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1815 Words
[BENICIO] Llego al piso rendido, afuera es un infierno hace demasiado calor y no puedo creer lo mucho que me afecta después de haber crecido con los calores de Andorra. Neo llega directamente a tomar agua y después de unos minutos frente al plato lo deja vacío, después camina de nuevo al balcón y se echa en el fresco. Por mi lado me quito la camisa y la dejo sobre la silla que tengo a la mano. Prendo el aire acondicionado y al sentir el frío sobre mi piel vuelvo a relajarme. Regreso a la cama y después de quitarme las zapatillas vuelvo a recostarme ¿es normal que quiera dormir tanto? O más bien ¿es normal que no quiera hacer nada? Cierro mis ojos por unos minutos pero no consigo conciliar el sueño, me levanto, me pongo otra camiseta más fresca y busco mi libro "el camino del artista", tomó una cerveza del refrigerador y después salgo al balcón a leer, Neo  se pone feliz, después de varios días por fin paso tiempo con él. ― Extrañas el jardín de la casa ¿cierto? ― le habló mientras él vuelve a echarse y me ignora por completo ― De acuerdo, lo tomaré como un sí.― Me siento en una de las sillas y abro el libro, tal vez sumergirme un rato en la lectura me ayude a distraerme un poco sin embargo, vuelvo a recordar ese aroma y me distraigo nuevamente ¿era azahar? ¿Lavanda? ¿Vainilla? ¿Jazmín? ¿Frambuesas? Me vienen a la mente todo tipo de esencias que posiblemente conformen ese aroma. ― Ni siquiera la he visto bien Neo  ― le digo ― ¿Por qué no puedo sacarla de mi mente?― Vuelvo a retomar la lectura, pero la dejo a un lado, entro de nuevo al piso y tomo mi portátil, abro el buscador y me quedo observando la pantalla ¿qué debería de buscar? ¿esencias que enamoran con tal sólo olerlas? ¿Esencias hechizantes? ¿Aromas qué enamoran? Me siento patético pero necesito respuestas, así que sólo comienzo a leer sobre las posibles combinaciones que podrían ser. Pasa el tiempo mientras investigo, pero no me doy cuenta ¿cómo un aroma puede despertar mis habilidades de búsqueda? Neo  sigue echado al lado de mí, duerme tranquilamente, lo observo y a veces lo envidio, no debe preocuparse por nada sólo por dormir, comer y jugar ¡qué vida tan fácil! ― ¿Salimos a dar otro paseo? ― le pregunto y él se para de inmediato. Necesito distraerme un momento, de tanto investigar sobre aromas creo que me he sobrecargado de ellos y ahora me envuelven sin que pueda evitarlo.  Ya no sólo respiro el aroma de la mujer, sino también el del mar, que me invita a observarlo detenidamente mientras el sol se esconde en el horizonte y comienza a hacerse presente la luna. Neo  insiste, creo que no tiene paciencia para mi humor soñador de hoy. Entramos al cuarto, tomó la correa, lo amarro y salimos del piso ― Este será un paseo rápido ― sentencio, pero él no hace caso y comienza a olfatear. Llevamos varios minutos caminando hasta que llegamos una vez más al pequeño supermercado, ató a Neo  afuera y entró por más víveres, esta vez vengo de mejor humor así que aprovecho y compro más. Salgo de nuevo, desató al perro  y caminamos de regreso «¿en qué momento oscureció tanto?», me pregunto al ver que el sol ha desaparecido por completo.  Llegamos al piso y de nuevo Neo  se vuelca en el plato de agua y toma hasta que no puede más y yo, mientras tanto, acomodo las compras en la cocina, tomo otra cerveza de la nevera y me sirvo la comida preparada que acabo de comprar. Casi convirtiéndose en un ritual, camino hacia el balcón y me siento a cenar solo, Neo  esta vez si está atento ya que desea lo que estoy comiendo ― ya sabes que sí te toca, sólo espera ― ordenó. A veces creo que estoy loco por hablar con él, pero según he leído por ahí; el hablar con tu perro te hace una persona mucho más compasiva, ¿será cierto? Él insiste en querer comer, tomó uno de los pedazos de pan y se lo doy, al menos él está evitando que consuma más de los carbohidratos que tengo permitidos. ― Si seguimos así tendremos que salir a correr todos los días ― le advierto o tal vez me advierto y sólo quiero que él escuche. Termino de cenar y entro de nuevo a la cocina para dejar el plato ¿ir a dormir o continuar despierto? Esa es la cuestión, ojalá mis decisiones fueran tan fáciles como eso. He dormido hasta tarde así que mi cuerpo aún no quiere regresar a la cama, por lo tanto, la segunda opción es la ganadora. Al regresar al balcón, me apoyo sobre el barandal con la única intención de apreciar el hermoso paisaje que ofrece Niza de noche y el cual no he podido apreciar anoche a causa del cansancio; cuando mis ojos se distraen ante la manera que la luna se refleja en el mar. Inmediatamente toda mi atención se centra en este pequeño detalle que resalta ante la inmensidad que pareciera ser el resto de la ciudad. Bajo mi mirada de nuevo al mar y mis ojos se percatan de otro detalle, pequeño pero importante, que se hace presente en la inmensidad del océano, ¿una mujer? ¿Qué hace una mujer en medio de la noche bañándose en el mar? Al principio quiero ignorarlo, pero no puedo, la combinación de la luz, la noche, la luna y el ruido de las olas me hechiza y de pronto nuevamente las historias en las que tanto me gustan pensar vuelven a mí ¿estará sola o acompañada? ¿triste o feliz? ¿tranquila o enfadada? La observo y por un segundo pienso que ella me observa a mi también, bueno eso quiero pensar. ¿Estará desnuda? Sonrió levemente cuando esa pregunta viene a mi mente ― Claro que está desnuda ― susurro para mi mismo provocando que Neo  levante por un momento la cabeza. Por algún motivo el imaginarme su cuerpo se me hace inevitable. ¿me estaré volviendo loco? ¿Es normal imaginar a alguien que no conoces? De pronto desaparece por un momento y me alertó, tal vez esté presenciando algo más y yo aquí arriba imaginando cosas que no son. Sin embargo, vuelve a salir y me relajo ― sólo está nadando ― le digo a Neo  sin percatarme que el perro ya se había ido de mi lado desde hace tiempo. Observó cuadro por cuadro como sale del agua y mis sospechas eran ciertas, no veo su cuerpo pero si su silueta y debo confesar que me ha impresionado. Vaya silueta, me pregunto si todo lo demás será igual de impresionante que lo que se ha dejado entrever. Le veo envolverse en un manto para luego desaparecer ¡Qué espectáculo me ha dado sin que ella lo supiera! De pronto mis problemas se desvanecen con ella mientras que la oscuridad de la noche le hace desaparecer de mi vista y escabulléndose en ella. «Qué buen cierre para un día tan aburrido como este»  pienso. El calor domina mi cuerpo por lo que decido entrar a la fresca habitación y recostarme. Neo  yace dormido y cierro los ojos para intentar hacer lo mismo, siento el aroma de la mujer de la mañana y con la imagen de esta noche caigo en un sueño profundo. [SELENE] Después de la incómoda situación de hoy en el restaurante, he pasado prácticamente todo el día encerrada en mi cuarto entreteniéndome con mis libros, con mis lienzos y óleos. La luna comienza a asomarse una vez más en el despejado cielo que ofrece esta noche y como cada noche; yo comienzo a planificar mi huida. Los guardias se distraen, mi padre se encierra en su habitación, mi hermano se desaparece quien sabe donde sin ser cuestionado, y aprovecho la oportunidad para recorrer rápidamente el camino interno de mi ruta de escape hasta llegar al jardín. Envuelvo mi velo en mi cabeza con la única intención de pasar de ser percibida y avanzó rápidamente los últimos metros que me separan de mi único momento de libertad. Es cruzar los límites de mi jaula de oro y sentir que mi corazón late a mil por hora. ¿Miedo? ¿Adrenalina? Yo creo que ambos. Me alejo aun mas hasta perderme en la oscuridad de la noche y llegar a mi tan amada playa, mi único sitio para ser yo misma. Mis noches se han convertido en un ritual. La luna, mi velo y yo hemos creado un lazo inseparable donde cada noche quito mis miedos adentrándome al océano que parece arrastrarlo todo con sus olas. En el fondo tengo la esperanza que esas mismas olas arrastren mis cadenas para así liberarme de una vida que no quiero para mi. Lentamente comienzo a despojarme de cada una de mis prendas, las pongo cuidadosamente a la orilla y entro al agua sintiendo como me abraza y me refresca. La vida está llena de sensaciones placenteras ésta, para mí, es una de ellas. Continuo sumergiéndome poco a poco, hasta que el aroma de mi perfume y el del mar se vuelven uno y es completamente emocionante, para mi es el aroma a libertad. Me alejo de la orilla lentamente hasta que mis pies no tocan ya la arena, las olas me mueven con un suave vaivén y a pesar de que estoy completamente sola aquí; me siento más acompañada que nunca. El mar y la luna parecen entenderme cuando mi familia no lo hace. El ruido de la ciudad de pronto se calma cuando me sumerjo por completo y dejo que la oscuridad del mar me tome por completo. Le tengo más miedo a la jaula de oro donde vivo que al misterio que hay debajo de mis pies en este momento. Vuelvo a salir y la combinación de mi cabello mojado con el aire me refresca, me dejo llevar unos segundos de nuevo por las olas y disfruto estos gratos minutos donde soy una con el mar, sin embargo, de nuevo vienen a mí las prisas, debo irme y dejar la libertad que siento por unos momentos para volver a aquella jaula de oro que muchos dicen que es mi hogar. Nado de nuevo hasta la orilla y salgo ¿Alguien podría estar observando? No lo sé, en verdad no me importa, nunca he sido tímida en ese aspecto. Tomo entre mis manos mi largo cabello y quito el exceso de agua, podría tirarme desnuda sobre la arena y disfrutar de la brisa pero no puedo, el tiempo me juega en mi contra y debo salir de ahí. Tomo mi amado velo, tejido a mano por mi madre, y me cubro con él, huele a su perfume que ahora también es el mío; su mejor secreto, su fórmula, el lazo que nos une a pesar de que no estamos juntas físicamente. Recojo mis sandalias de la arena y sin perder el tiempo camino hacia la ciudad para confundirme entre las luces y la gente. 
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