No sé cómo es que se pasa volando la mañana, pero levanto la cabeza al sentir a Penny mirarme con el ceño fruncido y sus manos sobre sus caderas, como jarro. —¿Qué sucede amiga? —pregunto, mientras observo la hora y dejo uno de los libros que estaba estudiando a un lado— ¿Almorzamos? —vuelvo a preguntar. Bufa. —No te hagas la desentendida, soy tu amiga, no sé por qué no me cuentas tú las cosas… —dice ofendida, mientras la observo con una ceja alzada sin entender nada de lo que me dice. —¿De qué hablas Penny? —cuestiono. —Que me tengo que enterar por las otras enfermeras que ayer te fuiste con el Dios griego y que hoy te vino a dejar por la mañana. —bufa y sólo puedo sonreír. —Ayy amiga… estaba esperando contarte ahora, pero como veo que los chismes vuelan. —digo con una ceja alza

