El departamento cada vez lo siento más grande, más desierto, más vacío a pesar de que es poca la vida que he hecho en él con alguien más. El recuerdo constante de las niñas me hace añorarlas y más por las niñas es que también decido aceptar lo que Vero y Cami quieren que acepte. La tercera comida en casa de la suegra es otro almuerzo, pasa igual que el anterior, son los niños los que hablan e insisten en quedarse, la negativa de Gise es decisiva. Doña Zaira me cuenta que Gise ha suavizado la mirada, ahora se concentra más en la comida, aún lanza miradas acusadoras, pero por cortos periodos de tiempo. La suegra se ha sentido aliviada por momentos, sin embargo está segura que en algún momento Gise atacará. El miércoles 21 viajé Panamá, revisé todo con calma y hablé con Luciano sobre el ani

