Adara
La belleza está en la rareza del alma.
Siempre me he preguntado porque la hermosura o la fealdad es definida mediante estándares culturales.
La realidad es que a veces las personas más bonitas son las de un corazón noble y valores puros.
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Ha llegado el viernes, el día en que me toca clase con este hombre.
— Noah Davis — me acuesto de medio lado abrazando una almohada — que hombre tan complicado — suspiro.
Estirando mis brazos me siento en la cama y reviso mi celular para ver la hora y quienes me ha escrito.
— Por lo visto Cody le ha dado like a casi todas mis fotos de i********: — me digo a mi misma.
Me lleno de ánimos y termino de organizar mi bolso, tomo mi celular y salgo de mi habitación.
— ¡Ada! — me abraza por la espalda — ¿lista para el examen de castellano de hoy?
— ¡Que! ¿Hay examen? — pregunto sorprendida.
Lo olvidé por estar pensando en Noah y la clase particular que tendremos hoy.
Wendy se queda un poco confundida.
— Tu siempre estudias y estás al tanto de las evaluaciones, no me digas que hoy no estudiaste — cuestiona levantando una ceja.
Si le digo la verdad, creo que Cody o Liam se podrían dar cuenta, mejor disimulo.
— Si... si estudie, creí que te referías a otra clase — sonrió a boca cerrada.
Me lanza una mirada sospechosa.
— ¡Niñas vámonos! O no tendremos espacio en el estacionamiento para el auto.
Hoy las clases son en el turno de la tarde, así que es más difícil quedar cerca de la universidad, el estacionamiento es enorme.
(...)
Coloco mi bolso sobre la mesa y saco mis apuntes y el libro de matemáticas.
Observo las hojas caer sobre la mesa y siento la brisa tocar refrescar mi rostro y desordenar un poco mi cabello.
Traerlo suelto fue una buena opción, así no me vere como una chica aburrida con un mismo peinado todos los días.
¡Por Dios! — sacudón mi cabeza en negación — es obvio que el no se fija en mi en ningún sentido.
Saco mi audífonos del bolsillo y me los coloco para escuchar música mientras él llega, si es que llega...
Amo este tipo de ambiente y clima, nublado pero con una claridad como si el sol estuviera afuera.
Distraída en mi pensamientos y la letra de las canciones, la vida toma un color más tranquilo y cálido.
Como si olvidaras que existes y solo creas un mundo donde las cosas salen bien.
Toc toc. — toca la mesa — abro mis ojos asustada.
— ¡Tranquila! — se ríe — soy yo.
Es Noah ¡casi me mata de un susto!
— Existen modales, como decir "buenas tardes" — reclamo un poco molesta.
Se siente frente a mi — ¿Esperarme dormida es educación? No tienes un buen concepto entonces — responde con sarcasmo.
Tienes razón, tonto.
—¿Trajiste todo?.
— Si.
— comencemos.
Saca sus libros y los pone frente a mi, su rostro se ve un poco diferente, menos odioso e indiferente como de costumbre.
Mi corazón comienza a latir con rapidez.
¿Que me pasa? Adara cálmate, el no puede darse cuenta de que te pone nerviosa. — acomodo mi cabello hacia atrás
— Bien, empecemos. — me ve y se acerca.
Se levanta y se sienta a mi lado, moviendo los libros para que me pueda explicar mejor, al menos eso creo...
Él empieza hablar y yo solo puedo estar distraída en la idea de que esta justo aquí, sentado como si nada.
De repente entre tantas palabras, ambos buscamos agarrar un lápiz que se encuentra en el medio del libro, es casi en cuestión de segundos que nuestras manos chocaron, apretandose una a la otra por accidente.
Un accidente que generó un cosquilleo dentro de mi.
— Disculpa — dice en un tono un poco apenado.
— Toma tu el lápiz — disimulo siendo amable y bajo mis manos, poniéndolas sobre mis piernas.
Creo que las axilas me están sudando hasta decir no más.
Menos mal tengo un suéter negro...
El toma el lápiz y empieza a señalar las formulas, yo un poco atontada viendo sus manos y lo lindas que son.
¿Cómo un hombre puede tener manos tan blancas y delicadas?.
— ¿Alguna duda? — pregunta y me mira a los ojos.
— Eeehh... eh... no, creo que tengo todo claro. — respondo volviendo en si.
— Estudia mucho ¿si? Saca tu mejor nota y me cuentas — levanta la comisura del labio.
Él es muy bello, no puedo con tanto.
Se levanta de la mesa y recoge sus cosas.
— ¿Cuando nos volveremos a ver? — pregunto haciéndome la desinteresada mirando solo mi bolso mientras guardo también mis libros.
— ¿Quieres otra cita a solas? — dice pícaramente.
— No me refiero a eso — respondo nerviosa.
— Tranquila, ya sabrás — se pone el bolso en la espalda — Además — se acerca — yo no muerdo — susurra a mi odio.
La piel de mi cuello se eriza al sentir su aliento.
Termino de guardar todo y solo puedo pensar en lo que acaba de pasar.
