Apaciguando el fuego

1168 Words
Sigo sintiendo fuego dentro mío, creo que el diablo encendió mi cuerpo, el joven comienza a decir que siente mucho calor, quizás no sea la única que siente el infierno en la tierra, se apoya más en mi espalda, su bulto esta tan duro que si no estuviera contenido por la tela de su pantalón estoy segura que haría un agujero en el centro de mi espalda, mi cuerpo ya no puede más, necesitaba saciar esta sed que sentía, ese mismo que nunca sentí, y si, déjenme decir que soy virgen, por lo menos por los próximos minutos lo seguiré siendo. Ese joven será quien saciara mi deseo, mi única salvación. Siento que mi piel me quema, y sé que eh sido drogada, puede que parezca una niña inocente por vestirme como Betty la fea, esa es solo mi fachada, pero no es así, estoy segura que la víbora puso algo en mi comida o en mi bebida, y por eso tenía una mirada de satisfacción mientras yo intentaba cenar. Con la luna alumbrando apenas mi camino, casi sin poder caminar, porque a cada paso que doy siento un cosquilleo entre mis piernas, giro y ahí lo veo, ese joven, que no tiene más de 25 o 26 años. Es alto, musculoso, de cabello n***o, pero tan blanco como la nieve, sus labios carnosos y apetecibles, su quijada cuadrada, perfecta, hay dios mío, necesito que apague todo el fuego que llevo dentro mío, por la belleza y cuerpo tan bien formado estoy segura que ese hombre que lo perseguía era un esposo celoso, y como para que no, semejante adonis el que tengo frente a mi en este momento. Sus ojos pasan de mirar los míos a mirar mis labios, nuestros alientos se mezclan, me comienza a besar, correspondo a su exquisito beso sin dudarlo, deja mi boca, siento un vacío, baja a mi cuello, besándolo, no puedo más, siento que moriré si no hago algo, siento que poco a poco me encamina hacia la cama, su amiguito es una roca que está en medio de sus piernas, el extraño joven se recuesta sobre mí, el roce de su duro bulto con mi botón de placer hace que mi cuerpo esté a punto de explotar, desabrocho su camisa y frente a mis lujuriosos ojos me encuentro con una tableta de chocolate que podría morder y chupar sin cansarme, muerdo mis labios, mis manos comienzan a recorrer su cuerpo y sigo besándolo, un leve gemido sale de sus labios, toma mi cabello atrayéndome para profundizar ese beso fogoso, sigo moviéndome y estimulando no solo su pene sino también mi clítoris, de un momento a otro libero mi primer orgasmo, siento que toco el cielo y bajo al infierno caliente, quedo totalmente mojada, se separa de mi me mira asombrado, ladea una sonrisa, lo vuelvo a atraer hacia mí, necesito más, mucho más, desabrocho su pantalón al mismo tiempo que el saca mi ropa a tirones, estoy tan excitada, encamina su duro m*****o a mi entrada y lo introduce de una sola estocada, un fuerte quejido, mis ojos llenos de lágrimas por el dolor, y si, así es damas, acaba de tomar mi más preciado tesoro. El me mira por un momento a los ojos, esos ojos que están oscuros de deseo, duele, pero mi deseo es más fuerte, toca y besa mis senos mientras espera que el dolor pase, y comienza a moverse, mis movimientos son torpes hasta que tomo el ritmo, una y otra vez mis orgasmos abandonan mi cuerpo, hasta que sentí algo caliente en mi interior, dios, puedo sentir que mi abdomen se contrae una última vez, pero nuestros cuerpos siguen pidiendo más, volvemos a hacerlo una y otra vez hasta saciarnos. Los primeros rayos de sol se asoman por la ventana, me cuesta un poco incorporarme, este hombre tiene una anaconda entre sus piernas ¿será que puede caminar bien con semejante tripa entre ellas? Mis pensamientos aún siguen siendo lujuriosos, pero el fuego que sentía por dentro se fue apagando, y ahora siento vergüenza. Su rostro me es familiar, pero en este momento no podría decir de dónde. Lo veo dormido y me termino de incorporar, mis movimientos son lentos, no podría mirarlo a los ojos después de lo que paso en este cuarto. Veo una mancha de sangre en las blancas sabanas, estoy segura que mi rostro está totalmente sonrojado, en este momento solo necesito irme, aunque su rostro se encuentra relajado logro memorizar cada una de sus facciones. Reviso mi cartera, y encuentro el poco dinero que me quedo, tomo mi cuaderno y mi bolígrafo, decido dejarle una nota “te dejo 50 dólares para que puedas pedirte algo de comer y recuperar energías, el cuarto está pago hasta el mediodía, gracias por lo que hiciste por mi anoche” y me dirijo hacia la puerta, camino algo raro y me rio para mis adentros por mis pensamientos, echo un último vistazo a aquel apuesto joven y me voy. Estoy muy avergonzada por lo que acabo de hacer, nunca creí que mi primera experiencia s****l fuera así, me dispongo de subir rápidamente a mi coche y decido huir de ese lugar, me acabo de dar cuenta que ese adonis a quien no conozco fue mi primer hombre. ¡Dios, perdóname! solo espero no volver a encontrármelo nunca más en mi vida, no podría mirarlo a los ojos sabiendo lo que sucedió entre nosotros. POV Leonardo Abro los ojos, el sol entra por la ventana, mi cuerpo se siente cansado, aún estoy mareado y pequeñas imágenes vienen a mi cabeza, ese olor a vainilla y chocolate inunda mis fosas nasales, creo que pusieron una droga en mi bebida anoche, al mirar alrededor me encuentro acostado en un cuarto de hotel, hay una nota en la mesa de luz que está a mi lado y la leo, estaba junto a 50 dólares, miro mi cuerpo y nuevamente recuerdo a esa hermosa joven, con un cuerpo espectacular, sus besos, su estrecha v****a, luego veo una mancha roja en la cama y lo recuerdo, era virgen y no pude disfrutarla como era debido. La ultima frase de la nota me deja pensativo, ¿la mocosa me utilizó? Mi nombre es Leonardo Marcheti, tengo 28 años, soy el CEO del grupo Marcheti, único heredero de la gran familia, musculoso, de 1.87 de altura, mis ojos son color verde esmeralda, mi piel blanca y cabello n***o, soy poderoso y rico, temido por todo el mundo empresarial, ya que soy el mismísimo diablo si de negocios hablamos, y también soy el jefe de la mafia más poderosa de Italia, no me tiembla el pulso cuando mis enemigos me atacan. ¿Cómo yo, siendo temido hasta por los mismísimos gobernadores, pude ser usado por una niña? Una niña que me dejo un dulce sabor a gloria, una virgencita. No puedo dejar pasar la humillación de que me haya dejado nota donde agradece mis servicios y una propina de 50 dólares.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD