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Estoy en mi cama chismoseando las r************* de Laura. En i********: y en el Face tiene unas fotos que me quitan la respiración. No es que sean súper producidas para un book de modelo o que sean de un estudio fotográfico que se haya mandado a hacer; no, son tomadas en diferentes partes, en toda clase de situaciones, pero ella sale bien en todas. El que sí está feo es el novio; nada que ver el tipo. Pero eso siempre pasa: ves a la vieja más churra, más divina de todas, con el tipo más feo del planeta. Pero bueno, creo que eso podría tener arreglo… También tiene unos videos en Tik Tok que me dejan sin aliento después de reír tanto: sale doblando la voz de algunos raperos y en verdad parece que fuera ella la que canta; me parece que tiene talento, aunque no sé si la traga que me está naciendo por ella me esté haciendo ver que todo lo suyo es bueno. No importa, lo que en verdad cuenta es que me gusta, que me invitó a capuchino y que fue ella quien me preguntó si podíamos compartir información en las redes. Es obvio que al menos quiere ser mi amiga, pero ya saben que yo no me conformo con eso. Yo quiero tenerla entre mis brazos y llenarla de besos, como para empezar, y si todo va bien, quiero perder mi virginidad con ella.
Le hablo a Juliana, aunque en realidad eso no es hablar, es escribir, pero todo el mundo lo dice de esa manera. No tiene nada nuevo o bueno que contar. Solo me recuerda que el sábado es su fiesta de cumpleaños y que la mamá le sugirió que hiciera algo diferente, que podría organizar una fiesta de disfraces. Se me hace que ya estamos muy encima, que la gente no tendría tiempo para conseguir un disfraz decente, pero no se lo digo; en el fondo se me hace divertido ponerme un disfraz, aunque no tengo ni idea de qué me pondría. Después de despedirnos me pongo a ver televisión un rato, hablo con mi papá, me pregunta sobre cómo voy en el colegio y por las sesiones de psicología. Es poco lo que le cuento; no quiero confesarle que mi loquero es divino, que su hija podría ser una reina de belleza y que estaría encantada si pudiera tener algo bien lindo con alguno de ellos. Mi papá nunca entendería que me guste un tipo tan mayor y mucho menos que esté fascinada por una mujer. Es el típico papá de corte conservador, de ir a misa, de votar por los políticos de derecha, detesta a los que se tatúan o a los que usan piercings, y considera a los que piensan diferente como vándalos, guerrilleros y terroristas. Si en realidad supiera como soy yo, como pienso, como actúo cuando estoy fuera de casa… yo creo que le daría un infarto.
Han pasado cinco días. Felipe sigue sin hablarme y no sé si algún día lo vuelva a hacer. Le he hablado un par de veces a Laura por w******p y siempre me responde enseguida. Lo malo es que es poco lo que he podido conocer de ella. La verdad, no quiero someterla a un interrogatorio, prefiero que la información fluya espontáneamente. Solo me ha dicho que en la universidad va mal en clase de estadística, que se ha visto con el novio y que quiere cambiar el compu. Lo bueno es que esta tarde tengo cita y voy a poder verla. Ya convencí a mi mamá para que me deje ir sola. Estuvo de acuerdo en que era una bobada que me acompañara estando el consultorio es tan cerca. Es que si llego con ella no podría hablar tranquilamente con Laura. Mi idea es llegar temprano y tener algún tiempo para intentar conocerla un poco más.
Ahora estoy en clase y pienso que el tono de voz de la profesora podría venderse como un eficiente somnífero. Esa profe, en lugar de dar clases de química debería empacar su voz, venderla y hacerse millonaria. Me rio internamente de mis ocurrencias antes de mirar a Andrea; ella se sienta en diagonal a mí pero un poco más adelante. Me pongo a compararla con Laura. Las dos son bonitas pero Laura le gana. Aunque mi nueva traga es Laura, sigo pensando en que no estaría nada mal tener algo con Andrea. Creo que necesito a alguien pronto, muy pronto y cualquiera de los candidatos o candidatas sería perfecto. Eso no le quita que tenga preferencias. Volteo a mirar a Felipe. Él se sienta en la última fila, como todos los "vagos desjuiciados", como diría mi mamá. EL tipo se da cuenta, me mira, arruga la boca y vuelve a mirar a la química que será millonaria si algún día se decide a hacerme caso. Este man, definitivamente, lo tiene todo, pero estoy segura de que en la cama el loquero debe ganarle. Me rio de lo irónico que eso suena cuando ni siquiera sé lo que es estar desnuda en una cama al lado de otra persona.
