CAPÍTULO 9. ME HIZO UNA OFERTA

2094 Words
- Deja de llamarme cariño -susurré-, no soy la mujer de una telenovela mexicana. - ¿A qué te refieres? - Paola Bracho. - ¿Cómo? - La mujer de Carlos Daniel. Pedro se detuvo y me cogió por los hombros: - Por favor, dime de qué estás hablando o no responderé por mí misma, Clara. Podría hacer que te hospitalizaran. - No responderé por mí si vuelves a llamarla Ana. - ¡Pero yo siempre la llamé Ana, joder! - Pero no eras mi novio. - Clara, no somos novios. - Pero tomaste mi mano. - Eso no significa que quiera salir contigo. Sólo intenté ayudarte... - ¡Yo tampoco quiero salir contigo, Pedro! - Pero ya te habrás dado cuenta de que nuestros ex están juntos. Y no lo voy a tolerar. - ¡No me importa! - Anastasia hace lo que quiere con su vida. Ella realmente es mi ex, lo que significa que ya no estamos en una relación. - Porque quiero recuperar a mi ex. - ¿El chico que dijiste que no era tuyo en absoluto, que sólo os juntabais cuando os "veíais"? - Sí, Jason es mío. Peter se rió: - ¿Es tu alma gemela? ¿Viste el punto brillante en su hombro izquierdo? - Por supuesto que no. Jason nunca sería mi alma gemela. Pero nosotros... Bueno, somos muy íntimos. - Dijiste que eras virgen - se cruzó de brazos, riendo - ¿Ahora no lo eres? - Me refiero a la intimidad de estar juntos en "casas", ¿sabes? - No. - OK, vamos a cambiar el enfoque aquí. ¡Vamos a salir de verdad, Pedro! Lo haremos hasta el campamento en la laguna. - ¿Por qué haríamos eso? Son felices. ¿Por qué estorbar? - No me gusta tu ex. - ¿De verdad?" Se rió y se apoyó en la barandilla que bordeaba el patio del colegio. - ¡No quiero que Jason piense que soy una idiota que va a llorar por él, Pedro! Me tomó por tonta durante dos años. Y ahora se queda con su ex y le lleva flores. El bastardo nunca me dio flores. Peter movió la cabeza negativamente. - ¡Por favor, Pedro! No puedo salir con otra persona porque piensen que estamos juntos. Y fuimos muy convincentes. Haremos esto hasta el campamento. Luego inventaremos una mentira y romperemos. - Ni siquiera voy al campamento, Clara. - ¿Cómo que no vas al campamento? - Porque nos vamos el viernes por la mañana y me perdería los cursos de inglés e informática. - ¡Tienes que estar bromeando, Pedro! Claro que faltarás a tus cursos para ir al campamento. Todo el mundo espera hasta el final de la secundaria para hacerlo. - ¡No soy todo el mundo, Clara! Es sólo un camping, con un montón de gente ensuciando y comiéndose unos a otros. - ¿Y no te gusta el desorden y el sexo? - No en una acampada, en una tienda pequeña, durmiendo a la intemperie. Puedes salir de fiesta en Baccarath y tener sexo en un Motel, con una cama limpia y cómoda y un baño después. Le miré fijamente: - ¿La cama del motel es redonda? - Si la persona pregunta, está bien. ¿Por qué? - Siempre quise dormir en una cama redonda. - Te llevaré a un motel alguna vez. - ¿Sólo para poder dormir en la cama? - ¿Crees que es tan malo acostarse conmigo? - Se cruzó de brazos, riendo. - No sé... Demuéstrame que me equivoco, cariño. - Acerqué mi cara a la suya. Nos quedamos mirándonos un rato sin decir nada. Entonces no pude contenerme y me eché a reír. - Entonces, ¿te apuntas? - Creo que voy a demostrar que soy bueno en la cama, sobre todo en las redondas. - se burló, apoyando una de sus piernas en la pared que sostenía la barandilla. - ¡Sé mi novio mentiroso, tonto! Pedro sacudió la cabeza y se rió: - Eres la persona más loca que he conocido en mi vida. - Te garantizo que al final, Anastasia volverá a ti. - De acuerdo, trato hecho. Me