Entrevista

1411 Words
Paso a las sillas de espera, mis dedos se mueven en mi pierna derecha como si fuera pianista, pareciera que toco una melodía, pero lo cierto es que estoy decidida a entrar y decir “hola, soy Cristal, aunque mi nombre es algo de niña soy todo un adulto” ¡Ash! Si entro diciendo eso seguro me sacan a patadas, lo mejor que puedo hacer es hablar poco, cuando estoy nerviosa me cuesta trabajo controlar mis emociones y digo lo primero que llega a la mente, justo ahora mi mente me juega sucio, no paro de repasar lo que diré o cómo debo actuar. —Disculpe señorita ¿Cuál es su nombre? Olvidé preguntarle y el Licenciado Darren White desea la información —pregunta la secretaria. —Soy Cristal Willis, él señor no me conoce, sólo supe de la vacante de asistente y decidí venir a presentar mi solicitud de empleo. Mi buena amiga Mónica siempre metiéndome en líos, se va de party con sus amigos, nuevos o viejos y me deja en el mar lleno de tiburones. —Está bien, venga conmigo, le aviso al señor y podrá entrar a entregar su solicitud personalmente. —Gracias, es usted muy amable —sonrío tímidamente. Sigo los pasos de la dama hasta llegar a la puerta de una oficina, en dorado el pequeño letrero dice “Darren White”, así que estoy en el lugar correcto. La dama abre la puerta y asomando la cabeza informa mi nombre, dentro un hombre le dice que pase por lo que la mujer me indica con la cabeza que puedo entrar y se retira. —Buen día señorita Willis —saluda Darren mientras gira su silla para voltear a mirarme. —¡¿Es usted Darren?! —sorprendida exclamo, no puedo creer que este hombre sea el abogado a quien vengo a conocer ¡Estas cosas sólo me pasan a mí! Justo cuando busco empleo, cuando deseo independizarme y surge una oportunidad, conozco al hombre que me puede dar trabajo y actúo como una idiota. Mis ojos están viendo al hombre que hacen pocos minutos me atreví a acusar. —¡¿Usted?! ¡Que pequeño es el mundo! —sonríe por esta ironía —¿Qué le parece esta situación? A lo mejor dirá que le acoso, pero usted ha venido a mi oficina, parece que me persigue ¿Me está acosando? ¿Qué quiere de mí? Un hombre como yo debe resultarle repulsivo y poco interesante. Me quedo en silencio, no sé qué decir, al parecer el trabajo no es mío desde antes de solicitarlo. Darren se pone de pie, el hombre es realmente muy apuesto, siento que me voy a marear o algo, estoy tan nerviosa que no me sorprendería si me desmayo. Camina hacia mí, en un punto debe detenerse o al menos eso pienso, pero no es así, se acerca tanto que mi respiración choca con su cuello, es más alto que yo y su perfume es el aire que respiro, no sé si correr lejos de aquí, no sé cómo reaccionar. —¿Siente que le seduzco? ¿Estoy irrespetándola? ¿Se siente deseada? —me pregunta. —Discúlpeme por mi actitud anterior, no quería ofenderle, cuando estoy nerviosa digo cosas sin sentido. No sabía quien era y no estuvo bien mi comentario. He venido a presentar una solicitud de empleo, eso es todo. Espero que lo ocurrido anteriormente no interfiera con mis pretensiones —juego a intentar lo imposible. —No se preocupe, no tiene que disculparse, aunque pienso que lo dice dadas las circunstancias y al juzgar porque quiere trabajar conmigo lo más lógico es que se disculpe, pero usted me demostró quien es verdaderamente cuando me trató como a uno más del montón. —¿Qué dice? ¿Quién realmente soy? ¡Usted no me conoce! —Si, le conozco. Usted es una niña malcriada que el mundo ha girado en torno suyo toda su vida y cree que todos somos iguales, ha de creerse superior. Sólo así podría explicarse que a un desconocido le trate como lo hizo conmigo. Se acerca mucho más, casi toco su piel con mis labios, siento como desliza su mano por mi cintura, creo que me está probando, pretende que le insulte