Atrapada

1428 Words
POV Anastasia Luego de que el joven parado al lado del adonis me ordenara que me fuera, corrí al baño, tenía muchísimo miedo, menos mal que no se dio cuenta que yo era la joven del motel de hace unos días, sentía como mi corazón estaba palpitando fuerte, mi respiración agitada, y creo que hasta se podían escuchar mis pensamientos, esta vez tuve muchísima suerte, no me meteré en el camino de nadie más, quizás la próxima vez no tenga tanta suerte. “Soldado que huye sirve para otra guerra” dicen. La noche paso sin más incidentes, al llegar al cuarto que estaba rentando solo pude tirarme en la cama y dormir. A la mañana siguiente cuando llego al bar no me dejaron entrar, el Sr Robert había mandado a impedirme el paso, ni siquiera me habían pagado el día de ayer —Exijo una explicación de por qué no me dejan entrar —Le digo al guardia del bar sollozando —Lo siento señorita, pero usted fue despedida —“mierda” exclamo para mis adentros —Quiero que el señor Robert me explique porque me echa, y aparte no me pago el día trabajado ˃˃¡Señorita creo que no escucho al guardia! La despedí, vallase y no vuelva, y sobre su paga, es muchísimo menos de lo que valen los zapatos del sr Marcheti, así que considérese afortunada de que no la haga pagar de otra manera, ¡ahora vallase! – me gritaba el gerente mientras me sacaban de la puerta del bar casi a empujones. Mis lagrimas comenzaron a caer mientras me dirigía hacia mi carro, empecé a recordar a mi madre, que diferente hubiera sido todo si tan solo ella siguiera viva, tenía una hermosa forma de ser, aunque la recuerde poco, esas memorias son hermosas. Rápidamente tomé mi móvil, escribí un mensaje al grupo que tengo con mis mejores amigas, hace varios días que no las veo, pero son las únicas que pueden ayudarme, ya no sé a quién más recurrir, debo evitar ese maldito matrimonio arreglado. Sofi y Maca me miran como estoy metiendo comida en mi sistema —Ana cariño, te caerá mal la comida si sigues comiendo tan rápido —Dice Maca —Lo se maca, pero tengo mucha hambre —De verdad tenia mucho hambre, hoy no cobre mi día de trabajo y eso me perjudico —Ya Ana, cuéntanos que paso ¿porque huiste de tu casa? —Pregunta Sofi Mis amigas me miran sin salir de su asombro, aun llevo mi vestimenta de fea, aunque ellas ya me han visto así aún les resulta extraño, pero necesito que me ayuden a escapar de ese matrimonio que estoy segura que aún siguen planeando. —La víbora de Nadine quiere obligarme a casarme con un empresario, no recuerdo el nombre, pero se dice que es gay —Comienzo a contar a mis amigas lo sucedido esa noche —¿Enserio? —Dicen las dos al mismo tiempo, prestando aún más atención a mis palabras y con los ojos muy abiertos, tanto que parece que se les fuera a salir, y aun no les dije que esa noche me folle a semejante hombre —Si chicas, encima tiene 28 años, yo apenas tengo 18, es mucho mayor que yo y gay, ¿ahora entienden porque necesito huir de ese matrimonio? —Las chicas asienten con la cabeza lentamente mientas se miran entre ellas —Tranquila cariño, nosotras te ayudaremos —No eh traído mi identificación, tenía poco dinero y las tarjetas junto con mi bolso —Mis ojos comienzan a aguarse, en ese momento desearía que mi madre estuviera conmigo, así las cosas, serian totalmente diferentes. —Cariño, sabes que tu familia es muy poderosa y si envía gente para… —No pudieron terminar de decir lo que estaban diciendo porque en medio del bullicio de la gente se formó un gran silencio cuando un grupo de hombres entro a donde estábamos nosotras comiendo. En mi intento de salir corriendo tropiezo con una camarera, y caigo al suelo, tarde solo unos segundos en recuperarme pero al levantarme, pero por más que haya sido rápida, no fue suficiente, ya estaba rodeada con los guardaespaldas que enviaron para llevarme de vuelta a casa, maldecí por dentro y odie aún más a Nadine, no solo por