un principio
me llamo mary Cortés tengo 15 años
vivo en londres hago parte de un
orfanato.
en el cual he vivido desde que tengo
memoria mis padres me abandonaron a
las afueras de la ciudad por unas extraña marca lunarescas al rededor de mi espalda la cual parece una garra y un mendigo me trajo aqui las monjas me acogieron y criaron las chicas del orfanato dicen que estoy maldita y suelen molestarme un poco por mi nivel de inteligencia soy alta para mi edad delgada con el cabello rubio ondulado
labios rojos y con un rostro bastante
peculiar y androgeno dependiendo de mi vestimenta
puedo pasar desapercibida con chico o chica.
en el orfanato casi todas son mujeres solo hay un sacerdote llamado juan
el tipico hombre gordo barbado y desagradable
es un hombre bastante miserable el cual te castiga por todo y todas tratan de no estar en su camino
hoy es un dia comun como de costumbre las monjas me han asignado una larga lista de deberes desde limpiar los pisos hasta organizar las habitaciones incluyendo la del padre juan.
cuando me disponia a limpiar la habitación del padre la cual apesta
senti que el padre venia y me escondi
en un viejo armario
lo vi ingresar a la habitación jaloneando
por el brazo a una niña no mayor de 12 años
la cual pedia disculpas y prometia no volverlo a hacer
el padre ingreso cerro la puerta y le pidio arrodillarse le entrego un rosario y le pidio decir sus plegarias mientras el la observa sentado desde su cama
la chica resaba como si su vida dependiera de ello
de pronto el padre se levanta
la mira y le dice yo puedo hacer que nunca te vuelvan a castigar
pero a cambio tu debes ser una
niña obediente
no te hare daño solo mirare la evolucion
y crecimiento de tu cuerpo
la niña se levanto como si no fuera la primera ves que lo hacia
yo desde el armario sentia impotencial
y un nudo en el pecho que me impedia respirar
segui mirando sin hacer nada
la niña se desvistio y se acosto en cama
el padre toco sus pequeños
senos que apenas empezaban a
crecer
y continuo lamiendolos como si se
alimentara de ellos con cierta presión
la lamia por todos lados como un animal
la niña solo permanecia quieta
no emitia sonidos ni tan siquiera un
lamento
en cambio el lo disfrutaba aquel cerdo
infeliz
le decia esta ves no dolera haras algo mas facil
se bajo los pantalones saco su miembro
totalmente peludo y abominable
y le pidio chuparlo aquella niña
siguio cada orden sin oponerse a nada
y luego el le permitio salir y continuar sus deberes
yo estaba desesperada queria salir de
alli y vomitar cuanto antes
y olvidar todo lo que habia visto
no podia evitar sentir pesar mis lagrimas se derramaban por mi rostro