cara, me siento muy nerviosa y avergonzada, tomo su mano y camino con la cabeza agachada - ¿Demoró mucho el colectivo? – Andres está haciendo muy bien su parte, tengo que abrirme también y olvidar lo que pasó. - No mucho, llegué a tiempo, ¿No? – Sonríe de mi gesto. - Sí, es aquí – Me señala el lugar, se muy recatado y es bonito. Está vacío. - Es agradable – Miro cada detalle, Andres abre con unas llaves y enciende las luces, enciende el aire acondicionado y miro hacia afuera - ¿Tu tío dejó de abrir hoy sábado para prestarte el billar a ti? – Pregunto extrañada, Andres no se ve de mucho dinero y cerrar hoy sábado este lugar debería traer una perdida grande. Lo miro y se ríe. - No, está cerrado porque están haciendo unos arreglos en segundo piso, así que no puede abrir y le pregunté si podía venir a jugar un rato, me dijo que sí – Se encoje de hombros como si no fuera la gran cosa. - Ya veo, ha de quererte mucho – Me sonríe. - Es el único tío que tengo por parte de mamá, así que sí, soy algo así, como su consentido – Mueve sus manos algo armoniosas cuando habla, ese gesto lo hace ver coqueto. - ¿Eres hijo único? – Agarro un taco y Andres acomoda las bolas en la mesa, me refiero a las del billar. - Eh… sí – Está concentrado en lo que hace. - Yo tengo dos hermanos – Le cuento sin que me pregunte, levanta la cabeza atento. - ¿Eres la mayor? – Pregunta. - Sí, después sigue mi hermano Dwayn y la ultima es Sara – Tanteo mis manos para calmar los nervios. Poco a poco vamos tomando confianza y reímos mucho por anécdotas que él me cuenta, habla muy apasionado por el patinaje y me cuenta de sus proyectos, me parecen muy buenos, me pregunta sobre los míos y no sé de qué hablar, yo simplemente existo. Se ríe un poco de mis historias y tomamos refrigerio, coloca música y el tiempo se va volando. Cuando le aviso que es hora de irme hace pucheros… - Puedes quedarte en mi casa – Lo miro despectiva y él suelta una fuerte carcajada. - No creo que a mi mamá le agrade mucho que la llame y le diga, “Mami me quedaré a dormir en casa de Andres” – Se ríe – Le dan tres infartos y los tienes antes de medianoche tumbando la puerta de tu casa – Se agarra la barriga porque no puede parar de reír. - Eres muy chistosa, deberías ser comediante – No creo que ese sea mi destino. - No creo que tenga vocación para eso – Estoy más que convencida. - De hecho, tu personalidad es algo atrayente – Me acomoda el cabello detrás de mi oreja – Manejas un aura fuerte – Mueve sus manos frente a mi rostro, me parece divertida la manera en que se explica o trata de explicarme lo que piensa – Pero eres muy entretenida, tienes muchas cualidades bonitas – Sujeta mi rostro entre sus manos y se acerca más, mi corazón esta acelerado completamente, siento que se me va a salir del pecho, no me muevo ni hago nada, Andres mira mis ojos y luego mis labios, mi pecho sube y baja de una manera rápida, acaricia mis labios con su dedo pulgar y cierro los ojos lentamente por su contacto. Se acerca un poco más y besa mis labios, reacciono de manera inmediata y beso sus labios con ansias, nuestro beso es necesitado y ansioso. Su lengua entra y provoca a la mía, aprieto mis manos ante la sensación, me siento plena al tocar sus labios, al sentirlos, al probarlos. Me atrae hacia él con sus manos en mi cintura y aprieta nuestro abrazo, no nos despegamos en ningún momento, ni siquiera faltando el aire. Subo mis manos a su cuello y aprieto su cuello, el jadea y me siento extraña, tengo