obligarme a casarme con alguien a quien no amaba y que jamás iba a amar, sino por dejarme sin nada y aún peor, mandar a buscarme por un grupo de hombres rudos vestidos de n***o, como si fuera una maldita criminal —Señorita Parisi, por favor no haga las cosas más difíciles, déjenos hacer nuestro trabajo —Dijo Eliot, uno de los guardaespaldas mientras me tomaba del brazo suavemente. Las personas alrededor mío veían lo que estaba pasando, y se escuchaba como murmuraban entre ellos por mi forma tan vulgar de vestir, miro por última vez a mis amigas, que se agarraban de las manos, pude ver el terror en sus ojos pero sé que no podían interferir, sino mi madrastra podría llegar a tomar represalias contra ellas, con mis ojos llenos de lágrimas solo me queda hacerles un gesto para que no se preocupen, estará todo bien, suspiro mientras me suben a la camioneta, sin poder volver a mirar atrás. Estamos entrando a la mansión de mi padre, veo a lo lejos a más guardaespaldas, estoy segura de que esta vez no poder volver escapar, con la cabeza agacha bajo de la camioneta. El mismo hombre que me tomo del brazo cuando me capturaron me obligo casi a arrastrándome a entrar a la mansión, Eliot es el guardia personal de Nadine. El primero en recibirme es mi padre, se puede notar en sus ojos lo enojado que esta, sin media ni una sola palabra me propina una cachetada, mientras mis lagrimas caían sin pedir permiso pongo mi mano donde me golpeo mi padre. —Si vuelves a huir traerás muchos problemas a esta familia anastasia – dice mi padre en un tono autoritario y bastante alto —Tranquilo cariño, no debes ser tan brusco con Anastasia —Y ahí hablo Nadine haciéndose pasar por una madrastra comprensiva, pero su mirada dice mucho más que solo esas palabras Nadine comienza a decirme que si algo sucede con nuestra familia seria mi culpa, mi padre se mantuvo en silencio por unos minutos, la expresión en su rostro fue cambiando, se veía un poco más comprensivo. —Hija, tienes que entender, no podemos ofender a los Marcheti, ellos son la familia más poderosa de todo Italia, y una de las más imponentes en el mundo empresarial a nivel global. Ellos pueden destruirnos en tan solo minutos —Mi padre intenta explicarme quienes son ellos, pero no me convence aun —Debes aceptar ese matrimonio, te lo estoy suplicando, no es un acuerdo que yo haya hecho, tu abuelo hizo ese acuerdo cuando naciste, a pesar de que aun eras un bebe, el joven Marcheti y tú ya estaban prometidos, cariño, por favor, no lleves a la ruina a esta familia. Me encuentro perdida en mis pensamientos, mi abuelo había arreglado este matrimonio incluso antes de que pudiera decir mi primera palabra ¿Cómo podría yo dejar en ridículo a mi familia? Mi madre murió cuando yo era una niña, ella era una joven hermosa, mi abuelo ya era muy mayor para poder seguir haciéndose cargo de las empresas familiares, por eso mi padre se hizo cargo de toda la herencia dejada por mi madre. Mi abuelo falleció en un trágico accidente de avión hace un par de años, no pude despedirme de él, una lagrima baja por mi mejilla, extraño a mi abuelo, ni siquiera tuve oportunidad de despedirme de él. Estaba tan perdida en la tristeza que me causaba haber perdido a mi madre y abuelo que no me percate enseguida de que el apellido del hombre con el que debo casarme era Marcheti, siento mi corazón latir a mil por hora nuevamente al recordar que ese joven apuesto y frio de esa noche en el motel, ese que quería matarme aquel día en el bar, ese que también se apellida Marcheti. ¿será que el destino me puso delante en el camino al hombre con el que me debo casar? ¿ese mismo con el que perdí mi virginidad sin saber quién era? ¿no puede ser solo una coincidencia verdad? ¡Dios mío! Si fuera el… ¿me acosté con un hombre gay? El silencio y mis pensamientos seguían reinando en la mansión.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD