Eleanor. Verlo fue la confirmación de lo que mi corazón ya sabía pero temía admitir. Lo amo… más que a nada en este mundo. Su presencia disolvió todas mis dudas, todas mis reservas. La manera en que sus ojos se encontraron con los míos, cargados de emoción y alivio, fue suficiente para hacerme comprender que estábamos destinados a encontrarnos una y otra vez, sin importar las circunstancias. Después de tanto tiempo, después de dolorosos malentendidos y meses de separación, finalmente hemos hablado con el alma desnuda. Me ha contado la verdad sobre lo que sucedió hace cinco años, sobre la traición de su hermano Harold y el dolor que lo consumió desde entonces. Comprender su sufrimiento me ha hecho sentirlo como propio. Como si nuestras almas hubieran entrelazado sus heridas hasta fundirs

