El bar

1088 Words
POV Ana No tengo dinero, y ni mis tarjetas, necesito conseguir trabajo, pero no tengo experiencia, comienzo a recorrer clubes, restaurantes y bares, pero mi aspecto no me favorece para el estatus que buscan en ellos, luego de dejar a ese adonis decidí volver a ponerme mi disfraz de fea, encuentro un bar, bastante sofisticado, logre obtener una entrevista para un puesto de trabajo. Al entrar en ese lugar me doy cuenta que ofrecen más que tragos, música y un ambiente relajado, y doy gracias por que no se noten mis atributos, sino me pedirían que venda mi cuerpo, cosa que jamás sucederá, cuando entro allí un grupo de mujeres comienza a reírse, una de ellas me dice que ningún hombre se acostaría conmigo, la miro con una sonrisa ladeante. —Yo vengo a buscar trabajo, no voy a vender mi cuerpo señoritas —Les dejo en claro que yo solo voy a trabajar, pero aun así se siguen burlando de mi apariencia. Siempre me identifique con Betty la fea, ella era fea a la vista de los demás, pero cambio sus feos lentes, su peinado y se colocó ropa más moderna y adecuada a su cuerpo, y paso de ser el patito feo a ser un hermoso cisne, pero en mi caso este es el mi disfraz que necesito para dejar de ser el hermoso cisne, pero también es la única forma en que no sepan que soy la hija y heredera de Franco Parisi, el CEO del Grupo Parisi. Al hablar con el gerente me dice que no estoy a la altura de ese lugar. Aunque esas mujeres continúan intentando rebajarme con burlas, se quién soy, mi cuerpo es natural y mucho más hermoso que el de las plásticas que vendían su cuerpo en aquel bar, aunque ganen muchísimo más, yo prefiero seguir manteniendo mi perfil de patito feo. La mujer encargada me pregunta si me interesa trabajar como personal de limpieza del lugar, aunque mi padre no me crio para limpiar pisos, sino, más bien, para dirigir una empresa, sé que es mi única salida en este momento, no puedo ser descubierta, nadie puede saber quién soy, con una gran sonrisa y un pequeño grito que sale de mi garganta acepto la propuesta. UNOS DIAS DESPUES Hace una semana que estoy trabajando en el club, me ha tocado limpiar cosas muy desagradables, tanto en el bar como en los baños y hasta en los cuartos que están en el piso de arriba. Pero no puedo quejarme, tengo empleo, y dinero, y así no tengo que pedirle nada a mi padre ni a su desagradable esposa, aun necesito pensar, no quiero casarme a los 18 años. Un hombre, aparentemente poderoso, dio la orden al gerente que desalojen el lugar, a mí no me sacaron porque estaba aseando los pisos en ese momento. Escucho una voz, se me hace muy conocida, siento que mi piel se eriza y mi corazón comienza a latir, es el hombre del motel de hace unos días, el hombre que sin saber me salvo la vida, y quien me hizo mujer. Mis nervios comienzan a traicionarme, mis manos tiemblan, empiezo a sudar, por suerte mi vestimenta no atrae la atención de ese hombre, porque estoy segura que me reconocería, solo no debo estar cerca suyo, no debe ver mi rostro ni oír mi voz. Muero de vergüenza por lo que sucedió, estando en mis 5 sentidos jamás lo hubiera hecho y para colmo lo confundí con un gigolo y le deje una “propina” que ingenia que fui, debí darme cuenta que su traje era un Armani y no una buena imitación como lo creí en medio de la confusión. Los nervios me traicionaron, sin darme cuenta tire el cubo con el cual estaba limpiando los pisos, el agua sucia estaba en sus costosos zapatos, inmediatamente el gerente vino a obligarme a pedir disculpas. Sabía que, si habría mi boca para espetar las palabras de disculpa, él podría reconocer mi voz, esa noche cuando simulamos la discusión el me escucho, al igual que yo pude reconocerlo el también podrá. Comienzo a hacer señas, revoleo los brazos para todos lados, no se me ocurrió otra cosa que hacerme pasar por muda. Sin mirarlo a los ojos, pero si levantando un poco más la cabeza del piso, en un momento nuestros ojos se cruzan, y logro ver en su mirada… ¿odio? ¿Será que me reconoció? Sus ojos se habían vuelto oscuros y profundos, casi como esa noche, pero no muestran deseo, mi corazón late a mil por hora, si su mirada pudiera matarme ya estaría bajo tierra, su mandíbula estaba muy apretada, una vena le saltaba en la frente y el cuello, estaba rojo de furia. POV Leonardo Esta maldita niña está colmando mi paciencia, no solo derramo agua en mis zapatos sino también comienza a hacer una cantidad de señas, las cuales algunas parecieran que estuvieran dirigidas al sexo, mi odio hacia ella incrementa en cada segundo que la tengo en frente mío, hasta pienso por un momento como matarla, pero… de nuevo ese olor a chocolate y vainilla, sacudo mi cabeza sacándome la idea de que ella puede estar cerca. Dante nota en mi rostro que estoy a punto de dar la orden de que se la lleven y rápidamente le pide que se retire, cosa que agradecí, porque conozco mi carácter, y al ver esos ojos miel pude notar lo inocente y joven de esa muchachita. —Estaba a punto de ordenarte que se la llevaran —Le digo a mi asistente mientras veo a la niña irse —Lo se Señor, por eso intervine, creo que esa niña tiene algo diferente a cualquier otra joven de limpieza, vi sus manos y su rostro, y se veían demasiado cuidados para ser una simple joven —Solo espero que no se meta en más problemas —Pensó Dante —Quiero que la echen de inmediato —Le digo al gerente mientras me dirijo hacia el VIP donde me espera una hermosa mujer para saciarme. Estoy estresado por lo sucedido en los últimos días, no puedo sacar a la joven del motel de mi cabeza, siento el aroma de su piel por doquier, necesito follar y duro, soy muy selectivo con las mujeres con las que tengo sexo, todas firman un contrato de confidencialidad, por eso nunca se me conoció una acompañante e hicieron correr el rumor de que soy gay, pero muy pocas mujeres aguantan mi forma de follar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD