Camino como alma que lleva el diablo por el pasillo hacia el elevador. No quiero que nadie me detenga y pregunte babosadas sobre por que me voy a esta hora si aun falta medio dia de trabajo. El elevador toca el estacionamiento, apenas abre las puertas salgo disparada, pero por desgracia choco con un cuerpo muy duro que me hace tambalear, a punto de caer si no fuera porque me toma de la cintura a tiempo. -Hey, ten cuidado. ¿A donde vas tan apurada? - pregunta un muy preocupado Matías. Estamos demasiado cerca para mi gusto, aun me tiene agarrada de la cintura, puedo sentir su respiración en mi frente, ya que lleva toda una cabeza de altura. Me separo lentamente arreglando mi camisa que se ha desabotonado un poco. -Me voy - es lo único que respondo. Hace una mueca de confusión en su ros

