Despierto con un fuerte dolor en la cabeza y los brazos, mirando hacia todas partes, buscando enfocar algo que me de un indicio de mi paradero. Definitivamente ésta no es mi habitación, es simple y fea de muebles blancos, impolutos y vacíos, parece mas bien un hotel. La sed se apodera de mi garganta dejándola seca y mis ojos pesan a tal punto que quiero permanecer en esta cama todo el día. Seguro que se nos hiso tarde y Matías me dejo en este hotel. Me levanto en dirección al baño por un poco de agua, ya que por alguna razón no hay un minibar en esta habitación, pero todas mis quejas se van a la basura cuando miro el atuendo que llevo puesto; solo una simple camisa de pijama, de hombre, para ser específica. No recuerdo haber tenido sexo anoche. Un rápido repaso a mi cuerpo me confirma

