Capítulo 7. SED DE SANGRE

1878 Words
Tal como había dicho Aydan fueron a curar a los anim@les del refugio primero, sin embargo como era tan fácil hacerlo con ellos colaborando rápidamente pudieron salir hacia el parque de diversiones, aunque era un día de semana, lo estudiantes estaban en vacaciones de verano, por lo tanto el parque estaba muy lleno, Aydan buscó en donde parquear el auto y luego salieron los tres tomados de la mano, aunque Koral ya podía hablar, estaban tan acostumbrados al contacto físico que les parecía extraño cuando no estaban tocándose de alguna manera. Fueron a los juegos mecánicos, en la rueda de la fortuna Aydan besó a Koral justo cuando estaban en lo más alto, esperando se cumpliera el viejo mito urbano que decía que si dos amantes se besan en lo más alto su amor durará para siempre; los besos en la tierra eran diferentes a los del mar, mientras en el mar estaban llenos de sensaciones y colores que se sentían en todo el cuerpo, en la tierra eran más viscerales, se sentía un nudo de mariposas en el estómago, sus manos temblaban mientras las ponían encima del otro, su respiración se entrecortaba hasta el punto de sentir que les faltaba el aire, Koral permitió que esas sensaciones la invadieran por completo, para Aydan era casi imposible controlarse cuando estaban cerca de Hugo para no pasarse de la raya. Cuando terminaron los juegos fueron a la exposición marina, Aydan no estaba de acuerdo, pero Koral le aseguró que ya lo había visto antes desde lejos y no había mucho que pudiera hacer por esos anim@les ya que ellos querían permanecer allí. La exposición estaba llena, Koral estaba encantada y el calor de las manos de padre e hijo le calentaba el corazón, Aydan prefirió que se hicieran en la parte más alta para que no los mojaran tanto durante el show, él aún temía que su cola se impusiera al ser mojada por el agua de mar; el espectáculo era divertido, según Koral los anim@les no se sentían maltratados, los entrenadores los trataban y alimentaban bien, eso la hizo muy feliz, disfrutaron de las ballenas, las focas y los delfines, sin embargo cuando vino el turno del tiburón ella apretó la mano de Aydan. - ¿Qué pasa? – - Él va a hacer algo, tiene sed de sangre, los entrenadores están en peligro – dijo ella angustiada. - ¿Algo como que? – - No sé, el está buscando como hacer que se caigan al agua.- él la miró preocupado. - ¿Estás segura? - - Acerquémonos – él la miró con los ojos muy abiertos. - Koral, eso es agua de mar, sabes lo que pasa si caes al agua, no podemos arriesgarnos – - Lo sé, entonces no me dejes caer – miró a Hugo y le acarició la cabeza – Ve afuera, si no puedo detenerlo va a estar muy feo y es mejor que estés seguro. – Mientras Koral habló con Hugo el tiburón dio un gran salto y golpeó uno de los soportes de la tarima, el grito de los espectadores hizo que ella mirara detenidamente lo que está pasando y caminó hacia el tanque con decisión. - Koral, piensa en tu seguridad – Aydan estaba entre la espada y la pared, pensaba en las dos situaciones, exponer a Koral o la caída de los entrenadores al agua y sopesaba que era más importante, aunque perder dos vidas era una tragedia, perder a Koral era una tragedia mayor para él, al notar que no podía ser imparcial se quedó atrás y decidió solo hacer lo que ella le dijera, ella tenía la cabeza en la situación y no el corazón como le estaba pasando a él. - Aydan – ella tomó su cara entre las manos y lo miró a los ojos, luego le habló sin abrir la boca - // ellos sin buenas personas, tienen familia, no podemos dejarlos morir, sólo necesito mirarlo a los ojos para comunicarme con él, además confío en que me cuidarás – él asintió con dolor en sus ojos. - Ok, solo no te alejes de mi – ella sonrió y asintió. Mientras Hugo salió del espectáculo, ellos se acercaron suavemente a donde estaba la tarima, el tiburón saltó nuevamente y volvió a golpear fuerte, Aydan apretó la mano de Koral, él calculaba dos golpes más para que la tarima se rompiera y los entrenadores cayeran al agua; los trabajadores del lugar empezaron a sacar a la gente y buscar la manera de rescatar a los entrenadores; todos conocían a Aydan porque una que otra vez venía a revisar las focas y leones marinos, aunque no era su especialidad se le daba muy bien atenderlas y siempre acertaba en sus diagnósticos, él buscó al supervisor. - Saca a todos, nosotros podemos ayudar, pero es necesario que despejen el área – el supervisor estaba preocupado, él también veía el peligro inminente al que estaban sometidos los entrenadores. - ¿A todos? – Preguntó el asistente alterado. - Si, tu también, que queden solo ellos dos… - - Pero… - Aydan puso su mano en el hombro del supervisor y lo miró a la cara. - Confía en mi, puedo arreglar esto, pero debes confiar… no permitas que nadie entre - él se frotó la frente pero asintió y salió del lugar con todas las demás personas. No quedaban si no cuatro personas alrededor del tanque, Koral, Aydan y los dos entrenadores; Koral y Aydan se pararon lo más cerca del tanque, ella se agachó y tocó el agua para