la devuelves el último día del campamento o rompo contigo delante de todos. - Volverá, te lo garantizo. A menos que la llames Ana otra vez. - ¿Por qué? - Porque si eso ocurre, se quedará viuda. La persona muerta, en este caso, serás tú. Que quede claro que ella se llama Anastasia. Y yo soy Ana Clara. Y nunca más la llamarás Ana. - Me asustó... Muy asustado. - Espero que estuvieras realmente asustado. - ¿Y dónde entra Carlos Daniel en todo esto? ¿De dónde los conozco a él y a Paola? - Ah, esa es otra historia... ¿Te gustan las telenovelas mexicanas? - ¡No! POV PEDRO Cuando volvía del colegio con Anastasia, tomé el camino que llevaba a su casa. - ¡No! - Me tiró de la mano - Hoy te llevo a casa. Echo de menos a tu abuela. - Cielos, la abuela se alegrará de verte. - Confesé. - Sé que la señora Daiana está loca por mí - sonrió - ¿Le gustará Clara? Me di cuenta de que aún tenía su mano en la mía y la aparté, fingiendo que no me había hecho nada. - I... creo que sí. - Respondí a su pregunta sobre Clara. - ¿Vas a salir con Clara en serio? Miré a Anastasia y me pareció que estaba celosa de Clara. La loca me había asegurado que fingiendo ser pareja Jason se fijaría en ella. Y lo mismo parecía ocurrir con Ana... O mejor dicho, Anastasia. Me reí para mis adentros mientras me corregía llamando Ana a Anastasia, como si hubiera hecho algo mal. Había imaginado que la locura de aquella chica era contagiosa. Veía problemas por delante con ella en mi vida... Muchos problemas. Aun así le dije "sí" a su absurda idea, que hasta parecía tener sentido. - No lo sé, Anastasia. - ¿Cómo puedes no saberlo? ¿Cuánto tiempo llevas con ella? - La noche de mi fiesta de cumpleaños en Baccarath. - Es extraña. - ¡No lo creo! - Mentí. De hecho, no me parecía extraña, sino más bien un poco inmadura o quizá inconsecuente. Me parecía que Clara no pensaba antes de actuar, haciendo todo por impulso. Por no hablar de su falta de afecto y de sus posiciones basadas en Paulo Coelho. - Tardaste mucho en empezar a salir conmigo. Me pondré celosa si te mete en una relación seria tan rápido. O incluso si conoce a la Sra. Daiana en tan pocos días. Vale, Anastasia estaba celosa y ya no era una hipótesis, ¡era un hecho! - No porque todo fuera lento contigo tiene que ser igual con ella. - Esa es la explicación que he dado. - Conseguirlo fue difícil para mí, Pedro Moratti. - Anastasia, el tiempo que pasamos juntos fue agradable. Pero se acabó. Y tú ya has seguido adelante. - No me gusta Jason como me gustabas tú. Me detuve en medio de la acera y me quedé mirándola: - ¡Rompiste conmigo! - Y puede que me arrepintiera. - En su mochila lleva un ramo de flores que acaba de ganar del chico con el que mantiene una relación. - Si quieres, rompo con él. - E... ¿Qué haría yo con Clara? - No estás saliendo... ¿O sí? - Estamos... Nos estamos conociendo. - Siempre me dijiste que no querías nada serio por tus planes de futuro. - Tú tampoco querías, Anastasia. - ¿Por qué sigues llamándome Anastasia? Siempre me has llamado Ana. - Porque se llama Anastasia - me encogí de hombros - ¿Por qué iba a llamarla...? ¿Otro nombre? - Prefiero que me sigas llamando Ana. Respiré hondo, intentando mantener la calma. Clara se estaba peleando porque me refería a Anastasia como Ana y Anastasia estaba enfadada porque no la llamaba Ana. ¿Qué coño hacer? Hice como que no oía y seguí caminando por la acera y ella me siguió: - Creo que a Jason todavía le gusta Clara. - Entonces, ¿por qué estás con él? - Porque he dicho "creo", no estoy seguro. - Creo que voy a salir con Clara. - Me oí