Papá me miraba con esos ojos llenos de sabiduría. —Tampoco la descuides en el tema íntimo, y con esto no me refiero al coito, sino a desvelarte siempre por hacerla sonreír, por mirarla con deseo, así su cuerpo no sea el mismo con el que iniciaron la relación. Si haces sentir a una mujer como una reina, créeme, hijo, siempre serás el rey. —Gracias, de nuevo papá. —Lo abracé, ese era mi viejo. —Papi. —llegó Cadie—. ¡Abueloooo! —Mi hija corrió a sus brazos—. La abuela Rochi te manda a decir que bajes, que ya mi mamá está escondida. —Besé a mi hija. —como pasaba el tiempo, ya tiene más de seis años. Todos estaban en sus respectivos lugares, mi madre le entregó Arturo a papá para poder abrazarme fuerte. Saludé a todos, Dylan, Lucas, y Lucían se conectaron conmigo. Sin temor a decirlo, p

