NARRA MIRENA HOLZ —¿Estás segura de esto? —cuestiona Lucian. —Sí. —¿Segura? —repite, arrugando ligeramente el entrecejo—. Recuerda que puedes echarte para atrás en cualquier momento, si así lo decides. No estás obligada a... —Ey. —Me giro y tomo una de sus manos entre las mías, silenciándolo—. Si tú confías en ella y dices que va a guardar nuestros secretos, es porque así es, y yo confío en ti. Baja la mirada y mira nuestras manos unidas, luego la vuelve a levantar y me mira a los ojos. «¿Será que me estoy sobrepasando con él al agarrarle la mano?» —Entonces, ¿ya confías en mí? —cuestiona. Le ofrezco una suave sonrisa y asiento. —Lo hago. También me sonríe. —Supongo que porque no tienes en quien más confiar —señala, un tanto serio, otro tanto bromista, y se encoge de hombros. —

