Capítulo 12

2154 Words
Joon Ho tenía claro que Gian no lo quería viviendo en su casa, y ni siquiera se había molestado ocultarlo frente a su madre, casi como si con su actitud pudiera hacerla retractarse. Algo que no iba a suceder, porque Geum Hee parecía convencida de que necesitaban vivir juntos. El día que Joon Ho llegó junto a su madre, Gian apenas y lo miró un momento para decirle que podía usar la habitación al final del pasillo. Fue como si al enviarlo ahí, le dijera que lo quería lo más lejos posible. Tan diferente de lo dicho por Su Ji, que cuando estuvo de acuerdo con su madre para que vivieran juntos, le dijo que podía tomar cualquier habitación. A pesar de que apenas y conocía a Su Ji, Joon Ho ya había podido notar la mala relación que tenía con Gian, parecía que incluso ella hacía todo lo posible para hacerlo enojar. Mientras llevaba las cosas dentro de la casa, Gian no se involucró, tampoco era que esperara que un doncel cargara sus pertenencias, menos un doncel embarazado y que el médico le había dicho que debía mantenerse en reposo, sin esfuerzos innecesarios, pero tampoco creyó que iba a ser tan cortante, sonando casi como si le dijera que a partir de ese día, esa habitación al final del pasillo, se convertiría en su prisión. Joon Ho no podía negar que mientras llevaba sus pertenencias a su nueva habitación, una parte de él deseó desde lo más profundo de su ser, buscar a ese doncel y descargar su enojo con él, pero tan rápido como llegó el pensamiento, fue reemplazado por la voz de su madre, diciéndole que si cometía un error y lastimaba a Gian o al bebé, iba a denunciarlo por lo que le hizo a Yu. Si fuera otra persona la que lo amenazara, no pensaría tanto las cosas, pero era su madre, sabía que ella era capaz de hacerlo, sin importarle si era su hijo o no. Luego de que terminó de mudar sus cosas a su nueva casa y nueva habitación y de que su madre se fuera, Joon Ho tomó un corto baño y se fue a la cama. Había una suave melodía que parecía sonar en toda la casa, no era molesta, sino todo lo contrario y, poco a poco, logró envolverlo y llevarlo al mundo de los sueños. Se despertó con el ligero sonido de la lluvia. La habitación estaba iluminada por la tenue luz del día nublado y, por un instante le resultó difícil mantener los ojos abiertos. En algún momento de la tarde se había quedado dormido. A pesar de eso, fue consciente de que a su lado faltaba la calidez de un cuerpo cálido. Sus manos buscaron a su alrededor, a pesar de ya saber que no había nadie junto a él. —Parece que acabas de perder un tesoro —dijo una voz risueña. La voz llegó desde la ventana y, cuando miró en esa dirección, encontró a su esposo parado junto a esta. Tenía las manos apoyadas en el marco y lo observaba con una pequeña sonrisa. Antes parecía haber estado viendo a través de esta. —¿Qué haces levantado? A pesar de que todavía se sentía un poco aturdido por acabar de despertar, se levantó rápido de la cama y caminó en dirección a su esposo. —Me cansé de estar en la cama —respondió con voz suave —necesitaba ver algo más que solo esta alcoba. Quiso decirle que no podía estar de pie más de lo necesario, pero se obligó a no hacerlo, porque conocía ese sentimiento, ya que a pesar de que él no fue confinado a la cama por días o semanas enteras, cuando fue lastimado, también fue inmovilizado hasta que el médico del ejército estuvo seguro de que sus heridas no iban a volver a abrirse. Se colocó detrás de su esposo y pasó sus brazos a su alrededor, dejándolas en la parte alta de su abdomen, con cuidado de no tocar la cicatriz del parto para no lastimarlo. Miró por la ventana como su esposo lo hacía un momento atrás. El paisaje estaba un poco borroso por la lluvia, pero eso no le impidió reconocer la pequeña figura de su hijo que jugaba en el jardín. Parecía divertirse mientras saltaba en los pequeños charcos, sin importarle si se mojaba o se ensuciaba. —¡Dios! —exclamó Joon Ho —iré a decirle que entre. Joon Ho soltó a su esposo con intenciones de salir de la habitación para ir a decirle a su hijo que entrara a la casa. Supuso que si la nodriza todavía no hizo que entrara, se debía a que Do Jang no le estaba obedeciendo. —Espera —la mano de Gian se posó en su antebrazo cuando se alejó —déjalo que juegue un poco más. —Va a enfermarse. El ceño de Joon Ho se frunció pero no se movió. Sabía lo mucho que Gian quería a Do Jang, y que no lo dejaría jugar ni un minuto más en la lluvia si considerara que podía enfermarse. —Solo un poco más. Un poco más que terminó cuando minutos después Do Jang los notó observándolo. El niño levantó la mano y los saludó, antes de correr adentro de la casa y, poco tiempo después, la puerta fue golpeada suavemente. Cuando el pequeño doncel entró en la habitación, se había cambiado la ropa por una limpia y seca, pero su cabello continuaba húmedo. Saludó a sus padres con una sonrisa, como si esperara convencerlos de que no lo regañaran por haberse estado mojando y ensuciando en el jardín. —¿Te divertiste? —Preguntó Gian en un tono suave. Su mano peinó los cabellos húmedos de su hijo, como si intentara decirle que no iba a regañarlo. —Sí —Do Jang respondió con una sonrisa —fue divertido. Gian miró a Joon Ho y fue suficiente para que este entendiera que su esposo estaba intentando decirle que no tenía nada de malo que Do Jang jugara bajo la lluvia por un tiempo corto. El pequeño doncel se abrazó a Gian mientras repetía lo mucho que había extrañado verlo despierto luego del nacimiento de su hermana. En el pasado Joon Ho nunca pensó que iba a ser tan feliz de tener una familia con Gian, pero ahora lo era y no la cambiaría por nada en el mundo. Joon Ho no esperaba que Gian se comportara como el estereotipo de un esposo perfecto, en el que cada mañana lo recibía con el desayuno en la mesa, ni cosas por el estilo, pero ya que el doncel iba a reincorporarse en las clases, pensó que lo esperaría para ir juntos al instituto, no porque él quisiera que fueran juntos, sino que parecía lo más seguro, sin embargo, nada de eso sucedió. Cuando Joon Ho despertó ya era tarde y, a diferencia de cuando vivía con su madre, nadie lo llamó ni lo apresuró para que no llegara tarde a clases. Con pereza Na bajó a la cocina, que estaba casi impecable, si no fuera por un par de rebanadas de pan tostado en un plato sobre la encimera, que estaban llenas de mermelada y a medio comer. A un lado había un vaso con jugo de naranja a la mitad, dejando claro que ese no era un desayuno que estaba esperando por él. Por la hora, Joon Ho no tuvo tiempo más que para tomar una manzana de la fuente de frutas que había en la encimera y, casi tuvo que salir corriendo para intentar llegar a tiempo, ya que la época de exámenes estaba cerca, no podía faltar si no deseaba que llamaran a su madre y, una vez más tuviera que escuchar sus regaños, más cuando estos parecían incluirlo a él y cárcel en una misma oración. Para llegar a tiempo, Joon Ho tuvo que tomar un taxi y además correr para poder llegar a tiempo a clases. Cuando ingresó, lo primero que vio, fue a Gian hablando con Do Jang, uno de los gemelos Song. El joven parecía estar hablando de algo que capturó por completo la atención del doncel, que cada cierto tiempo asentía y daba respuestas cortas. A Joon Ho le hubiera gustado tener un oído mucho más agudo o saber leer los labios para poder entender de lo que hablaban, más si su esposo sonreía brillantemente, una sonrisa que solo había visto en sus sueños. Joon Ho estaba tan concentrado en lo que hablaba la pareja, que no notó en qué momento el profesor había llegado, que todos tuvieron que volver a sus lugares, incluido Do Jang, que parecía