o me retire, se supone que eso es lo que debo hacer, me debo ir de aquí, ya sé que no tendré el trabajo, pero no quiero, sigo oliendo su perfume y el calor que emana de su cuerpo me atrae, su mano en mi espalda me agrada, no quiero que se retire, por el contrario, quiero que siga, debo estar loca. —¿Le molesta? —pregunta. —¿Qué? —trago y respiro profundo. —¿Le molesta que esté cerca? —Para nada ¿Por qué habría de molestarme? Usted parece querer que respiremos el mismo aire ¿Ahorra el oxígeno o algo así? —me cuesta mentir, siempre trato de ser sincera y se me escapan las palabras. —Alguien debe enseñarle modales, jovencita—me dice muy decidido. Escuchar su confianza lleva mis ojos a encontrarme con los suyos, su advertencia me alerta y a la vez me emociona, nuestros ojos no dejan de mirarse fijamente, tardamos unos segundos en hacernos agua la boca, repentinamente retira su mirada y siento como también retira su mano y pretende alejarse, dejo caer mis labios en su cuello y esto es el boleto que necesita para lanzarse sobre mí, le he dado un beso sin pensarlo y he olido su perfume. No hay un motivo especifico por el cual termino haciendo esto, pero los labios de Darren corren a encontrarse con los míos y en un beso apasionado nos decimos que nos deseamos. —El trabajo no es suyo, joven, disculpe por atreverme a besarle, puede retirarse —dice mientras me aleja con sus manos. —Vine a buscar empleo, podemos simular que no pasó nada, que no dije nada y comenzar de cero —propongo. —No podremos trabajar juntos ¿No ve esta locura con la que iniciamos a conocernos? —Podemos jurar que esto no pasó, mañana podemos encontrarnos aquí y pretender que no ha ocurrido nada, seré su asistente y usted mi maestro, le juro que olvidaré todo, nunca lo mencionaré. —No ofrezco salario —dice tajantemente con frialdad. —No lo quiero, lo que necesito es aprender y usted tiene fama de ser el mejor, además nadie querrá a alguien sin experiencia y usted necesita a alguien como yo, creo que ambos nos necesitamos. —¿Mañana trabajamos y este día nunca pasó? ¿Eso propone? —me pregunta. —El día de hoy quedará borrado, seremos dos profesionales, absoluta y rotundamente, lo puedo jurar —le aseguro. —Entonces que este día sea inmortal —expresa con voz calmada. Extrañada no comprendo a lo que se refiere, me quedo observando sus pasos y se conduce a la puerta, se asegura de que esté cerrada y coloca el cerrojo, nos deja en total privacidad y me lleno de incertidumbre. El paisaje en mi mente inocente es de esperar que hablemos del caso en privado, pero en lugar de ello Darren regresa con mucha fuerza a besar mis labios, pareciera que tiene hambre de sentir el calor de una mujer. Sube mi falda, baja mis interiores, sin muchas vueltas de su pantalón libera su hombría dejándola al descubierto, lo único que siento es mucho calor, mis zonas más sensibles mueren de placer sólo con la idea de este momento en mi cabeza. Por encima de la blusa acaricia mis pechos, de repente su escritorio queda limpio de cualquier expediente, con su mano hace lugar para mí y acto seguido sus brazos me cargan hasta sentarme en el escritorio. Como un animal en celo, como si estuviera esperando este momento todo el año, Darren, mi futuro jefe, introduce su pasión en mí dando lugar a mi placer absoluto. No sé si es por tratarse de una oficina o lo decidido del hombre que me posee, lo cierto es que nunca en mi vida me había sentido así de emocionada. ¡Vaya entrevista la que me ha tocado! Primera vez en este lugar y primera vez con un desconocido, no estoy pensando sólo me dejo guiar por lo que quiere mi cuerpo. Siento que exploto de placer, había escuchado sobre situaciones como estás y no las entendía, más ahora lo vivo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD