CAPITULO DIECINUEVE: Agonía.

1973 Words

Alaric El estruendo del metal contra el metal se apaga poco a poco. Los gritos desesperados de los soldados, los gemidos de los moribundos y el eco de la batalla se disuelven en el aire enrarecido por el hedor de la sangre. Hemos logrado sobrepasar las fronteras y adentrarnos en el castillo del rey Emiliano. El filo de mi espada ha atravesado a todos aquellos que osaron interponerse en nuestro camino. La sangre manchando el acero, empapando mi ropa y salpicando el mármol del suelo da fe de nuestra victoria. Uno de los soldados logró herirme antes de caer. Un corte vertical en mi brazo izquierdo que arde como el mismísimo infierno. Pero no es lo suficientemente profundo como para preocuparme. No ahora. Frente a mí, el rey Emiliano tiembla. Sus rodillas ceden y se desploma ante la silla d

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