¿50 dólares?¿eso es lo que piensa que valgo? No tiene idea de quien soy, no me dejo seducir por ninguna mujer, ya que todas solo quieren mi dinero y poder, esa niña pagara por lo tratarme como un gigolo barato.
Comienzo a recordar los sucesos de anoche, fui a un banquete de beneficencia, hasta que las cosas se tornaron raras, comencé a sentir que mi cuerpo poco a poco comenzaba a arder, salgo casi corriendo cuando me doy cuenta que me estaban siguiendo un grupo de sicarios, ni siquiera di tiempo a mis hombres a seguirme, me metí en un motel de baja categoría, muy cerca de donde era la gala, quien diría que el gran Leonardo Marcheti pasaría la noche en ese lugar. Desesperado por no ser atrapado y por apagar mi fuego interior le puse una navaja a una joven que estaba en el pasillo, la obligue a ayudarme, de un momento a otro comenzó a gritarme que tenía que dejar a mi esposa, aunque aún no tenía esposa, solo puedo recordar ese aroma a chocolate y vainilla que su perfume natural emanaba dejando mi m*****o palpitando, aunque en ese momento no puedo verle bien la cara, la tenia de espalda a mi cuerpo y la sostenía fuertemente por la cintura, el simple rose despertaba algo entre mis piernas. Después de eso solo recuerdo estar besándola. Aun es muy confuso todo.
Aun colérico por la situación, decido llamar a mi asistente, quien inmediatamente acudió con varios hombres armados, trayendo consigo un cambio de ropa, le doy instrucciones para que busquen a la pequeña que me dejo una maldita propina, quizás fue enviada por mis enemigos, solo espero que nadie más haya visto lo que paso y que no hayan fotos y videos de esta maldita noche, en menos de 10 minutos mi asistente golpea la puerta del cuarto en la que estoy, trayendo lo que le pedí y unas pastillas para calmar mi dolor de cabeza, le doy la orden para que busque a la niña y la traiga enfrente mío, no soportare que nadie se burle de mí, me salvo de que me maten pero me cobro de la manera más humillante. Dejándome 50 dólares como… ¿propina?
Me sorprendí al saber que la mujer que se había registrado era una mujer mayor, aunque mis recuerdos eran muy borrosos por el estado de excitación en el que estaba, estoy seguro que quien estuvo conmigo anoche era una joven, y aparte no creo que una mujer de esa edad aun siga siendo virgen. Le pido a Dante que la traiga frente a mí, ya estoy llegando a mi mansión, no podía quedarme un segundo más en ese motel. A los minutos llega mi asistente con la señora que había prestado su nombre para registrarse en ese cuarto, le saca la capucha y una vez más confirmo que no la joven, estoy seguro que era un cuerpo delgado, perfecto, cuando la tomé de la cintura pude sentirlo, tenía un hermoso cuerpo con sus ropas ajustadas.
—Sr. Por favor le pido clemencia, no me mate —Dice la señora mientras llora a moco tendido
—No me caracterizo por ser paciente, así que dígame, ¿Quién estaba en el cuarto que registro a su nombre? —La mujer hizo una expresión de sorpresa
—Una joven, se fue a registrar, en ese momento escuche que no llevaba consigo su identificación, solo recuerdo sus ojos miel con una expresión de tristeza y decidí ofrecerle que se registre bajo mi nombre, se la veía algo enferma —Dice la señora mayor
—¿Cómo era esa joven? Descríbala —La mujer me dijo como era la hermosa joven que aún no sale de mi cabeza, necesito saber si es o no una espía.
Miro a la mujer que aún no se atreve a mirarme a los ojos, frunzo el ceño y mi cara muestra más furia que hace uno minutos, la ira me está consumiendo. Hago una seña con la mano para que saquen a esa mujer de mi vista, pero antes tomo unos dólares y se los aventó al piso, ella aun de rodillas frente a mí.
—Espero que esto pague por su silencio, si no matare a toda su familia frente suyo, luego la despedazare y se la daré de comer a los tiburones —Ella asiente rápidamente, y me da las gracias por dejarla con vida, ella me recordó a mi madre, aunque es más anciana, pero creo que así seria si aun viviera.
Estando solo con mi asistente le ordeno que comience a buscar en las cámaras del hotel y alrededor del mismo, que encuentren a la mujer que me entrego su virginidad, pero… ¿A qué costo?, pienso para mis adentros. Dante asiente rápidamente.
—Si señor, ya mismo pagare a quien sea necesario para poder encontrarla, aunque llevara tiempo ya que no tenemos la hora de entrada o salida de la joven
—Lo quiero cuanto antes Dante, pon más hombres a buscar si es necesario, pero me la traes frente a mi cuanto antes —El sale de mi despacho y se pone a hacer lo que le pedí.
Siento una gran frustración, y aun me queda ultimar los detalles del maldito matrimonio arreglado, es la única forma en la cual ya no pensaran que soy gay, y necesito un heredero. Mi idea no era casarme, pero ya no existe nadie más en la línea de sucesión y por más que lo hubiera no dejaría que nadie tome el lugar que me pertenece.
Durante el día sigue el recuerdo de aquella mujer, que sin saberlo me hizo sentir diferente, por dentro deseo que no sea una espía, me gusto follar con ella.
Tal vez así pueda deshacerme de este matrimonio arreglado, quizás con ella pueda traer un heredero sin que tenga que casarme con una mocosa que debe ser bastante fea para que le arreglen un matrimonio, y aparte se nota la desesperación de su madre por el dinero.