4

3726 Words
POV ALEXANDRA -Amiga, te juro que no creo lo que me dices – Vanessa está sorprendida de lo que sucedió entre Jorse y Valeria. - Pues créelo, es la verdad – Concluyo el tema, no quiero que se vuelva costumbre. - Ella no me cayó bien, pero como también era tu amiga, no quería verme como una amiga celosa y posesiva – Me habla como si de algún secreto se tratara, la miro fijamente y noto su timidez, tal vez tenga miedo de mi reacción. - No me molesta que me cuentes eso, no siempre voy a escuchar lo que espero o quiero y, eso, no está mal – Le digo tranquila. - Lo siento, amiga. Me ha pasado que, por dar mi punto de vista, las personas se ofenden y reaccionan muy mal – Pobre, quien sabe con qué animales ha tratado. - No soy el caso, he lidiado con mi papá toda mi vida, no es agradable, cuando opinas algo que no le gusta o le molesta, te grita, te insulta y si le da la gana, te pega y no se siente bonito, por eso no lo hago – Le sonrío con los labios cerrados y ella hace lo mismo. - Ya pronto terminaran las clases, ¿Qué harás en vacaciones? – Apoya su cabeza en mi hombro, estamos sentadas en la tarima donde se realizan los actos cívicos, actividades y presentaciones. Me quedo pensando en su pregunta y un tour por mi casa se me pasa por la mente - ¡Ale! – Me llama. - Ah… No sé, estaba visualizándome en un tour – Levanta su cabeza para enderezarse y mirarme fijamente – Por mi casa – Trato de aguantar la risa y ella me mira recriminante - ¿Qué? – Encojo mis hombros y sonrío tratando no soltar una carcajada, pero el solo volver a mirarla nos hace reír juntas. - Mi papá nos llevará a San Andrés, deberías venir con nosotros, si te dejan – Por fuera me mantengo neutra, pero por dentro hay una nota mental, “Ni loca”, yo evito a toda costa estar a solas con su padre y estando de viaje con ellos, no me quiero ni imaginar. - No creo que me dejen amiga – Trato de zafar a mi amiga. - Pero, ¿Sí mi papá habla con el tuyo? – Niego con mi cabeza por instinto - ¿No quieres ir? – Niego nuevamente. - Prefiero quedarme, me gustaría seguir entrenando – Miro mis manos, las entrelazo incomoda. - Mmm… - Dice cantarín y burlona – Entiendo – se queda pensativa. Cierro los ojos y cuento mentalmente, uno, dos, tres… - ¿Es por Andres? – Me río alto - ¡LO SABIA! - ¿Qué? – Pregunto seria. - Que tú y él tenían algo – Me habla segura. - No, no tenemos nada – Me mira con los ojos entrecerrados – No te miento, no somos nada, solo amigos, AMIGOS – Aclaro. - Si tú lo dices, será creerte – Aprieta su boca, tiene gestos de señora mayor. - Sí señorita, si llego a tener algo con él, te lo contaré – Le aseguro y eso parece dejarla más tranquila. - Eso espero Alexandra porque dejas de ser mi amiga automáticamente – Sonríe mientras me lo dice. - Me quedaría sin amigas totalmente – Me hago la pensativa - ¡Bueno! – Me encojo de hombros y sonrío… - ¡Tonta! – Me abraza. - No me hagas esas bromas – Termino diciendo, ese día hablamos muchísimo, tuvimos tres horas libres y mientras mis otras compañeras estaban ocupadas, haciendo desorden, Vanessa y yo hablábamos de nuestras vidas y las decisiones que tomaríamos en ella. El tiempo pasó volando y la finalización del año escolar llegó, solo nos queda uno más y hemos terminado la secundaria, listas para una carrera universitaria y a trabajar, si es que logramos conseguir un trabajo. // -Ya estás más tiempo libre, ¿Puedes ayudarme con los oficios de la casa? – Mi mamá acaba de llegar y ya está echando lora, que pereza. - ¡Buenas!, se dicen – Contesto antipática, me fastidia que hable. - Te recuerdo, quien manda aquí soy yo – Me desafía con la mirada. - Te equivocas, mi papá es el que manda – Me coloco mis sandalias y salgo en busca de aire, puedo hacer lo que me pide y no tengo problema con ello, pero es su tono de voz, la manera en que me quiere mandar, me molesta. Me siento en el parque y coloco mis auriculares para subir todo el volumen, reflexiono sobre lo que acaba de suceder en mi casa, me siento tan mal, no debí hablarle así a mi mamá. Dejaré a que se me pase la molestia e iré a realizar algunos quehaceres para aliviarla un poco, la entiendo, debe estar cansada. -Te he visto sufriendo tan solita y triste… Sé que vives sintiendo que un amor perdiste, te regalo un beso y mil razones, para amarte tanto, prometo así secar tu llanto… - Víctor se sienta a mi lado y aplaudo por su excelente afinación. - ¿Qué hay de nuevo, viejo? – Le pregunto con tono del personaje de caricatura que a él le fascina. - Muy bien – Se ríe – Me dejó de gustar hace cinco años – Se queja de mi broma. - Porque te molestamos desde entonces – Recalco y niega con su cabeza. - ¿Qué haces aquí? – Me pregunta y quita los auriculares. - Acabo de discutir con mamá, pero no fue su culpa. Ando muy agresiva últimamente, exploto con facilidad, cuando terminan me siento frustrada – Suspiro profundo. - No te preocupes, también me he sentido así, es normal – Abre las manos y me muestra nuestro alrededor – Vivimos en un país tercermundista – río de eso. - No creo que eso tenga mucha responsabilidad en ello – Apago la música de mi teléfono, me interesa el tema. - ¿Cuál crees que sea la causa? – Por esa razón apague la música, ya empezó el debate. - El problema radica en nosotros mismos, debemos aprender a trabajar más en nuestra personalidad – Concluyo y él asiente con su cabeza, pero, en realidad, está pensando en su contra ataque. - No voy a discutir eso contigo – Me dice – A ver, ¿Qué pasó con tu mamá? – Me cambia el tema, sus ojos se posan en mí, analizándome, suspiro profundo. - Me pidió que la ayudara con los quehaceres de la casa y yo le contesté con groserías – Hago una pequeña conclusión de lo que pasó. - Ya veo… - Se queda pensativo – Deberías ir a terapia – Me mira serio. - Deberías ser psicólogo – Se ríe. - Gracias por descubrir mi vocación – Me habla en tono burlón. - Lo hago con mucho gusto, amigo – Doy palmaditas en su hombro y regreso a casa. Mi mamá está doblando la ropa, me voy al baño y veo que está preparado para lavarlo y me coloco los guantes y ubico lo que necesito, empiezo a lavarlo con dedicación y termino pronto. Coloco las cosas en su sitio y voy a mi cuarto para organizarlo un poco, aquí hay un camarote y una cama de un cuerpo, ninguna está organizada, lo hago. Recojo los zapatos regados y los coloco en el canasto donde siempre van, sacudo un poco y por ultimo barro para sacar el polvo, dejo todo bien organizado y me voy a la cocina para lavar los platos, mi mamá continúa arreglando una ropa y cuando regresa ya estoy terminando en la cocina. - ¿Qué vas a cocinar? – Le pregunto. - Voy a comprar apenas, cuando termines ahí puedes irte a entrenar, ¿Vanessa está entrenando contigo? - No, ella está de viaje, pero hay más compañeros allá – Le digo animada, saber que voy a entrenar me sube el ánimo, creo que encontré algo que me apasiona. Mi mamá asiente y se va a comprar lo de la comida, yo termino de lavar los platos y me voy a cambiar, mi papá me compró unos patines nuevos con todo su equipaje y hoy lo voy a estrenar, eso me tiene emocionada. Salgo de casa y me dirijo al patinodromo, hoy trabajaré resistencia, al ser sedentaria es lo primero que debo hacer, pero cuando llegó, veo que vine un poco temprano, aún no hay nadie y decido sentarme a esperar en las gradas, pero se me ocurre empezar a calentar y así, cuando el entrenador llegue, ya yo he adelantado. Acomodo mis cosas y bajo a realizar una caminata y al mismo tiempo, realizo ejercicios para la movilidad articular, una vez termino, comienzo a trotar suave y como llevo mis auriculares puestos, me concentro. De repente, siento a alguien conmigo y al