Kalie llegó hasta el hotel dónde estaba alojada y entrando llegó hasta la recepción donde preguntó si su compañera había llegado. La joven empleada se le quedó mirando y denegando con la cabeza le extendió la llave de la habitación y la puso en sus manos.
Ella le dió las gracias y subió hasta su habitación a fin de cambiarse de ropa para salir a la reunión de negocios a la cuál la había enviado su padre. Éste se había estado sintiendo mal todo ese año, incluso en las fiestas decembrinas no se había quedado mucho tiempo aunque él era un entusiasta de la celebración navideña.
Y es que para Trevor Taylor la navidad representaba el nacimiento de Jesucristo, el Salvador del Mundo, y eso, en su mente cristiana, era lo más importante del año. Cuando era niño su madre lo crió como un niño fiel y devoto que asistía todos los domingos a los servicios religiosos de la iglesia presbiteriana unida que quedaba en su comunidad y de esta misma manera creció hasta que se hizo hombre, su padre era un hombre recto y trabajador y se esforzaba por darle a la familia lo que necesitaba tanto en lo cotidiano como en lo moral.
Así que Trevor al llegar a la edad adulta siguió trabajando en el negocio de su padre, y con el correr del tiempo conoció a una linda chica del pueblo que le atrajo bastante, Nelly Johnson quien era una linda jovencita, a los pocos meses ya se declararon novios y comenzó una relación hasta que finalmente se casaron un año después de conocerse. Trevor era un joven sagaz e inteligente, siguió sus estudios en economía hasta graduarse mientras trabajaba en la empresa paterna. Cuando su padre le cedió el manejo de la misma comenzó a hacer cambios sustanciales en ella, la empresa trabajaba con los mineros de la zona, les compraba los minerales y piedras preciosas y semi preciosas.
Aumentando el beneficio de sus clientes atrajo cada vez más personas, quienes se hicieron cada vez más numerosos, la mayoría de ellos se sentían satisfechos por la honestidad y trato a los clientes. Poco a poco la empresa fue ampliando su radio de negociaciones vendiendo por todo el territorio de los Estados Unidos. También comenzó a iniciar tímidas exportaciones a exterior que le fueron reportando pingües ganancias cada vez mayores, hasta que la pequeña empresa familiar se transformó en una poderosa transnacional que llevó a la familia, de ser acomodada a ser una de las familias más ricas del territorio.
Trevor y Nelly querían tener hijos como toda pareja pero al parecer no podían. Se hicieron todos los exámenes posibles, pero a pesar de todo Nelly Johnson Taylor no lograba quedar embarazada. Cuando ya habían transcurrido unos doce años de matrimonio, y todo parecía indicar que jamás tendrían el hijo anhelado, sucedió el milagro, un domingo en la capilla local en pleno servicio dominical, Nelly se sintió muy indispuesta y tras vomitar y desmayarse, Trevor la llevó al médico quien para sorpresa de todos les dió el inequívoco y esperado diagnóstico: Nelly estaba esperando un bebé.
Así, tras un embarazo de alto riesgo, y de un parto algo difícil, Nelly dió a luz a una linda y saludable niña de ojos azules como los de sus ancestros al igual que una hermosa cabellera rubio platino. Nelly y Trevor lo consideraron un milagro y, para la mayoría del pueblo que los conocía, así era, Nelly ya tenía 35 años y Trevor 39. Kalie creció en un ambiente estrictamente moral y religioso, pero ella siempre fue rebelde y muy consentida. Su abuelo paterno, Randall Taylor, aún vivía y lo que más hacia era consentir a su nieta, le daba todos sus caprichos y aun hasta que ella estaba en la universidad siempre se las arregló para darle todo lo que la.muchacha quería, para dolor de cabeza de sus padres.
Ahora Trevor Taylor a punto de cumplir los sesenta años había estado bastante delicado con la tensión arterial que se le había alterado bastante en los últimos años, hasta que una mañana sintió un fuerte dolor en su brazo para luego caer desmayado en medio de la sala de su casa, de inmediato llamaron a urgencias y se lo llevaron al hospital. Allí después de batallar un poco y de recuperarse lo llevaron a su casa, pero ya no fue lo mismo después, Trevor había quedado bastante delicado así que la mayor parte del tiempo la pasaba recostado en su cama.
En ése escenario surgió el viaje de negocios a Nueva York, y Trevor, quién ya había delegado la mayor parte de sus responsabilidades a Kalie en la empresa, le pidió que fuera hasta la gigantesca urbe para que asistiera a esa reunión con los inversionistas que se reunirían allí para tomar decisiones sobre ampliar el negocio de exportaciones y manufactura de joyas de calidad.
—Confío en ti plenamente, Kalie —le dijo Trevor Taylor a su hija— Son viejos irritantes la mayoría, pero conocen del negocio, pero nosotros tenemos la mayoría de las acciones, así que podemos tener ventaja para decidir.
—Lo sé, padre. Puedes quedarte tranquilo que todo se hará según los planes que hemos trazado —contestó Kalie a su padre quien de inmediato sonrió con orgullo.
—Recuerda que debemos alcanzar el mercado de la Europa oriental, que es la puerta hacia los grandes mercado asiáticos —le recordó— y sabes lo que se necesita para eso.
—Lo sé, padre —contestó con prontitud— Pero también sabes que podemos hacerlo solos, tener de socios a una empresa más grande y fuerte que la nuestra nos dejaría a su merced, ¿No te parece?
—Eso ya lo he considerado, pero nos conviene, nuestras ganancias se dispararían al máximo.
Kalie hizo una mueca de desagrado pero casi de inmediato sonrió para que su padre no lo notara, ella no estaba de acuerdo con la fusión de empresas o siquiera de tener nuevos socios para invertir, aunque eso triplicara su ya enorme fortuna. Era como someterse a otro cabeza de familia que se inmiscuiría en la empresa, que con tanto esfuerzo habían hecho crecer y mantener independiente.