Natasha continuaba trabajando con Bejarano, quien cada día se mostraba más interesado en ella, tanto, que ella se había atrevido a preguntarle. — Carlos, estoy muy agradecida contigo por tu gran apoyo, sin ti no tendría ni siquiera el consuelo de ayudar a mis compañeras a ser escuchadas, pero veo que tú... — ¿Que yo qué, Natasha? — interrumpió él — ¿que yo estoy interesado en tí? — Sí, y no quiero que me mal interpretes... — Descuida, jamás intentaré nada, sé muy bien que tú amas a otro hombre y que se están esforzando mucho por estar juntos, sólo déjame seguir siendo tu editor — Me alegra que estés consciente de ello, la verdad no me gustaría lastimarte, has sido muy bueno conmigo... — De todas maneras, siempre serás un imposible, yo también estoy casado, ¿lo olvidas? — ¡Es cierto!