levantar la mirada es Andres, trota conmigo, me sonríe y retiro mis audífonos. - ¿Cuánto llevas aquí? – Pregunto agitada, por el ejercicio que estoy haciendo. - No mucho, de hecho, me notaste en el mismo momento que me coloqué junto a ti – Me guiñe un ojo y le sonrío. Miro mi reloj y ya llevo el tiempo que necesitaba trotar, bajo el ritmo y me dirijo a las gradas para hidratarme, el entrenador ya está con otros compañeros. - ¿Qué tal el calentamiento? – Me pregunta con bastante actitud, algo que lo caracteriza es su buena vibra, Mauricio es moreno, alto y corpulento, sus risos lo hacen ser llamativo, sus ojos son café claro y siempre tiene una bella sonrisa en su rostro. - Fueron 30 minutos trotando – Tomo aire, empiezo a sentirme ahogada y lo que debo hacer, es tratar de volver a la calma y que baje mi frecuencia cardiaca. - Súper bien, has avanzado mucho. Yo pienso que hoy ya podemos empezar con los circuitos, ¡Colócate los patines! Hoy empiezas – Se da la vuelta e inmediatamente voy a colocarme mi equipo de práctica, quería empezar con este entrenamiento desde el primer día, pero no lograba mantener mi resistencia. - ¡Estoy lista! – Me acerco al grupo y Mauricio me da mis indicaciones, cumplo todo lo que me dice al pie de la letra, al finalizar la jornada me siento exhausta. - ¿Cansada? – Andrés se me acerca y me mira coqueto, lo detallo un poco y el color de sus ojos si es grisoso. - Estaba dudando entre si tenías los ojos grises o era solo el reflejo del sol – Guardo el termo del agua en el bolsillo de mi morral. - ¿Y?, ¿De qué color son? – Sonríe y se me desordena todo por dentro, atenta contra la poca estabilidad que tengo. - Son grises – Hace una sonrisa de lechuza. - Que detallista, me gustan las chicas observadoras – Acaricia mi mejilla y se da la vuelta. - Me voy – Anuncio a Mauricio. - Bien, nos vemos el miércoles sin falta, ya vamos a empezar a trabajar con fuerza – Asiento a lo que dice y camino hacia la salida, escucho a alguien correr detrás de mí. - ¡Alexa! – Freno en seco y volteo de inmediato, comparando la estatura de él, es demasiado alto. - ¿Cuánto mides? – Pregunto con mi cabeza hacia arriba. - uno ochenta y tres o cuatro, no recuerdo, si estaba en ochenta y tres, ya debería estar en ochenta y cuatro – Se encoje de hombros, tiene la mirada en el horizonte y su nariz grade es fileña, las facciones de su cara son finas y delgadas, en comparación con las mías, son muchísimo más delicadas. - YA – Me doy la vuelta y sigo caminando, su mano tira de mi brazo y me hace voltear rápido - ¿Pasa algo? – Pregunto extrañada, me sonríe, ¡Dios mío!, no hagas eso. - Quiero invitarte a salir – Sonrío involuntariamente. - ¿A mí? – Me extraño. - Sí, digo, en plan de amigos, no. Nada malo – Me vuelve a sonreír y el paraíso que estaba dibujando en mi cabeza se desvanece. - Sí, claro. ¿Qué día? – Pregunto de una. - No lo sé, ¿Cuándo estás libre? – Me pregunta atento. - Cualquier día, estoy de vacaciones en el colegio y regreso hasta comienzos del otro – Le digo descomplicada, no tengo problemas con el día, siempre y cuando no se cruce con los entrenamientos y no creo que él quiera descuidar su entrenamiento. - ¿El sábado? – Me pregunta dudoso. - ¿A qué horas? – Vuelvo a preguntar, necesito saber para pedir permiso. - ¿Puedes a las 6 pm? – Asiento a lo que me pregunta, sonríe. - ¿A dónde? – Suelta otra risa de lechuza. - Haces muchas preguntas, chiquitica – Me gusta su apodo. - Perdón, vivo con mis papás aún y debo brindar explicación – Se coloca serio y afirma con su cabeza. - Me parece perfecto, pero no creo que debas decirle a donde vamos – Sonríe con malicia. - ¿Cómo así? – Me espanto un poco, espero estar malinterpretando. - No, no es nada malo, solo que tenía pensado llevarte a jugar billar, ¿Sabes cómo hacerlo? – Sonríe de lado, yo niego con mi