05. Incertidumbre y abrazos espontáneos

1035 Words
—¿Un hecho maquinado? No comprendo, señor, lo que dice me está confundiendo, ¿podría ser más claro? —dijo una nerviosa Sophia mientras atendía aquella llamada. La tensión era evidente mientras el extraño sujeto, con una manera muy formal de hablar al otro lado de la línea, se comuicaba con ella. —Esto será muy breve, señorita, se lo aseguro. Solo tiene que colaborar con nosotros —dijo el hombre de voz carrasposa—. Se que es muy reciente, pero pregunto… ¿Sus familiares sobrevivieron el accidente? Sophia tomó aire, comenzó a zapatear con su tacón y su corazón se estrujó, la ansiedad y el luto comenzaban a apoderarse de ella, solo podía pensar en su difunta madre y su hermana convaleciente, quien apenas podía formular palabras simples. —Mi madre no sobrevivió, lamentablemente —respondió ella con la voz entrecortada y dolida—. Estoy a punto de ver lo de los trámites de defunción y la única que quedó con vida es mi hermana Anya, pero ella no está en condiciones para siquiera responder una pregunta. El agente parecía anotar algo, Sophia podía escuchar el sonido de un teclado de computador y lo que tenía ganas era de cortar la llamada, no le inspiraba confianza nada de lo que él decía. —Solo por mera curiosidad… ¿ha notado la presencia de alguien sospechoso dentro del hospital? Quiero decir, con algún comportamiento extraño, inusual… —Lo siento, agente, pero yo estaba tan concentrada en llegar al hospital y en la salud de mis familiares que apenas tuve tiempo de fijarme en mis alrededores —respondió la apesadumbrada Sophia—. La verdad, no noté nada fuera de lo común. En ese momento, Sophia dirigió su mirada hacia William y se le ocurrió algo, así que lo llamó con un ademán y colocó la llamada en altavoz, cuidando de que nadie más escuchara y se dirigió hacia el agente. —Disculpe, estoy aquí con el Señor William, él también tiene una familiar involucrada en el accidente —aclaró Sophia y se dirigió hacia el rubio— ¿Usted sabe algo del accidente? ¿Iba con su esposa en ese momento? William negó con la cabeza y se aclaró la garganta para responder. —No, en realidad yo estaba en una conferencia muy importante en ese momento, no tuve idea de lo que había ocurrido hasta que me llamaron del hospital y allí me enteré de esta tragedia. El agente hizo una pausa para escribir su posible informe. —Entiendo, al parecer ninguno de ustedes tiene la información necesaria, solo le pido una cosa, señorita Sophia —la joven abrió sus azules ojos con intriga—. Por favor, una vez que su famiilar pueda hablar, pregúntele, lo que ella sepa será de mucha ayuda para el caso que estamos llevando. Sophia respondió cordialmente y terminó la llamada, se sentía muy confundida, pero en realidad también se moría de ganas por saber cuál sería la causa del accidente. La joven solo se limitó a suspirar. —¿Cómo pudo ocurrir esto? ¿Quién pudo haber causado ese accidente? El inspector dice que fue maquinado —ella volteó a ver al hombre, que también parecía consternado. —Yo tampoco lo sé, pero ten por seguro que las respuestas llegarán —dijo William y sonrió con debilidad. Sophia miró a ese señor rubio frente a ella, estaba agradecida por su apoyo, se sentía acompañada. —Bueno… creo que tienes cosas que hacer y yo también. Tanto en qué pensar y tienes lo del funeral de tu madre —comentó William con la mirada en alguna parte del suelo. —Sí, en verdad fue bueno conocerlo y apoyarnos en este gran golpe para nosotros —respondió Sophia, con una sonrisa ladina—. Ya debo irme. —Por supuesto, te deseo lo mejor y mi más sentido pésame por lo de tu madre —dijo William y sin más se acercó a la joven para darle un abrazo acogedor, ese que estremeció a Sophia al sentir el gran cuerpo del hombre y un aroma varonil mezclado con una deliciosa colonia. Sophia se apartó agitada, aunque evitó por todos los medios evidenciar esa opresión en el pecho y los latidos acelerados de su corazón. Se despidió con un ademán rápido y comenzó a caminar por los pasillos del hospital e intentó calmarse. «¿Por qué me abrazó? Creo que es un hombre muy confianzudo, debe ser muy amable con todos», pensó Sophia, intentando normalizar aquel acto como algo que lo caracterizaba. La joven evitó pensar que se tratara de algo especial, no podía concebir que teniendo a su esposa en coma él tuviera otras intenciones con alguien más y menos con ella. Sacudió sus pensamientos intrusivos y se dispuso a llamar a su ausente padre, la verdad es que no tenía ganas de hablar con él, no después de que él mismo los abandonara, pero tenía que enterarse de los hechos. Stuart, el padre de la joven, le había dicho que se enteró hacía una hora. Sophia se llenó de ira al pensar que ni siquiera había llegado al hospital. —Pues tendrás que venir y ayudarme aunque sea un poco con todo lo que se viene encima de nosotros, además, te recuerdo que tienes una hija que está en cuidados intensivos ¡Vendrás acá te guste o no! ¡Al menos cumple un poco, papá! Sophia cortó la llamada con rabia y el celular se deslizó de su mano para caer al suelo, mientras ella caía desconsolada al suelo para sollozar, aquello era demasiado para ella y no pensaba volver al trabajo, tendrían que darle tiempo para reponerse de ese luto. Y mientras las lágrimas caían en el frío suelo del pasillo del hospital, ella solo pensaba en la llamada de ese agente. «Ese accidente no fue casualidad, hay algo turbio en todo esto. Creo que mi propósito será averiguar la verdad de una vez por todas — ¿Y el culpable fue mi propio padre?». Un escalofrío recorrió la espalda de Sophia, de tan solo pensar de lo que su padre pudiera ser capaz. Se sentía sola y en un callejón sin salida.
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