una emoción en mi cuerpo que solo la siento cuando veo escenas comprometedoras. -Quédate – Niego con mi cabeza, Andres esta agitado y se deja caer en la mesa de billar, me continúa sujetando por mis caderas y me mira distinto, hay un brillo en su mirada, no sabría deducirlo, pero me gusta – Solo un rato más. - No puedo llegar tarde, si lo hago, no me dejaran salir por mucho tiempo – Ignora totalmente lo que digo y me besa, lo peor del caso es que, le sigo el beso y sus manos comienzan a ser inquietas, las sujeto con mis manos y se ríe entre el beso – Debo irme – Me separo un poco y suspira profundo. - ¿Por qué no puedes quedarte? – Me pregunta en queja. - Porque soy una adolescente que depende de sus padres – Digo obvia y sonríe divertido, me vuelve a aprisionar contra su cuerpo y busca mis labios nuevamente. - ¿Cuándo volverás a salir conmigo? – Sus labios están junto a los míos y no tiene intención de despegarlos más. - Si me dejas llegar a tiempo, tal vez, en estos días – Me separo para acomodar mi cabello. - Vamos, te acompañaré – Toma de mi mano y salimos del lugar, espero el transporte y él se encarga de que suba, no sin antes decirme que le envíe un mensaje al llegar. Me siento en las nubes, no paro de imaginar ese momento una y otra vez en mi cabeza, se siente tan bien, pero tengo miedo y no me gusta, me da mucho miedo de que me ilusione sola y termine sufriendo. Ignoro mis pensamientos y llego a mi casa emocionada por lo que acabó de suceder, espero con ansias la próxima vez, de repente, mi mente me detiene en seco. ¿Soy su novia?, él no mencionó nada de eso y me siento muy confundida ahora, me dejo caer en mi cama y decido esperar a un próximo encuentro para preguntárselo directamente a él, espero que esté pensando en algo serio, porque no estoy dispuesta a perder mi tiempo con alguien, ahora. // “Mala amiga”, sonrío al ver el mensaje de mi amiga, llevo dos días sin escribirle y ya se está quejando. “También te amo”, le envío de regreso. “Voy para tu casa, guárdame comida”, me envía y me levanto de mi cama, mi mamá hoy está trabajando así que la llamo. - ¡Mami! – Digo apenas abre la llamada – Vanessa viene para acá, ¿Hay comida para ella? – Le pregunto de inmediato. - Sí, ahí deje suficiente si no saca un poquito de cada uno o sirve menos – Me dice e inmediatamente cuelga, seguro su jefa está cerca. Me doy una ducha rápida y hago los oficios de la casa de rapidez, cuando estoy a punto de colocar el almuerzo, Vanessa se asoma por la puerta. -¡BUENAS! – Grita con toda su garganta. - Siempre pienso que te vas a quedar sin voz, ¡Deja la bulla! – Le reprendo y se carcajea. Se me lanza encima y me abraza, deja besos en mis cachetes. - ¡Ya! – Grito cansada, Vanessa es muy intensa cuando se lo propone. - Te extrañé – Acomoda lo que trae en el mueble. - También yo, pero no tanto – Me acomodo el cabello y regreso a la cocina para terminar el almuerzo. - ¿Qué vas a hacer? – Me pregunta curiosa, mira todo lo que hay en el mesón. - Voy a cocinar cerdo, arroz y ensalada – Señalo cada ingrediente que hay en el mesón. - ¡Te ayudo! – Se lava las manos con prisa y empieza a picar los vegetales de la ensalada. En poco tiempo termino y nos sentamos en la mesa a comer juntas, mis hermanos continúan dormidos, pero cuando se levanten ya tendrán su almuerzo listo y eso me deja tranquila. - ¿Qué tal el viaje? – Pregunto a mi amiga. - Súpero, ¡Conocí a un chico! – Me dice emocionada – Se llama Samuel, tiene 19 años y es deportista, estudia medicina en la universidad – La miro con asombro, no le había interesado ningún chico desde que la conozco y eso es desde siempre. - ¡Milagro! – Se ríe a carcajadas - ¡Gracias espíritus del cielo! – Grito emocionada – Esto sí que es una gran noticia, yo pensando en contarte y tú me vienes con esa bomba, me opacas, querida – Me analiza con la mirada. - ¿Andres? – Me pregunta sin dejar de mirarme fijamente, asiento con mi cabeza. - Así es – confirmo coqueta y ella grita emocionada. - ¡Cuéntamelo todo!, ¿Qué estás esperando? – Levanta sus piernas para patalear emocionada mientras grita como una loca. - Primero, deja la bulla que mis hermanos están dormidos y segundo, ¡Compórtate, loca! – Se carcajea, pero se acomoda – salimos el sábado y nos besamos – Hace cara de desilusión y me burlo de ella. - ¿Y mis detalles? – Me hace pucheros aburrida. - No son muchos… - Comienzo a contarle paso por paso de lo que pasó y ella es la más emocionada. Me doy cuenta de la niña que ella lleva adentro y de la gran amiga que tengo. Pasamos nuestro día emocionadas hablando de todo un poco. // -¿Pero si continúan hablando? – Pregunto por el chico que la tiene cautivada. - Obvio, todos los días, horita me hace video llamada para que puedas conocerlo, es lindo, nena – Volteo los ojos porque me lo ha repetido en incontables veces – Ya sé que te lo he dicho, pero si es lindo, es más, ya no te lo voy a mostrar – Me levanto un poco de la cama. - ¿Cómo así?, ¿Por qué? – Le pregunto extrañada, ladeo mi cabeza y ella asiente. - Así como escuchas, no quiero que me lo quites, de pronto, se te haya pegado algo de tu amiga Valeria – Termina de hablar con carcajadas y la miro despectiva. - Mejor no me muestres nada – Le digo mientras la aparto, trata de abrazarme y comenzamos a reírnos. - ¡Mentiris! – Me da besos en la mejilla. - No me esté besando, sabes que no me gusta – Me limpio el cachete y ella se ríe. - Apuesto que es Andres y le sacas hasta la lengua – Me carcajeo alto. - ¡Ordinaria! – Le lanzo una almohada. - ¡Espera! – Me coloca su mano y revisa su teléfono quedo quieta para que pueda contestar tranquila - ¡Hola amor! – Abro mi boca sorprendida, ¡Perra! - ¡Hola mi reina!, ¿Cómo estás?, ¿Ya llegaste donde tu amiga? – Le pregunta muy atento el chico. - Sí – Vanessa me mira y le hago señas de que no – Aquí está, ¡Mírala! – Voltea el teléfono y veo de frente al chico y si es muy simpático. - ¡Hola! – Saludo con mucha timidez. - ¡Hola!; ¿Cómo estás? – Me pregunta muy amable. - Bien gracias, un gusto conocerte – Volteo el teléfono a Vanessa y salgo del cuarto para que hable tranquila con su novio. - ¿Hay almuerzo? – Sara me pregunta con los ojos achinados. - Ves a bañarte primero – Le digo en tono serio y camino con reniego al baño, tiene ocho años, pero trata de ser insoportable en nivel Dios. - ¿Mi mamá? – Dwayn está igual que Sara, se acaban de despertar, estaban en el cuarto de mi mamá. - Trabajando y váyanse a bañar, hay visitas, ¡Qué pena! – Lo reprendo y busca con la mirada, pero no ve a nadie – Vanessa está en el cuarto. - Ahora que salga Sara – Se vuelve a encerrar en el cuarto de nuestros padres, camino al cuarto donde deje a mi amiga y estaba a punto de salir. - Ya te iba a buscar – Se ve enojada – Ya me voy. - ¿Pasó algo? – Pregunto preocupada al verla así, ella estaba bien. - Nada amiga, después te cuento, chao. ¡Te amo! – Me da un beso en la mejilla y se va.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD