+ELENA+ Cinco meses. Siento que han pasado cinco siglos desde que el aire caliente de Seúl me recibió con su promesa de libertad falsa. Según mis cálculos, y por la forma en que mi cuerpo se ha convertido en un territorio extraño y pesado, tengo siete meses de embarazo. Siete meses cargando con el secreto más grande del mundo en el vientre y el miedo más oscuro del mundo en los hombros. Ya no bailo. He tenido que colgar las zapatillas. Al principio, en esa academia elegante que Martín me consiguió, sentía que cada plié era un riesgo y cada giro una traición a la seguridad de mi bebé. Pero no fue solo el cansancio físico lo que me detuvo; fue la paranoia. Cada vez que una niña me miraba con ojos curiosos, o cada vez que un hombre trajeado pasaba frente al gran ventanal de la escuela, sent