Pero ustedes se preguntarán lo siguiente: ¿esta vieja, que dice que es la más linda de todas, que la escogen como modelo para comerciales de televisión, que provoca la envidia entre sus compañeras, ¿por qué no tiene a veinte tipos detrás?, ¿por qué no tiene novio?, ¿por qué es todavía virgen a los diecisiete? Y eso es lo que le voy a contar a mi loquero esta tarde y en ese momento ustedes se podrán enterar. Tengan paciencia. Por ahora les cuento que salgo de clase y para mi enorme sorpresa, Andrea se me acerca y me dice:
–Wen, es que Felipe me preguntó si voy a ir al cumpleaños de Juliana, y pues yo no sé…
–¿Cómo así que no sabes? –esta nena me habla como si yo fuera su conciencia o como si yo fuera la que está organizando todo.
–Lo que pasa es que no me han invitado.
–Entonces paila…
–¿Tú sabes si ya invitó a todos los que piensa invitar?
Me gustaría hacerla sufrir, pero como en realidad la tontarrona me fascina, decido ayudarla. Además, es claro que quiere que yo use mi influencia de mejor amiga de Juliana para que termine invitándola. Juliana no tiene nada contra esta nena, lo que pasa es que mi amiguita a veces es medio despistada y es posible que se le haya olvidado invitarla.
–No, apenas está mirando eso, ¿tú tienes muchas ganas de ir?
–No es que me mate, pero es que todo el mundo está hablando de eso.
–Tú tranquila… Es más, te puedes considerar invitada, pero no se lo digas a nadie.
La nena arruga la frente, ladea la cabeza, mueve los labios hacia un lado y dice:
–¿Cómo así? Primero que todo: ¿cómo me vas a invitar tú si no es tu fiesta? Y segundo: ¿por qué quieres que no se lo diga a nadie?
Si el tonto hermoso de Felipe se entera que ella va a ir, no va a llevar a la novia, y yo quiero que la lleve a ver si es verdad que es tan bonita, y de paso le daño su caminado o lo que sea que pretende con esta nena.
–Mira, yo sé que Juliana te quiere invitar a ti pero no a todo el mundo, por eso te adelanto de que ya estás invitada, pero mantenlo en secreto para que no todos me vengan a pedir lo mismo.
–Creo que entiendo…
–Por ahora, si te preguntan, solo di que no te han invitado y simplemente llegas allá el día de la fiesta.
–¿Estás segura?
–Es en serio, pero si no me crees, olvídalo –me doy la vuelta para dirigirme al baño pero la nena me frena con una frase:
–No, no, espera, yo no le digo a nadie, te lo juro.
Me volteó y la miro directo a esos ojos que me fascinan:
–Confía en mí, y sobre todo, ni una palabra de esto a Felipe.
–¿Y él qué tiene que ver?
–Nada, por eso es que no le puedes decir nada. Simplemente ese día llegas allá y le das la sorpresa, se va a poner feliz de verte ahí.
–Aquí hay gato encerrado –la veo mover la cabeza de un lado a otro.
–No le pongas misterio. Ya te dije que no quiero que la gente se entere de que pueden venir a pedirme que interceda para que los inviten a esa fiesta, y si Felipe se entera se lo va a decir a todos sus parceros, y créeme si te digo que Juliana no quiere que algunos de ellos asistan.
–Está bien, no voy a decir nada, pero espero que en verdad no estés tramando nada raro –se da la vuelta y al fin me deja en paz.
No tengo claro lo que estoy tramando porque a la hora de la verdad, no estoy tramando nada. Solo quiero conocer a la novia de Felipe, que él y Andrea no vayan a tener nada, y que yo tenga una vía más despejada si no se llega a dar nada con mi loquero o con su hija, lo cual es lo más posible.