Estábamos en mi habitación mientras Chace acariciaba mi espalda. —Deberíamos salir, en cualquier momento nos llamarán para almorzar —dije absorbida en sus dedos pasando por mi espalda desnuda. —Espera. —Levantó la cabeza como agudizando el oído—. Creo que nos llama alguien. Mierda. Mi estado de alarma se encendió. Estábamos los dos desnudos en una pieza donde la gente podía pasar sin problemas por fuera. —Chace —dije con urgencia. —Creo que es la piscina, sí, la piscina nos llama —dijo divertido. Mi cuerpo tenso se relajó y reí por inmaduro que pareció su comentario. —Creo que deberíamos escuchar su llamado, necesito algo para bajar mi calor corporal —dije al terminar de sonreír. Chace se acercó unos centímetros y besó mis labios cariñosamente