cabeza – Bien, te llevaré a uno, no estará tan lleno para que no tengas que preocuparte por los borrachos. - Soy menor de edad, ¿Hay problema con eso? – Quiero descartar todas esas posibilidades. - No, es de un tío y por eso te digo que estará vacío – Me sorprende lo que dice, pero voy a creerle. Me acompaña a tomar el bus y se porta muy atento conmigo, pero debo evitar hacerme falsas esperanzas, ya él fue muy claro y me dijo que solo se acerca en plan de amigos. // -NO ME HAS PODIDO VER, YO NO ESTABA CON NADIE – Los gritos se escuchan a media cuadra, alguno que otro vecino esta asomado en la ventana o terraza, camino más rápido porque está sucediendo otra vez. - ¡SI, PORQUE ME VISTE Y SALISTE CORRIENDO! – Mi papá le reclama con seguridad, niego con mi cabeza, estoy muy cansada de esto. - ¿CÓMO VOY A SALIR CORRIENDO?, VISTE QUE ME BAJÉ DEL BUS, TU ESTABAS AHÍ – Me froto el rostro con algo de fuerza y camino en dirección de mi cuarto. Mi mamá se va detrás de mí. - ¿Cómo te fue? – Volteo con algo de molestia, no quiero que me dirija la palabra. - Quiero estar sola – Contesto sin pensarlo, mi mamá se retira con rabia y hoy no será un buen día para pedir permiso y salir un rato con mi amor platónico. Me doy una ducha y me visto con ropa para dormir, busco mi huida rápida y el sueño llega pronto porque ya estoy muy cansada del entrenamiento de hoy. // - ¿Estás bien? – Robert me ayuda a colocarme de pie y tomo su mano con cuidado. - Sí, solo no sé, perdí el equilibrio – Me frustro conmigo misma por la manera tan tonta en que me caí. - Solo debes tener más cuidado, esta parte de la pista es algo inestable y traicionera – Me río de lo que me dijo a lo último. - Dale, muchas gracias – Le sonrío y vuelvo a la pista a realizar el circuito, pero vuelvo a caer, molesta por mi ineptitud, regreso a las gradas y me siento con rabia, dejo el piso y el equipo de protección a un lado para quitarme los patines. - Tranquila, todos pasamos por eso, ¡Ven! – Andres me extiende una mano, trato de tomarla, pero la reirá, lo que realmente quiere es que le entregue mi equipo de protección, hago lo que dice y me lo coloca con mucho cuidado. Una vez lista, me lleva de la mano por la pista, me explica el ejercicio y con él a mi lado siento que puedo hacer cualquier cosa. - ¡Gracias! – Digo al pasar nuevamente por la parte del circuito que se me dificultaba. - ¿Por qué? – Pregunta extrañado. - Por ayudarme – Sencillo las cosas. - No fue nada, todos lo que estamos aquí, nos tenemos para ayudarnos, si no puedes esta vez, nosotros lo haremos contigo – Me dice convencido y no lo dudo - ¿Siempre irás conmigo el sábado? – Me pregunta para confirmar y asiento - ¿Ya pediste permiso? – Me pregunta sorprendido y niego. - No, aún no, pero si voy a ir, ya verás – Asiente. - Eso espero – Sonríe y luego se va para seguir en su circuito, el entrenamiento de los más antiguos es mucho más intenso. - ¿Son algo? – Pregunta Robert a mis espaldas. - No, solo amigos – Tomo impulso para pasar los obstáculos con agilidad. - Pensé que estaban saliendo – Sonrío simpática. - ¿Por qué pensaste eso? – Mi pregunta suena a que no me interesa, pero pregunto para fingir interés. Justo con el toque necesario. - Es que andan muy juntos, por eso supuse de que estaban saliendo o tenían algo, pero si tú me cuentas de que solo son amigos, no hay problema – Me guiñe un ojo y me quedo estática, tal vez son ideas mías. - No son ideas tuyas si te lo estas preguntando – Volteo a verlo sonriente. - Deja de estar viniendo a molestar, ves a concentrarte en tu entrenamiento, no quiero que me terminen regañando por culpa tuya – Tomo impulso y vuelvo a realizar el circuito lo más rápido de que puedo. - Me mandaron a realizar arranques acá – Lo miro atenta y realiza el mismo circuito que yo, pero más rápido y con mejor técnica, enarco