- ¡Hey, hermano! -me llama-. Llevo preguntándome lo mismo muchas veces, pero no encuentro una buena respuesta.
Camino hasta la repisa de libros y agarro uno, me giro y apego mi cuerpo a la madera mientras lo medio ojeo.
- ¿A qué te refieres?
-Mira, ¿recuerdas a Daila? -asiento sin tanta importancia-. ¿Crees que le llame la atención?
- ¿A qué te refieres? -repito mi pregunta y dejo el libro en su lugar para agarrar otro.
-Que si crees que alguien como yo pueda estar con alguien como ella.
-Ya pasaron una noche juntos, ¿no? ¿Eso no era lo que querías de ella?
-No soy como tú. Yo sí quiero quererla de verdad.
-A querer de verdad te refieres a… ¿estar solo con ella por quien sabe cuánto tiempo?
-Si. Solo con ella -alzo la vista y veo que agarra una botella de vino y sirve dos copas-. Daila es… No lo sé, pero ha generado algo en mi como nadie lo ha hecho desde que recuerdo.
-Jones… Tú y yo sabemos que no eres el chico nerd del instituto como todos piensan que eres porque frente a mi tengo al mujeriego más grande de toda la ciudad -confieso-. ¿Crees que tu preciada Daila no se dará cuenta en algún momento?
-He cambiado -toca su corazón haciendo una expresión dolorosa-, ella es la única a la que he dejado entrar.
Empiezo a reírme. Se acerca con ambas copas y me obligo a dejar el libro para sentarnos en el sofá. Cruzo mis piernas y acerco mi muñeca para revisar la hora.
-Por cierto -giro mi cabeza y espero atento-. ¿Qué hay de Deva?
-Mala idea -suspiro y acomodo mi corbata-. Esa chica…
-No me digas que no tienes ninguna clase de interés por ella -guardo silencio y repiqueteo mis dedos en el asiento de al lado-. ¡Lían Connor! ¡¿No te ha gustado esa chica?! No me lo creo -suena muy divertido.
-No es eso.
-Entonces, ¿qué es?
-Es muy… compulsiva.
- ¿O sea que no te interesa?
-Es gritona y muy escandalosa. Si quiero tener algo de una noche tendré que hacer una buena jugada.
-Eres el gran Connor, nada te sale mal.
Absolutamente nada.
-Apostemos -murmura-. Si no me saco de la cabeza a Daila me retiro del instituto. Si tú no te acuestas con Devora en menos de un mes… pagarás mi carrera completa -dice, orgulloso.
-Yo no estoy para juegos -alzo la copa y bebo un trago-. Ya sabré qué hacer con ella.
-Bien, lo que tú digas, pero espero que no te enamores, ¿eh?
- ¿Enamorarme? ¡Pero qué idiotez haz dicho!
-Está claro que te llama mucho la atención.
-Eso es verdad, pero no es un caso diferente a las otras. Ella es diferente, sí, porque ni siquiera se ha acercado a mi o me ha propuesto pasar juntos, sino que me ha insultado y me ha corrido de su piso. ¿Puedes creerlo? Nadie me ha humillado de es manera.
- ¡¿Te ha corrido de su piso esta misma tarde?! -se tapa la boca con una mano y ahoga la risa.
-Si -me irrito y dejo la copa en la mesita de al lado-, pero no será por mucho. Admito que su actitud me ha sorprendido, pero puedo asegurar que en algún momento dejará caer esa barrerita de niña inmadura y me va a pedir que esté con ella sí o sí.
Me palpa el hombro y asiente.
-Creo verdaderamente en ti, hermano. Tengo que irme, me esperan en casa.
- ¿Tu preciada Daila? -pregunto curioso.
-La misma bella mujer -deja la copa al lado de la mía y se despide-. Le preguntaré acerca de su amiga, te estaré avisando para que la conozcas y sepas por dónde ir primero.
Guiña un ojo y se marcha de mi casa. Bueno, de la que todos conocen como mía, la que no está sucia y manchada… Es sorprendente darme cuenta de que he estado controlándome por un tiempo y ha funcionado. Las noticias cada vez son más intensas y la policía ahora está muy alerta como para tomarme el atrevimiento de disfrutar de un buen cuerpo y llevármelo para que nunca más aparezca.
Tienes que ser muy cuidadoso ahora, Lían, si no quieres que te atrapen y toda la fiesta se acabe tan pronto. Pero… un poco de diversión no nos haría mal esta noche.