Allegra Estoy tirada en mi cama. El día había sido de lo peor, pero sinceramente, lo único que no me sacaba de mi cabeza era lo que George había dicho. Eso quiere decir que querrá pelear por Lía. No, no quiero pensar en eso ahora, no. Así que sonrío solo de recordar cómo mamá jugaba con mi hija a tomar el té, como mi hija le dijo con tanta felicidad que ya tenía un padre. De solo escucharla, sonreía. Dios, ¿por qué siempre todo es tan complicado? ¿Por qué los adultos cometemos errores que nuestros hijos tienen que pagar? Siento que empiezan a tocar mis piernas y, de inmediato, abro mis ojos. Y ahí está el chico más sexy y guapo que existe. Él empieza a acariciar toda mi piel hasta que se sube completamente a mí y llega a mi rostro. Me regala una sonrisa sexy y me dice: —Ahora sí podré c

