A todos les había parecido muy repentina la muerte de don Anselmo Toscano, pero él no había querido que se supiera que ya empezaba a padecer insuficiencia renal, eran fuertes las causas que lo llevaron a tomar esta decisión, pues quería evitarles más sufrimiento y trabajo a sus hijos, y no quería que se expusieran a un transplante de riñón para salvarlo, él ya estaba viejo y había vivido todo lo que quiso, ahora era turno de sus hijos, esos pequeños niños que tanto amor y orgullo le habían dado, esos niños que ahora eran padres y que se debían a sus hijos, según sus palabras. Mucha gente asistió al funeral, a pesar de todos los intentos por que fuera algo íntimo, don Anselmo Toscano era recordado gracias a la música y a las abarroteras, un hombre de buen corazón que siempre tenía una gran

