Rescostada en su pecho, escuchando su agitada respiración después del arrebatador orgasmo reciente, no puedo dejar de sonreir. El placer que me produce es abrumador, una clase que nunca había sentido con nadie. Sabe donde y como tocarme para hacerme temblar, ademas del sentimiento de peligro por ser descubiertos hace que el sexo sea monumentalmente excitante.
Después de la tercera ronda, aun no me siento agotada, pero entiendo que debemos parar y arreglarnos ya que Jess no tardará en regresar o alguien mas podrían venir.
-Deberías volver a casa - susurra arreglandose el pantalón.
-Tenemos una junta en 10 minutos - miro la hora en el reloj de pared.
Hace una mueca de disgusto.
-Pero no tienes bragas, así que vete a tu casa. - recoge la destrozada prenda del piso.
En parte tiene razon, estoy hecha un asco, cada centímetro de mi piel esta sensible, pidiendo a gritos una ducha, y necesito mis bragas, pero no puedo faltar a la reunión, tengo que hablarles sobre la música para la campaña de Vinos nuevos.
-Me marcho después del almuerzo - digo arreglando un poco mi cabello.
-No voy a permitir que estés en la reunion así - escupe.
-Pues yo no te mandé a romper mis bragas - lo miro molesta.
Rueda los ojos, no parece que se le haya pasado la rabia, pero para obstinada yo, asi que se lo tiene que aguantar.
Intenta decir algo, pero el sonido de pequeños toques en la puerta lo hacen callar.
-¿Señor Black? - se escucha la voz de Jess del otro lado.
Nelson me mira para verificar que estoy decente. Acomodo mi falda lo mas que puedo y asiento con la cabeza en afirmación.
-Pasa - grita hacia la puerta.
Una tímida Jess entra a la oficina cargando la tablet que nunca suelta, es como parte de su extremidad. Su mirada se cruza con la mía e inmediatamente sonrie.
-Oh, Sky estas aqui. Tu asistente te está buscando. Al parecer te llegó unas flores... - habla emocionada, pero es interrumpida por su jefe.
-A lo que venías - la reprende.
Malhumorado. Ni siquiera dejó que me contara quien me mandó flores.
-Lo siento. - baja la mirada - Los están esperando en la sala de juntas.
Es una chica tierna y tímida, me recuerda a Nicole. No se como soporta un jefe tan amargado como Sr.Músculos.
-La Señorita Morgan no se siente bien. Se irá a casa - miente descaradamente.
Ni siquiera me mira, evita toparse con mi mirada asesina.
-Me siento bien, Señor Black. Creo que sobreviviré a una reunión. - espeto molesta.
-Tómese el día - escupe molesto.
Jess pasa la mirada de su jefe a mi, esta incomoda en esta situación. Yo lo estaría si fuera ella.
-No lo haré - me niego.
-No te lo estoy preguntando - masculla apretando los dientes.
Miro hacia Jess quien está mirando su tablet como si fuese la cosa mas interesante del mundo.
-Vamos Jess - la tomo del brazo para irnos a la reunión.
-¡Morgan! - gritan a mi espalda, pero no volteo y sigo con mi camino.
La chica a mi lado tiembla de nervios y eso me causa gracia.
-El jefe te llama - susurra.
-Lo se - respondo.
Camino rápido evitando que mi falda se alce. Fue una mala decisión llevar falda acampanada, ademas de corta. Llego casi corriendo, seguida por los pesados pasos de Nelson.
Si en la mañana estaba amargado, ahora está furioso.
La reunión transcurre con normalidad, execto por la cara de amargado del jefe. Respira pesadamente cada vez que me levanto o muevo por la sala, está mas pendiente que yo de mi falda.
Al terminar todos salen dejandonos de ultimos a Nelson y a mi. Me asesina con la mirada, pero justo cuando va a decirme algo, mi asistente abre la puerta de golpe.
-Sky, te andaba buscando. - suelta de repente, pero queda paralizada al ver a Nelson - Señor Black, disculpe. - baja la mirada.
Aqui todas son muy sumisas ante él. Tampoco es que sea tan intimidante, o quizás es que aun no lo conozco como jefe. Siempre le tomo el pelo.
-Dime, Isabel - inquiero seria.