llamar al tiburón, él se acercó un poco, su mirada era amenazante y ella sabía que no permitiría contacto, sin embargo siguió llamándolo, él se veía aún más feroz, daba vueltas por el tanque amenazando con dar otro salto hacia la tarima. - ¿Sucede algo? - Preguntó Aydan. - Quiere que entre, está muy furioso – los entrenadores se miraron entre si. - No puedes hacerlo – el corazón de Aydan saltaba, no sabía que le daba más miedo si exponer el secreto de Koral o que el tiburón matara a los entrenadores. - Aydan, él piensa matarlos, los tiburones son muy inteligentes, sabe lo que quiere y lo que quiere es sangre, su sangre, no la mía – - ¿Pero y si te hace daño? – - No lo hará, yo soy superior que él, mientras esté en mi forma de sirena mi sangre los quema, al igual que a los humanos, él no intentará siquiera atacarme – eso no tranquilizó del todo a Aydan, solo descartaba uno de los dos peligros; quedaba todavía el peligro de exposición de la naturaleza de Koral. - Si, pero tu… Ya sabes tu… - señaló sus piernas. - No sé, ¿confías en ellos? – él negó con la cabeza. - Cuando es por ti, no confío en nadie – Aydan miró hacia los entrenadores y les dijo – el tiburón no los ha atacado por ella, tiene una gran empatía con estos anim@les, él tiene sed de sangre, ahora mismo sólo ella los puede salvar, pero es necesario que cierren los ojos, sujétense fuerte y cierren sus ojos, ella arriesgará su vida por salvar la de ustedes y lo único que les pedimos es que no miren, ¿confiamos en ustedes? – ambos asintieron, no sabían que era exactamente lo que estaban escondiendo, pero ahora lo único que les interesaba era salir vivos, llevaban mucho tiempo trabajando con tiburones para saber que este estaba a punto de atacarlos, entonces ambos se aferraron a las columnas y cerraron sus ojos, de eso dependían sus vidas. - Entendido, Aydan, por favor hagan lo que puedan – Dijo la entrenadora, Al escuchar esto Koral saltó al agua, en un principio el anim@l amenazó con atacar, pero no lo hizo, ella se acercó y lo tocó, pasó sus manos por las aletas, lo abrazó desde el lado y luego salió. - Tiene dos días sin comer, dice que alguien confundió su comida y se las dio a las orcas, además no es un macho, es una hembra y está en cinta, ella se encuentra bien en el refugio, le agrada estar aquí, pero necesita más comida – los entrenadores no abrieron los ojos, pero de verdad querían hacerlo, como es posible que ella pudiera entender tan bien a este tiburón, era increíble – Se va a dejar llevar por uno de ellos a su tanque, pero deben darle ración doble de comida de ahora en adelante, la persona que salte al agua será su único entrenador y promete no hacerle daño siempre y cuando tampoco le hagan daño – Aydan se dirigió a los entrenadores. - Cual de los dos se encargará de este tiburón de aquí en adelante – era impresionante poder ser el entrenador del tiburón, poder domar a la fiera mas grande del océano era un honor que pocos se daban, así que el primero que saltó al agua fue un joven en sus veintes llamado Henry. - Ven acércate despacio, ella tiene que reconocer tu olor, no te va a hacer nada aunque no lo creas en lenguaje humano su nombre es motas, en el océano suena mucho más maligno y si significado es salvaje – Koral tocó la nariz del tiburón, como estaba sumergido, escondió su cola debajo del anim@l para que no se viera y le dijo de cerca a Henry - //abre los ojos sin miedo, mete tus manos y toca sus dietes, ten cuidado de no cortarte, aunque te aseguro que no te hará nada de aquí en adelante, recuerda que tiene hambre así que no tentemos al destino// – sus manos temblaban más por emoción que por miedo, se sentía seguro al lado de esta extraña mujer de la que solo podía ver su cara envuelta en un halo azulado que parecía ser su cabello, aunque había abierto los ojos y hacía su mayor esfuerzo por verla, solo le veía la cara, tampoco entendía como podía escuchar su voz tan nítida, sin embargo no quería defraudar su confianza y su ayuda, por lo que sólo miraba al tiburón y nada más tratando de no hacerse preguntas que no tenían respuesta. - //Esto es increíble, no puedo creerlo // – la voz de Herny se escuchaba en la cabeza de Koral muy emocionado. - // Cierra los ojos nuevamente por favor, ahora puedes subir encima de ella, para dirigirla a su tanque, no hagas nada para que pierda la confianza en ti, el lazo que hicieron hoy debe ser sagrado y se fortalecerá si cuidas de ella y su alevín // – Cuando vio que Henrry y Koral emergieron ambos sonriendo, Aydan les dijo desde afuera. - Espero que no hayan abierto los ojos, confiamos en ustedes así como ustedes confiaron en nosotros, no olviden el compromiso de dos raciones diarias, si no el almuerzo serán ustedes dos - mientras hablaban Aydan sacó a Koral del tanque de agua y la envolvió con una tela para ir a buscar donde sumergirla en agua dulce – Ojos cerrados diez minutos más, luego pueden irse, la habilidad de mi novia les salvó la vida, espero que sepan apreciarlo y no hablen de esto con nadie.
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