una ceja y lo miro despectiva. - Deja de humillarme, no es necesario que lo hagas – Se ríe a carcajadas. - ¿Ya terminaste, Andres? – Mauricio grita del otro lado al vernos reír. - ¡Acabo de terminar uno, ahora viene Alexa! – Grita fuerte Andres y voy a realizar mi parte, no quiero regaños y mucho menos ahora que estoy teniendo resultados buenos. - ¿Qué te motivo a realizar deporte? – Robert me pregunta apenas termino el circuito y comienza Andres. - Vanessa, yo no quería venir, pero ella insistió y bueno, me convenció… - ¡Listo! – Andres grita a propósito y salgo de inmediato a realizar el mío, no digo nada, pero se escuchó como celoso. - Entonces no te metas – Robert le dice muy grosero a Andres, apenas llegó Robert hace como si nada y mi otro compañero sale a realizar su ejercicio. - ¿Sucedió algo entre tú y? - Miro al lugar donde está Andres, Robert niega de inmediato con su cabeza y se encoge de hombros. - Son peleas de chicos, bueno pataletas – Robert habla con naturalidad, pero Andres no regresa, se va para donde Mauricio. - Estoy segura que está molesto – Voy a ir en dirección de Andres y Robert tira de mi brazo, su tacto me parece un tanto fastidioso – Suéltame – Me suelta de inmediato. - ¡Perdón! – Se apresura a decirme y niego con mi cabeza. - No te preocupes, discúlpame tu por reaccionar así, pero no lo vuelvas a hacer, no me gusta que me toquen – Asiente con cara de avergonzado. - ¿Me aceptas tomar algo?, como disculpa, no quiero parecer grosero, de verdad yo no sabía que no te gustaba, por favor, acéptame la invitación – Me hace pucheros y coloca cara de desesperado, sonrío por su actitud y niego despacio con mi cabeza, pero termino accediendo. - ¿A tomar qué? – Cuestiono, espero no sea trago porque ahí si las embarra hasta el fondo. - Un jugo, en la panadería si quieres o al puesto de comidas rápidas que hay en la esquina – Relajo mis facciones, asiento despacio y recojo mis cosas, busco con la mirada a mi compañero Andres, pero no está. - ¿Andres se fue? – Me acerco a preguntarle a Mauricio. - Sí, ¿Sabes que le pasó?, se fue muy enojado y fue de repente, nadie notó algo fuera de lo común – Mientras Mauricio me pregunta, miro en dirección de Robert, ellos estuvieron discutiendo o me dio la impresión. - Creo que tuvo una diferencia con Robert – Le digo pensativa. - ¿Con Robert?, ¿No sabes por qué? – Me pregunta muy extrañado. - No, ¿Por qué?, Robert dijo que era normal en ellos – Me encojo de hombros recordando las palabras de Robert. - Para nada, ellos no discuten, mejor dicho, Andres no discute con nadie – Se frota su mentón con su mano – Pero no importa, después le pregunto. ¿Vienes mañana? – Me pregunta al cambiar el tema. - En la mañana no creo que pueda, creo nos veremos el lunes nuevamente, yo te aviso con un mensaje de texto, debo preguntarles a mis papás – Me despido de los chicos y salgo con Robert a la panadería, solo tomaré un jugo por cortesía y me iré a mi casa. - ¿Qué vas a pedir? – Me pregunta emocionado, no quiero hacerme ilusiones o creerme mucho, pero no creo que esté interesada en él. - Solo tomaré un jugo de mango – Digo decidida lo que quiero, ya lo había pensado mientras caminábamos hasta aquí. - ¿Solo eso?, puedes pedir lo que quieras, yo invito – Me dice en un tono alardeado. - Solo eso – Le digo más seria. - ¿Segura? – Vuelve a cuestionar. - Segura – Aseguro nuevamente. - Bien, espérame aquí - Se levanta de la mesa y va a la vitrina para pedir lo que vamos a tomar y no sé qué pedirá para él. Saco mi teléfono y le aviso a mi mamá que llegare media hora atrasada y que no se preocupe. Reviso las fotos que me envió Vanessa de sus vacaciones y todo se ve muy delicioso, me hubiera gustado acompañarla si solo hubiera ido con su mamá, será en una próxima ocasión.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD