El orgasmo masculino no se hizo esperar, ya él estaba al máximo de su pasión y no se pudo aguantar más. Las potentes arqueadas de su cuerpo impulsaron el semen hasta lo más profundo de la intimidad femenina inundando su cavidad. Ella sintió como él se contorsionaba por el placer y en una instintiva reacción se pegó mucho más a él adelantando todo lo que pudo sus caderas, al mismo tiempo que otro poderoso orgasmo se desataba en ella llevándola a la locura.
Ambos se quedaron jadeantes pegados el uno del otro mientras su respiraciones se normalizaban y el placer iba disminuyendo poco a poco. Él la besó con mucha ternura, hasta ese entonces nunca había sentido que una mujer se entregara tan plenamente como lo había hecho ella. Al poco rato su m*****o, disminuído en dureza y fuerza, fue saliendo del ardiente canal íntimo y él se recostó al lado de ella que se había quedado muy quieta y su respiración movía su pecho pausadamente, entonces él se dió cuenta de que ella se había quedado profundamente dormida, miró la esfera de su reloj, única prenda que tenía en su cuerpo, y vio que eran ya las cuatro de la mañana.
Decidió dormir unas dos o tres horas, pues tenía que estar temprano en su empresa, si ella despertaba la llevaría con él hasta donde ella quisiera. No quería que ella desapareciera, la verdad era que estaba encantado con ella, se veía tan inocente y fogosa al mismo tiempo y mientras compartían, antes de bailar o siquiera tocarse, notó que era una mujer muy inteligente y culta, por cierto que le pareció extraño que se estuviera achispando con la bebida apenas comenzando la noche, parecía que no estaba acostumbrada a beber mucho.
Sonrió para sí, esperaba que no tuviera una resaca muy fuerte, ya el sueño lo estaba venciendo así que tomó su teléfono móvil y puso una alarma para tres horas.
Cuando escuchó el teléfono se levantó, el alcohol que había consumido no le había afectado mucho pues siempre tuvo buena resistencia al mismo. Vió que ella estaba dormida así que se levantó y fue a darse una rápida ducha, cuando salió del baño vio que ella se había volteado de costado y dormía profundamente. Decidió no despertarla aún así que tomó su teléfono y llamó a una floristería del que era cliente y encargó un bello ramo de flores exóticas, luego llamó a la recepción del hotel para que las hicieran subir apenas llegaran.
Terminó de vestirse y después de hacer unas llamadas a su oficina se acercó a la cama, ella seguía profundamente dormida, se veía tan bella, ese rostro no lo olvidaría jamás, era tan dulce y hermoso, y su cuerpo, medio desarropado, mostraba unas líneas casi perfectas. Retiró un mechón de su pelo que le caía en la cara y besó su mejilla con ternura pero ella ni siquiera se inmutó, siguió durmiendo plácidamente.
Scottie, se enderezó mirándola con interés, había estado mucho tiempo si pareja y sin conocer a una mujer que le llamara la atención, y tanto le atrajo que no pudo sino pensar en poseerla a medida que bailaba con ella. Normalmente no le gustaba intimar con mujeres que conociera en sitios nocturnos, pero algo le decía que ella era diferente. Ya casi llegaba a los cuarenta años y aún no se había casado, y pensaba que ya era tiempo. Para el nunca había sido fácil entablar relaciones amorosas, generalmente las mujeres lo decepcionaban, sino en lo intelectual entonces en la cama.
Su amigo íntimo y socio, Klaus Robinson, le decía que él era muy exigente con el sexo femenino, que lo mejor era que se dedicara a disfrutar del sexo puro y llano como él hacía, así no se complicaría la vida.
—"¿Para qué quieres casarte? —solía decirle"
Pero, para él, esto era muy importante, su padre se lo había pedido muchas veces porque quería un nieto, un heredero para su abundante fortuna. Y ahora él quería complacerlo, su padre ya iba camino a los setenta años y podría morir en cualquier momento.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por unos toques a la puerta de la habitación. Fue a abrir y allí estaba el botones con un hermoso ramo de flores. Las hizo colocar en la mesa de la pequeña recepción que tenía la suite dónde estaba. Tomó la tarjeta y anotó unas palabras y luego firmó con su nombre y por detrás anotó su número de móvil. Esperaba que ella lo llamara cuando se despertara, le dió un último vistazo a la bella mujer y salió del cuarto llevando el ramo de flores para que lo subieran con el desayuno. En la recepción dió instrucciones para que le llevaran el desayuno apenas despertara y dejó pago un día más por si acaso ella quería quedarse. Él había sido cliente de ese hotel por años, lo usaba para quedarse cuando estaba en Manhattan para no regresar a su casa en Jersey, igualmente lo usaba para recepciones de negocios y para alojar clientes que venían de otros estados.
……….
Kalie tomó su teléfono móvil que estaba aún en su cartera y marcó el número de Arlene, pero no respondía solo repicaba y caía en el buzón de voz, lo intentó dos veces más y luego decidió enviarle un mensaje por w******p.
—"Amiga, ¿a dónde rayos andas? Escríbeme o llámame apenas leas el mensaje, voy de camino a la reunión"
Luego terminó de vestirse y se aprestó para salir, se detuvo un momento y se quedó mirando el ramo de flores, pensó que era un extraño símbolo para ella, no se lo llevaría, pero sí tomó la tarjeta y la metió en su cartera sin volver a leerla. Luego salió de la habitación y del hotel, allí estaban una serie de taxis, se subió a uno y le dió las señas hasta donde iba, que era el hotel dónde ella y Arlene se habían alojado al llegar, esperaba que su amiga estuviera durmiendo la "mona" allí mismo.