no querer apartarse del doncel. Joon Ho estaba molesto consigo mismo cuando se descubrió más de una vez mirando a Gian o siguiendo sus acciones, porque cuando el doncel pidió permiso para ir al baño, él lo siguió a una distancia prudente, ya que tenía que cuidar que nada malo le pasara, o sino su mamá iba a culparlo a él. Cuando se dio cuenta de lo que hacía, Joon Ho se dijo que debería de volver al salón, después de todo, era horario de clases, se suponía que Yoo Chan Y Zuri debían de estar en sus salones recibiendo sus clases y, solo para comprobarlo antes de regresar a su salón también, se pasó por los de sus amigos. Luego de que los vio dormitando mientras el profesor de historia hacía su trabajo, estuvo seguro de que ni el doncel, ni él corrían peligro alguno y regresó a su salón. Desde que llegó al instituto Joon Ho mantuvo su mirada sobre Gian, que parecía relajado, sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, cada vez que tuvo tiempo libre, estuvo alrededor de Do Jang, incluso comieron juntos, haciendo que parecieran amigos muy cercanos. No era que Joon Ho esperara que luego de casarse su esposo se mostrara cariñoso con él, o que quisiera estar a su alrededor, después de todo, ellos no eran un matrimonio casado por amor, ni nada por el estilo, pero sentía que no le gustaba lo que veía, incluso si el doncel no estaba haciendo nada malo. Tal vez era su odio hablando por él o el saber que debía de protegerlo. —Yo también estoy ansiando darle una paliza de bienvenida a Yu. La voz de Yoo Chan lo sacó de sus pensamientos y volvió su mirada hacia su amigo, que parecía orgulloso de lo que acababa de decir. —¿Qué? —Que yo también quiero darle una paliza —dijo Yoo Chan con naturalidad y miró en dirección de Gian —parece que se ha recuperado bien de lo que sea que tuvo —volvió su mirada a Joon Ho —escuché que Yu estuvo en el hospital, pero me temo que debe volver a asistir a sus citas con nuestros puños. Mientras hablaba, Yoo Chan no mostró ni un poco de remordimiento, a pesar de que sabía de que el hecho de que Gian estuvo en el hospital pudo ser su culpa por todos sus golpes diarios. —Hay que iniciar esas citas hoy a la salida —dijo Yoo Chan como si diera la hora. Se levantó de su lugar junto a Joon Ho, retiró su bandeja y salió de la cafetería, siendo seguido por Zuri, que parecía totalmente de acuerdo con las palabras de Yoo Chan, por otro lado, Joon Ho no lo estuvo, ya que eso solo significaba problemas para él. Joon Ho no pudo estar tranquilo en ningún momento después del receso. Sus ojos se mantuvieron sobre Gian casi de forma obsesiva, incluso mientras estaba con Do Jang, a pesar de saber que nada iba a pasarle a su lado, porque Yoo Chan nunca atacaba cuando hubiera testigos, a menos que esos testigos fueran igual de débiles que su objetivo y no dirían nada por el miedo de convertirse también en un saco de box. Joon Ho quiso acercarse a Gian y preguntarle si acaso se había olvidado cuál era su lugar en el instituto, que estaba tan relajado por ahí, incluso quiso decirle los planes de Yoo Chan, sin embargo, el doncel nunca estuvo solo y, lo último que deseaba era que las personas siguieran hablando de que había alguna relación entre ellos, suficiente había tenido con que sus compañeros hubieran estado hablando de que en la ausencia de Yu, él le ayudó a llevar sus tareas a los profesores. Una hora antes de que las clases terminaran, Gian salió del salón, ya que había sido llamado a la dirección. Según la secretaria del director, para hablar acerca de su inasistencia las dos semanas anteriores, algo que por el momento tranquilizó a Joon Ho, porque con el director no podía pasarle nada, sin embargo, cuando el timbre de que las clases terminaron sonó, Gian todavía no había regresado.
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