Desperté con un movimiento brusco y con el rostro de Isabella mirándome enojada a solo centímetros del mío. —¿Puedes explicarme ahora qué mierda hiciste ayer? Miré la hora en mi celular, eran solo las nueve de la mañana. —Isabella, si no me dejas seguir durmiendo te juro que te patearé el culo. —¿Ah, sí? ¿Tú y cuántos más? —dijo molesta. Sabía que no tenía escapatoria así que apoyé mi trasero aún dormido en la cama y pasé mis manos por mi rostro para terminar de despertar. —Estaba con Chace —le dije al fin. Isabella abrió los ojos como plato—. No, nada de eso, estábamos hablando. Me contó su versión de la historia y no es como crees qué es. —Entonces empieza a hablar antes que te lo saque a cachetadas —me amenazó dura. Tomé un suspiro sonoro y comencé a

