—No te voy a permitir que me hables así, Ivo. ¿Qué carajos te sucede? ¿Cómo te atreves a llegar así a la casa? ¿Qué tienes en la cabeza? —espeté con la mano punzando, él se frotaba y se reía con sarcasmo— Y yo haciendo la lista de la terapia, ya ni la jodes. ¡NIÑOS! ¡Bajen ahora mismo!, nos vamos —grité y en seguida bajaron la escalera completamente asustados, jamás les había hablado de esa manera. Deniska no sabía que hacer ni donde meterse, en cuanto mis hijos estuvieron a su alcance salió con ellos a la calle para que no vieran a su padre en ese estado, dejándome ahí, llena de rabia frente a Ivo que seguía manteniendo una mirada burlona. —No llegué porqué fui a celebrar con los inversionistas, pero ellos se fueron y yo me quedé tomando, acordándome del estúpido beso, y ¿Tienes idea