Aclara la garganta y vuelve a mirarme. Se le nota que se ha puesto nerviosa.
-Eehh trajeron algo para ti... Yo lo recibí... - explica lento.
-Ok vamos a ver - señalo la puerta.
Camino junto a ella ignorando por completo al Sr.Músculos furioso.
-Señorita Collins - se dirige a mi asistente - Agregue a la agenda de Morgan, un almuerzo de negocios hoy. - espeta serio.
Isabel asiente nerviosa y me mira. Yo no puedo dar crédito a lo que dijo. Estoy completamente segura que ese almuerzo no va a ser precisamente de negosios. Es mas, presiento que ni siquiera será un almuerzo.
-Morgan, paso por usted a mediodía - murmura antes de salir.
Me quedo en la sala de juntas con Isabel, quien aun esta nerviosa.
Caminamos en silencio hasta mi oficina. Me quedo petrificada al ver mi escritorio completamente forrado de rosas azules, un globo con un numero 5 y un sobre de papel pergamino con un sello de cera.
¡Oh my god! ¿que es todo esto?
Abro el sobre delicadamente para no romperlo y me encuentro con una carta del mismo material del sobre, de hermosa caligrafía cursiva y con perfume masculino, el cual reconozco.
Amada mía.
Hoy se cumplen 5 años desde nuestro primer beso. Quise conmemorarlo regalandote 1825 rosas, una por cada día que has pasado a mi lado, pero por desgracia solo encontré 500 en azul, lo siento por eso. No quise comprar de otro color porque se que es tu favorito, ademas me recuerda mucho a ti, ya que el azul se relaciona con el cielo y tu lo eres, literalmente.
Eres la chica de mis sueños, no me cansaré de recordartelo, aunque pienses que soy muy cursi. No pude soñar con algo mejor que tenerte en mi vida, tu lo eres todo para mi.
A pesar de ser solo unos niños, me enamoré de ti desde el primer beso, ya que me di cuenta que no quería volver a besar otros labios que no fuesen los tuyos. Me cautivaste desde que robaste mi crayon azul en primer grado y luche por tenerte desde entonces. Y aunque te tardaste 3 años para decidirte ser mi novia, no sabes cuanto me alegra que estés a mi lado ahora. Eres el amor de mi vida, Mi Cielo.
Hoy te daré un día muy especial. No será como los años anteriores, esta vez he decidido superarme, asi que será una sorpresa. Iré por ti al trabajo para llenarte de mimos y recordarte todo el amor que siento por ti.
TE AMO.
Ian S.
-Soy un asco de ser humano - susurro para mi misma.
Ian hace estas cosas tan lindas por mi y yo acostandome con mi vecino. Justo hoy, que ni siquiera sabia que era un día especial.
Me siento de lo peor.
Recibo un hermoso regalo de mi novio enamorado, mientras no tengo bragas porque otro me las destrozó. Soy un ser humano despreciable, por alguna razon solo quiero llorar.
Isabel entra a mi oficina y al verme con los ojos cristalizados me abraza. No reacciono, tampoco lloro, solo me quedo allí con las lagrimas en los ojos y la carta en las manos.
-¿Te emocionó tanto? - pregunta emocionada.
Asiento con la cabeza. Si supiera que estoy a punto de llorar por lo asqueada que estoy conmigo misma.
-Tengo que irme a casa - digo por fin.
Mi asistente se separa de mí y me mira confundida.
-No puedes. Tenemos que entregar el Soundtrack para Gucci y...
-No me siento bien, me ire. - camino a buscar mis cosas.
-Ademas tienes el almuerzo con el Señor Black. - me mira alarmada.
Respiro hondo, es el nombre que menos quiero escuchar ahora.
-Cancelalo - inquiero - Dile que ne morí o algo.
Sigo sin mirarla, buscando mis cosas para irme a mi casa.
-Sky - llama mi atención. -¿Que hago con todo esto? - señala las rosas.
Miro a mi alrededor. Esta vez exageró un poco con esto, y me alegro que no haya encontrado todas las que quería, porque me habría faltado oficina.
-Envialas a mi casa. - meto el sobre en mi bolso y camino hacia la puerta.
Tengo que enviar un mensaje a Ian para que no venga a buscarme aqui. Ademas debería comprarle algo también. Quizás así deje de sentirme tan mal.