¿Acaso me acaba de coquetear?
Volteo y veo como se aleja como si nada, de seguro va a una clase.
El me confunde de alguna manera...
(...)
Entro a mi clase y veo a Wendy al final del salón, camino hacia ella.
— ¿Como te fue en tu cita?— pregunta burlándose.
Volteo los ojos — ¡Sabes que solo fue una asesoría, es mi tutor! — me siento.
— Oh vamos, no me vas a decir que no es un papasito, sus ojitos azules congelan hasta a la mujer más caliente.
— Exagerada, ¡Tú también tienes los ojos azules! — saco mi celular.
— Si pero obviamente, somos muy diferentes, ese hombre jamás se fijaría en mi, sin contar que mi corazón le pertenece a otra persona — responde mientras saca su cuaderno.
— ¿Ah si? ¿Y a quién le pertenece? — la miro y entre cierro los ojos.
Noto los nervios en Wendy por mi pregunta.
— Buenos tardes muchachos, espero hayan estudiado mucho — entra hablando en voz alta el profesor.
¡Rayos! Algo oculta esta mujer, no se va a salvar.
(...)
Salimos del salón una vez terminado el examen y veo que Wendy prácticamente sale corriendo dejándome atrás.
— ¡Wendy! — grito.
Ella se detiene y hace un suspiro.
Obviamente ella me está ocultando algo.
— ¿Podemos ir al baño? Acompáñame — la tomo del brazo.
— Ok vamos...
Entramos al baño y me lavo las manos y me colo en el secador.
— A ver, ¿qué te pasa? — le pregunto.
— Nada... — me evade la mirada y se acomoda el cabello en el espejo.
Me paro frente a ella — Somos amigas, sabes que nunca te voy a juzgar — coloco mi mano sobre su hombro.
— Es que esto es muy diferente a lo que siempre hablamos... — responde cabizbaja.
— Ya me estas asustando por favor, no me digas que mataste a alguien.
— ¡No! Claro que no, pero me halaga que pienses que soy capaz de todo.
Nos reímos a carcajadas y ella me ve un poco más tranquila.
— Esta bien Ada, te dire, pero... ¿te parece si lo hablamos en la casa?
Es un lugar más seguro para hablar, debe ser delicado.
— Si, después de todo, creo que allá tendremos más privacidad que en un baño de la universidad — me sonríe y salimos del baño.
Nos dirigimos al estacionamiento para buscar a los chicos.
— ¡Wendy! — levanta una mano para que lo veamos.
Buscamos la voz con la mirada.
— Es Dylan, vamos — dice Wendy y me jala por un brazo.
— ¿Como le fue en su examen? — pregunta Dylan al tenernos cerca.
— ¡Bien! Creo que ha sido la única evaluación donde me he sabido más del 50% de las respuestas. — responde Wendy.
Veo a Cody y a Liom recostados en el auto hablando.
Cody se fija en que ya estoy aquí y camina hacia a mí.
— ¿Como le fue hoy a la chica más hermosa de la universidad? — acaricia mi mentón.
No sé porque, pero con Cody es tanta la confianza de años, que no siento emoción al verlo, o por lo menos la calidez de sus manos.
En cambio, este niño... pone mi piel como una gallina recién despellejada.
— Bien, ¿cómo te fue a ti? — sonrio dulcemente.
Me abraza y caminamos hacia el auto.
— Bien, tengo una idea para hoy, quiero invitarte a comer un helado, hoy es la inauguración de la heladería de mil sabores en el centro comercial Mark Holson.
— No lo sé Cody, tengo que estudiar, además, mañana es sábado y tenemos el evento donde asistirá mi padre y debemos ir. — digo escapando de una salida a solas con él.
Creo que hoy no tengo mucho humor para salir.
— Vamos, por favor — ruega — podemos regresar temprano.
— Vayan — interrumpe Liom — pueden llegar a casa y se van en tu auto Adara, salir de la rutina no le hace daño a nadie, ni siquiera a una chica tan estudiosa como tú. — se sube al auto.
Gracias hermanito...
— ¡Ves! Tu hermano nos apoya, no tenemos nada que perder, a menos que no quieras ir conmigo... — baja la cabeza.
Noto el desanimo en sus palabras.
— No dije eso, si vamos, pasemos un rato comiendo helado — lo abrazo.
— Si no quieres, no te obligare — me dice un poco serio
Dramático como la hermana.
— Si quiero, hace días que no como un helado, ahora que me invitas, se me ha antojado un helado de fresas con crema y mucho sirope de chocolate. — brillan sus ojos.
— ¡Entonces si iremos!. — exclama eufórico
Nos subimos al auto y Liom empieza a conducir.
Hacerlo sentir mal, es lo menos que deseo.
Pero no me voy a engañar a mi misma.
Cody es un chico muy lindo, sin duda es guapo y estoy segura que nuestras familias estarían muy felice si supieran que estamos intentando algo.
Sin embargo, mi corazón no late con fuerza por él, creo que se lo han robado y ni cuenta me he dado.