decir. La oí suspirar y sacar otro tema, nada que ver con Clara, Jason o nosotros dos. Conocía a Anastasia lo suficiente como para saber que estaba celosa de Clara, pero eso no significaba que yo le gustara. Simplemente no le gustaba perder. Llegamos a la puerta de mi casa y me ofrecí: - ¿No quieres que te lleve a casa? Es demasiado tarde para ir solo. - Está muy cerca - sonrió - No te preocupes. La puerta de la casa se abrió y mi abuela me vio: - ¡Anastasia! - ¡Hola, mamá! - Me saludó sonriendo. - Pedro, ¿cómo puedes dejar que la chica venga a la puerta sin invitarla a cenar? ¡Eso no es lo que te enseñé, niño travieso! - Ya bajaba los escalones hacia nosotros. Ella misma abrió la puerta y tiró de Anastasia, abrazándola: - ¡Te he echado de menos! - Oh, yo también abuela. Pero hice algunos viajes familiares durante las vacaciones y apenas nos quedamos en casa. - Preparé macarrones con queso. Anastasia cerró los ojos y sonrió: - Los mejores macarrones con queso de todo el mundo. ¡Y ni siquiera sabías que venía, abuela! - ¿Significa eso que cenarás con nosotros? - ¡Claro que sí! Los dos pasaron junto a mí y me quedé mirando el ramo de flores arrugado dentro de la mochila de Anastasia. Recordé la expresión de decepción de Clara cuando vio que Jason se lo entregaba a otra persona y no a ella. Los seguí, pensando en Carlos Daniel y Paola Bracho. Nunca se me ocurrió que en Noriah Norte se emitieran telenovelas mexicanas. Ni que alguien estuviera dispuesto a verlas y hacer comparaciones con el mundo real. Anastasia entró en el comedor y se sentó a la mesa sin ceremonias. Fui a sentarme y la abuela se quejó: - ¡Ve a lavarte las manos, Pedro! Acabas de llegar de la calle. Miré a los dos, que se echaron a reír, y fui a lavarme las manos. En cuanto entré en el pasillo, oí a mi abuela preguntarle: - Entonces, ¿funcionó el plan? - ¡En parte sí, mamá! - ¿Cómo que en parte? - Mi madre quería saberlo. - Conoció a otra chica. - No puede conocer a otra chica -susurró mi abuela para que no la oyera-. Pedro es tuyo y de nadie más, Anastasia. - No fui a su fiesta, como habíamos acordado, para ver si me echaba de menos. Pero aparentemente no lo hizo. Tanto que se quedó con esa chica. - ¿Quién es este impostor que intenta ocupar el lugar que te corresponde, hija mía? - Se llama Clara. - Anastasia nunca ha tenido una voz tan angelical en su vida. - ¿Clara? ¿De dónde sacó Pedro a esta chica? - Bueno... No fui esa noche, como te estaba explicando. Pero salí y fui a un bar en el centro de la ciudad. Allí conocí a un tipo... - ¡Dios mío! ¿Qué has hecho, chica? - Espera, mamá, fue bueno lo que pasó al final. Conocí a este chico y nosotros... Bueno... Nos besamos y eso. - ¿Qué te parece? - Mi abuela estaba confusa. - Luego, cuando nos íbamos, nos encontramos con Pedro y Clara... Te juro que si nos hubiéramos puesto de acuerdo no habría salido tan bien. ¡Y no te lo vas a creer! Jason era el novio de Clara. - ¿Clara está saliendo con el tipo con el que te quedaste? ¿Así que te engañó con mi nieto? - No... Jason me explicó que no iban en serio. Pero cuando Jason vio a Clara con Pedro, se molestó. Y me di cuenta de que a Pedro tampoco le gustaba verme con Jason. Así que acordamos fingir que estábamos saliendo... Así Clara podría ponerse celosa y perdonar a Jason por el error que cometió al no venir a su cumpleaños. En cuanto a mí... Me sacaré la "aburrida" de encima y volveré con Pedro, mamá. - Me alegro, Anastasia. Todo lo que quiero es que tú y mi nieto estéis juntos y seáis felices.
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