El regreso a Miami coincide con el inicio del mes de marzo, nada más entrar a mi departamento el jueves en la mañana, recibo una llamada de Gise. —¿Caramba y ese milagro? —No seas ridículo Sergio, quedamos en que este mes empezaríamos lo que acordamos, aún no sé como vamos a hacer esto. Te recuerdo que tú no puedes estar presente. —Por eso no tienes porque preocuparte. Dame el día y al final de la tarde te llamo para decirte como se va a hacer. —No me llames, yo te llamo —dijo imperativamente antes de colgar sin despedirse. Por el negocio y el viaje se me había olvidado por completo el trato con Gise, además era algo que tampoco hablé con profundidad con la suegra. Decido darme un baño primero y comer algo ligero de la nevera. Después de desayunar la llamé. —Buenos días Sergio, pensé

