Capítulo 2. El rechazo decisivo.

1434 Words
Rosella salió del salón con pasos apresurados, su elegante vestido rozando el suelo de mármol mientras trataba de contener las lágrimas que amenazaban con desbordarse. La humillación y el dolor se mezclaban en su interior, formando un nudo en su garganta que le dificultaba respirar. Al pasar junto a un mesonero, levantó una mano delicada, pero firme. —Por favor —dijo sin mirarlo a los ojos, señalando la bandeja con copas de champán. El mesonero, sorprendido por la urgencia en su voz, le ofreció una copa. Sin pensarlo dos veces, Rosella la tomó y bebió el contenido de un solo trago. El líquido burbujeante bajó por su garganta, pero no logró apagar el fuego de sus emociones. Dejó la copa vacía en la bandeja, tomó otra y continuó su camino hacia los jardines exteriores. El aire fresco de la noche la recibió con una caricia fría. Se alejó del bullicio de la fiesta, buscando refugio entre las sombras de los altos cipreses que bordeaban el jardín. Las estrellas brillaban intensamente en el cielo, pero ni su belleza podía aliviar el dolor que sentía. —¿Por qué? —, se preguntó, apretando los puños con rabia. —¿Por qué todos me desean menos él? ¿Qué tengo que hacer para que Esteban se fije en mí? Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas, y no hizo esfuerzo por detenerlas. Se sentía herida, despreciada, impotente. Había sido el centro de atención de innumerables miradas admirativas, pero ninguna de ellas era la que realmente deseaba. Esteban Ferrero era el único que parecía inmune a su encanto, y eso la consumía por dentro y la llenaba de amargura. Perdida en sus pensamientos, no escuchó los pasos que se acercaban por detrás. Una voz familiar rompió el silencio. —¿Qué te pasa, mi borreguita? Rosella se giró bruscamente. Allí estaba su padre, Fausto Pazzi, mirándola con preocupación. Intentó secar rápidamente sus lágrimas, pero era demasiado tarde. —Nada, papá —respondió, forzando una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Solo quería un poco de aire. Fausto no se dejó engañar. Se acercó a ella y le levantó suavemente el mentón para verla mejor. —¿Qué te hicieron? —preguntó con suavidad. La barrera que Rosella intentaba mantener se rompió. Bajó la mirada y dejó que las lágrimas volvieran a fluir. —Papá... —susurró—. ¿Por qué duele tanto el amor? Fausto la abrazó con ternura, acunándola como cuando era una niña. —Cuéntame, hija. ¿Qué ha pasado? Rosella respiró hondo, tratando de reunir el valor para expresar lo que sentía. —Por más que intento que él se fije en mí, no le intereso —dijo con la voz entrecortada—. Me ignora, me desprecia. No sé qué más hacer. Fausto la miró con compasión y determinación. —No llores, Rosella. Si deseas tener a Esteban Ferrero por esposo, así será, siempre voy a darte lo que desees, yo viviré hasta mi último suspiro para complacer a mi princesa. Ella lo miró con sorpresa. —¿De verdad, papá? ¿Harías eso por mí? ¿Pero cómo lo harás para que se fije en mí? Él sonrió y asintió. —Haré lo que sea necesario para ver a mi hija feliz. Rosella lo abrazó con fuerza. —Gracias, papá. No sabes cuánto significa eso para mí. Mientras se mantenían abrazados, Fausto pensó en las implicaciones de sus palabras. Sabía que Esteban estaba agradecido por todo el apoyo que le había dado desde que era un niño y perdió a sus padres, tal vez era el momento de cobrar, también era consciente de que sus negocios tenían ciertas dependencias de la empresa Pazzi. Quizás podría a orillarlo a una alianza matrimonial, lo que sería beneficioso para todos. —Déjame encargarme de esto —dijo Fausto, separándose ligeramente para mirarla a los ojos—. Confía en mí. Rosella asintió, sintiendo cómo una chispa de esperanza se encendía en su interior. —Confío en ti, papá. *** Fausto llevó a Esteban a una sala privada, lejos del bullicio de la fiesta. Las paredes estaban adornadas con retratos familiares y objetos de arte que reflejaban la historia y el poder de la familia Pazzi. Fausto se sentó en uno de los sofás de cuero y señaló a Esteban que hiciera lo mismo. —Esteban, hijo mío —comenzó Fausto con voz paternal—, sabes muy bien cuánto te quiero, te he criado como a mi propio hijo y nada me complacería más que tú administraras todos los negocios Pazzi —comenzó a decir Esteban—, nadie más idóneo que tú para hacerlo, y en la única persona que podría asumir el mando cuando decida retirarme. Esteban lo miró con sorpresa. —Señor Pazzi, todavía es usted un hombre lleno de vigor. No creo que deba preocuparse por eso ahora. Fausto sonrió ligeramente. —Agradezco tus palabras, pero todos debemos planificar para el futuro. He observado tu trabajo y tu dedicación desde que eras un adolescente. Eres como el hijo que nunca tuve, y confío plenamente en tus capacidades para dirigir mis negocios. Esteban se sintió halagado, pero también confundido. —Es un honor que piense así de mí. Sin embargo, tiene a Rosella. Ella es su hija y heredera natural. ¿Cómo podría ponerme a cargo a mí? Fausto inclinó la cabeza, meditando sus palabras. —Rosella es mi mayor tesoro, pero sus intereses están en otras áreas. Necesito a alguien con tu visión y experiencia. Además, es más sencillo de lo que parece. Esteban frunció el ceño. —No entiendo, señor. ¿A qué se refiere? Fausto se recostó en el sofá, entrelazando sus dedos. —Propongo una alianza, Esteban. Un matrimonio entre tú y mi hija. De esta manera, podrías administrar las empresas como mi yerno y sucesor, y Rosella estaría feliz de tenerte a su lado. El silencio llenó la habitación. Esteban sintió un nudo en el estómago. No esperaba que la conversación tomara ese rumbo. —Señor Pazzi, esto es... inesperado. Rosella es una mujer increíble, pero no estoy seguro de que esa sea la solución adecuada. Fausto lo miró fijamente. —¿Por qué dudas? ¿Acaso no te agrada mi hija? Esteban eligió cuidadosamente sus palabras. —No es eso. Rosella es encantadora, pero no es mi tipo, además, creo que decisiones como el matrimonio no deben tomarse por conveniencia empresarial. Fausto soltó una leve risa. —A veces, las mejores uniones son aquellas que combinan el corazón y la razón. Piensa en las oportunidades que se abrirían para ambos. Podrían ser una pareja poderosa, tanto en los negocios como en la vida, y sería la forma de mostrarme tu agradecimiento. Esteban se levantó, sintiendo la necesidad de moverse. —Sabe que siempre estaré agradecido por lo que hizo por mí, pero lamento mucho no poder aceptar su propuesta. Yo tengo una novia, con la que pienso casarme —sentenció con firmeza. —¿Estás rechazando mi propuesta? —preguntó Fausto con incredulidad. Esteban respiró hondo, intentando mantener la calma. —Sí, señor Pazzi. Agradezco su oferta, pero debo declinarla. Fausto se levantó del sofá, su rostro enrojeciendo de ira. —¡Esto es un insulto! ¿Tienes idea de cuántos hombres matarían por esta oportunidad? —¡Entonces propónganselo a ellos! Porque a mí no me interesa, no puedo aceptar casarme con su hija. Ella es una mujer acostumbrada a obtener todo lo que quiere sin esfuerzo, caprichosa y poco considerada con los demás. No es la persona con la que imagino pasar el resto de mi vida. Fausto frunció el ceño, su rostro enrojeciendo. —Ten cuidado con tus palabras, Esteban. Estás hablando de mi hija. —Lo sé, y le pido disculpas si le ofendo, pero necesito ser honesto. No puedo fingir sentimientos que no existen. Fausto se acercó a él, su estatura imponente. —Rosella es una mujer excepcional, y no permitiré que la insultes de esa manera. Deberías reconsiderar tu postura. Esteban se mantuvo firme. —Mi decisión es definitiva. Como le dije, estoy comprometido con otra persona, y mis sentimientos son auténticos. Fausto esbozó una sonrisa fría. —Si crees que puedes rechazarme sin consecuencias, estás muy equivocado. Te aconsejo que reflexiones, porque podrías tener que tragar tus palabras. Esteban sintió un escalofrío, pero no se dejó intimidar. —Acepto las consecuencias de mis decisiones. Prefiero mantener mi integridad antes que ceder a presiones. Sin decir más, Esteban se dio la vuelta y abandonó la habitación, dejando a Fausto solo, consumido por la ira.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD