Le comento al abuelo todo lo que sucedió, así como el hecho de que esta mujer tuvo la osadía de cachetear a su propio nieto frente a todo su exequipo y cuando termino de contarle, veo con tal satisfacción que el abuelo está rojo de la ira. Era de esperarse que me defienda; después de todo, yo soy su sangre.
—Si serás imbécil —explota—. ¿Cómo pudiste decirle eso? Con justa razón te dio una cachetada; si yo hubiese sido ella, no te hubiera dado no una, sino unas cuantas más. Ahora mismo vas y la buscas para pedirle perdón, no sé qué tengas que hacer, pero quiero que me la traigas de regreso a la empresa y si no lo logras, vete olvidando de seguir en tu puesto de CEO —me amenaza, levantando el puño al aire.
Me quedo helado al escucharlo decir todas estas cosas, después de todo la sigue defendiendo y me pide que me humille al pedirle perdón. El abuelo se ha vuelto loco, no haré nada de eso.
—¡No lo haré! —le aclaro con el ceño fruncido.
—¿Cómo se te pudo ocurrir ofender a una mujer diciéndole esas cosas sobre su marido cuando sabes perfectamente que fue abandonada en el altar? —me grita.
No sé qué responder a lo que el abuelo acaba de confesarme, se suponía que sí había pedido tiempo para su luna de miel, de esto me enteré hace poco, pero según lo que Lina me comentó, sí se casó. ¿Cómo es posible que eso sea mentira?
—Es mentira, según lo que investigué, si está casada.
—¿Cómo crees que ella misma va a mentir sobre eso? Crees que se pondría a llorar como lo hizo hace un rato, mientras me contaba cómo sucedió. Que el día más feliz de su vida se convirtió en el peor, que salió corriendo de la iglesia para buscar respuestas de su prometido. ¿Crees que sería capaz de inventarse todo eso? —insiste, intentando no perder la compostura.
—Y si es tan famosa, ¿por qué la prensa no sacó nada sobre su boda? —pregunto testarudamente.
—Porque era una boda secreta y nadie sabía sobre eso. Lo harían público después de su luna de miel —me explica, ahora sí, perdiendo los estribos.
—Investigaré todo esto y, si resulta cierto, le pediré una disculpa, en cambio, sí es mentira que se atenga a las consecuencias por mentirte.
Salgo de la habitación del abuelo sin darle tiempo a que me dé una respuesta. Bajo al estacionamiento donde encuentro a Mateo dormido en el auto, lo despierto con un golpe en la ventana. En cuanto subo al auto, le pido que me investigue todo este asunto lo antes posible y que le pida al secretario Jiménez que le haga envío del catálogo con los diseños de la tal Camille.
Por la noche, cuando voy hacia mi casa, Mateo me entrega el catálogo de los diseños y me doy cuenta de que es verdad lo que decía el abuelo: todos los vestidos de esta mujer son los más codiciados por todas las mujeres.
Mientras en una USB encuentro fotos de los invitados a su boda, así como un video donde la veo de rodillas en la iglesia y llorando. Eso hace que recuerde perfectamente que, cuando iba a visitar al abuelo durante un día lluvioso, una loca, a la cual así llamé yo, con un espectacular vestido de novia, salió corriendo de la nada y Mateo estuvo a punto de atropellarla. Y no puedo evitar darme cuenta de que esa mujer que iba corriendo en plena lluvia era Camille. ¡Qué imbécil fui pensando que aquella mujer había dejado plantado a su prometido y no al revés, como le sucedió a ella!