—No, la señora Rosa, la antigua asistente de Guillermo. Recuerde que por muchos años estuvo al lado de él, si alguien puede saber como funciona la empresa en su totalidad, es ella. —¡Rosa, claro! ¿Y dónde está ella? —Hasta donde sé, ella está en el área de recursos humanos como secretaria. Mañana mándela a llamar a primera hora y restitúyala en su cargo de Asistente de Presidencia. Apóyese en ella. —Está bien, ¿Me acompañas mañana? —Claro suegrita cuente conmigo. ¿Qué les dijo Gise? —Bueno, realmente no nos atacó, ella habló de encontrarse imposibilitada de continuar en el cargo y que esperaba que respetáramos su decisión. —¿Solo eso? —A modo grosso sí, también pidió mantener su sueldo, hasta que se ejecute el testamento donde podrá disponer de lo que le corresponde. Y aceptamos. —

