Perfect Illusion - Lady Gaga

1955 Words
Eylin estaba en sus quehaceres del hogar, que cumple sin falta día a día. Hoy en especial iba a organizar el guardarropa, aquella inmensa habitación, que en otros matrimonios lo común sería que el setenta por ciento sea ropa de la mujer, pero este era el caso contrario, era más la ropa de Mario que la de Eylin. Eylin decidió organizar su ropa por color y revisar sus bolsillos, ya que su esposo tenía la manía de dejar cosas en sus bolsillos. Además iba a mandar a lavar sus costosos trajes y camisas blancas que requieren un cuidado delicado. En un momento que está separando la ropa sucia, ve en una de sus camisas la marca de un pintalabios carmesí. Sus alarmas se activaron, pero no le dio vueltas y pensó que probablemente se habría tropezado con alguna mujer y por accidente manchó su camisa con su labial ya que la marca estaba al nivel de su pecho. —¿Qué estupidez estás pensando Eylin? Mario es incapaz de engañarte, es el hombre más tímido de la historia. Y no mentía. Mario Fiore de pequeño fue una persona muy retraída y tímida, tal cual era su hija Iveth. Siempre tuvo problemas para socializar; en realidad, le molestaban las personas. El siempre estaba en su mundo, la única que él le permitió acceso… bueno… la única que “invadió” su mundo sin previo aviso fue Eylin. Ella con su alocada personalidad consiguió hacerse su amiga, pese a que era tres años menor que él. De hecho, el chiste familiar que tienen es que si Eylin nunca hubiera declarado sus sentimientos, Mario seguiría soltero hasta la fecha de hoy Sin romperse mucho el cráneo, dejó la camisa a un lado y siguió con su labor. Al rato comenzó a revisar los bolsillos y efectivamente todos y cada uno tenía alguna cosa: Dinero, papel de caramelos, tarjetas de presentación de alguna persona, y una nota… ¡Espera!, ¿Una nota… con un beso del mismo tono del labial carmesí de la camisa?. “No puede ser casualidad”, pensó Eylin. La nota no estaba arrugada, se notaba que fue guardada con mucho cuidado en aquel bolsillo. Ni siquiera había sido abierta. Eylin tuvo dudas si debía abrirla o no, pero la duda la carcomía, ella confiaba en su esposo, pero no podía dejar pasar esto. Con intrepidez y decisión, abrió la nota. Lo que encontró… fue más doloroso de lo que ella esperaba. “Me hiciste volar anoche, nunca imaginé que un nerd como tu pudiera ser tan buen amante… No tienes idea de cuántas ansias tengo de que sea jueves y volvernos a ver. Con amor, siempre tuya N.C” Junto a las iniciales de su remitente, se encontraba otro beso con el mismo color carmesí que estaba comenzando a odiar con ansias. Sin controlarse, Eylin arrugó la nota y dejándose llevar por el dolor comenzó a llorar. En aquel cuarto que compartía con su compañero de vida, su corazón se desangraba por la simple idea de que su esposo la engañaba. Sin ningún tipo de noción del tiempo, Eylin se levantó una vez que sus ojos derramaron todo lo que tenía por dentro. Cuando vio la hora ya eran casi las cuatro, sus hijos estaban por llegar. Se levantó del suelo frío donde estaba y fue al baño para eliminar todo rastro de tristeza, como si fuera una criminal ocultando la evidencia de su crimen. Se miró en el espejo después de colocarse un poco de maquillaje y pese a su esfuerzo, su mirada apagada era imposible de ocultar. Eylin no dejaba de preguntarse qué era lo que había hecho mal para que su esposo lo engañara. Se miró en el espejo y vio con desprecio ese exceso de peso que antes no le molestaba, pero que en ese momento odiaba más que nunca. —Es tu culpa… Te descuidaste… Él siempre te pidió que adelgazaras, es por eso que ya no te toca ni te mira como antes. Una vez más las lágrimas aparecieron. Eylin sentía que la vida se le iba en ese momento. —¡Mami! El grito de su hija la hizo volver en sí. Se secó rápidamente las lágrimas y respiró profundo para no alarmar a sus hijos y fue a su encuentro. —Hola amor, ¿Cómo les fue en el colegio? —preguntó con un tono de voz alegre. —Bien mami, mira, saqué veinte en mi prueba de inglés —soltó la niña con alegría, sin darse cuenta que su madre estaba muriendo lentamente… Pero Ivo de inmediato percibió que su madre había llorado. —¡En serio! vaya, no esperaba menos de mi hija que es un genio. Eylin dio un beso en la frente de su hija y como premio le prometió que comerían pizza esa noche. Iveth subió a su habitación contenta ignorando todo lo que sucedía a su alrededor. —¿Estabas llorando mamá? —preguntó Ivo apenas su hermana abandonó el lugar. Eso tomó por sorpresa a Eylin, aún que después de pensarlo un poco no le extrañó ya que su hijo no será el más conversador, pero si es el más observador. —No cielo, estaba limpiando el ático y sabes como me pongo con mi alergia al polvo. Su hijo entrecerró los ojos, no le creía nada. Pero no quiso preguntar más, ya que no quería hacerla sentir incómoda. Pero no evitó darle un abrazo a su madre. —Te quiero mamá. Nunca lo olvides. Ese abrazo fue lo más inesperado. No lo esperaba, pero ahora que lo recibía lo agradecía, necesitaba que alguien le diera amor para sentir que el mundo no iba acabar en ese momento. —Jamás hijo. Tu tampoco olvides que tu papá y yo te amamos con todo nuestro ser. Eylin e Ivo se hundieron en ese tierno abrazo. Eso le sirvió a Eylin para tener la mente más centrada. Necesitaba actuar, esa carta no era prueba suficiente para demostrar la infidelidad de su esposo. Así que aprovechando que debía un premio a Iveth llevó a sus hijos al parque para que se encontraran con los hijos de su mejor amiga, Carla. Una vez que le mostró la nota, ella no pudo esconder su asombro e indignación, luego era imposible esconder su enojo, Eylin tuvo que calmarla para evitar que en ese momento saliera corriendo a la oficina de Mario y le partiera la cara por infiel. —¿Qué piensas hacer? —preguntó Carla un tanto más calmada. —No lo sé… Siento que esta nota no es prueba suficiente para demostrar una infidelidad. —Tienes razón, el muy infeliz puede marearte y salirse con la suya. Carla y Eylin se quedaron calladas por un momento y de repente como si un rayo de luz iluminara la mente de ambas, se vieron a la cara como si se pudieran leer la mente y volvieron a tomar la nota. —¿No tienes idea cuando uso ese traje? —preguntó Carla. —No exactamente, pero son los de esta semana. —Entonces eso quiere decir que este jueves que esta bruja habla, es ¡Este jueves!. O sea… —¡¿Hoy?! —dijeron las dos al mismo tiempo. —Él me dijo que llegaría tarde por una reunión. —¿Normalmente llega tarde los jueves? Eylin rebobino un poco en el pasado para calcular las veces y los días que Mario llegaba tarde. —Últimamente está teniendo “reuniones”. —Dice haciendo comillas con sus dedos—. con mucha frecuencia. —Este malnacido. Me las va a pagar. Carla se levantó de repente y comenzó a caminar. —¡Ey! ¿A dónde vas? —A dónde vamos, querrás decir. Mueve esas nalgas. Vamos a encontrar la prueba que necesitamos para este misterio. ************************ Después de dejar a los niños en casa de Carla con su mamá, se fueron en auto a esperar la hora en que Mario saldría de su trabajo. Sabía que estaba ahí porque Eylin lo llamó para informarle que estarían en casa de Carla y él les informo que se encontraba en la oficina aún. Como si una película policiaca se tratase. Ambas mujeres se encontraban a la espera de que apareciera Mario en su auto. Pasó media hora, una hora, cuando casi eran las siete de la noche, Eylin dijo: —Mejor vamos, estamos perdiendo el tiempo. —¡Espera!... Mira, ahí está saliendo. Efectivamente el auto de Mario salía del estacionamiento… Y no estaba solo. Se podía ver que alguien estaba en el copiloto, pero por el papel ahumado de los vidrios, era imposible ver quien era. Las intrépidas mujeres lo siguieron. No tardaron mucho en llegar a su destino. Un hotel bastante elitista. Eylin recordó algo. —El muy maldito vine al mismo hotel donde hacen la mayoría de las reuniones con los accionistas de la empresa y para reuniones con otros empresarios. —Claro para que así poderte decir que estaba en una reunión y que nadie sospeche. Pero una absurda esperanza se asomó en la mente de Eylin. —Carla. —Tomó la pierna de su amiga que seguía manejando—. Y si estoy equivocada, y si él viene aquí para reunirse con unos empresarios… Y si no me está engañando y todo esto es un mal entendido. Carla se dio cuenta de la esperanza que se reflejaban en los ojos de su amiga. No la culpó, la entendió. Ella pensó que si estuviera en sus zapatos desearía con todas sus fuerzas que su esposo no le fuera infiel, incluso preferiría que le mintieran, con tal de no afrontar la realidad de una infidelidad. Carla tomó su mano y dándole una sonrisa comprensiva le dijo. —Ya lo descubriremos amiga. Si no es lo que pensamos, irás a casa y aclararás las cosas con él. No puedes vivir con esa semilla envenenando tu mente, ¿Está bien? Eylin afirmó con la cabeza. Siguieron al auto de Mario hasta llegar al estacionamiento. Se estacionaron en una distancia prudencial donde le permitían ver a su dirección. Todo aquello que presenciaron, pasó en cámara lenta para la frágil e inocente Eylin, quien guardaba la esperanza de que su amado esposo, su compañero de vida, su aliado, no le fuera infiel. Mario descendió del auto. Rápidamente rodeo el auto para permitir que saliera una mujer que Eylin reconoció de inmediato, Naomi Caruso, la asistente de su esposo. Un alivio se presentó en su corazón, ya que probablemente se presentaron a ese lugar por trabajo. Ambos comenzaron a caminar separados, pero la sonrisa de Eylin se borró cuando aquella mujer haló a su esposo por el brazo y plantó sus labios en los de Mario. Aún con esa pintoresca escena, Eylin tenía la esperanza de que su esposo la alejara, pero no… Mario correspondió con mucho agrado aquel beso y no solo eso, la atrajo más hacia él y la poseyó por su cintura. Que tonta era Eylin al pensar que antes sentía que su mundo se venía abajo. Ahora sí podía sentir lo punzante y doloroso que es ver con tus propios ojos que el hombre perfecto que tanto amabas y pensabas que tu eres su vida… Descubrir que ese amor inmaculado… Era una perfecta ilusión. ~Perfect Illusion - Lady Gaga~ No necesito ojos para ver Sentí que me tocabas Alto como la anfetamina Tal vez solo eres un sueño Eso es lo que significa aplastar Ahora que me estoy despertando Aun siento el golpe Pero al menos ahora sé No era amor, no era amor. Fue una ilusión perfecta (Ilusión perfecta) Confundido con amor, no era amor Fue una ilusión perfecta (ilusión perfecta)
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