Esteban se dejó caer en la silla de nuevo, tomando su teléfono y mirando fijamente la pantalla. Le habría gustado llamarla, quería decirle tantas cosas, pero sabía que no era el momento. Ella necesitaba espacio, y él necesitaba demostrarlo con acciones, no con palabras. “Primero, lo primero”, pensó, respirando hondo para calmar el torbellino de emociones que lo sacudía. Esteban sabía que para recuperar a Rosella y a su bebé, tendría que cambiar su vida por completo. No podía comportarse de la manera impulsiva y egoísta como se había comportado con ella en el pasado. Decidido, encendió la computadora y comenzó a revisar los informes financieros, algo que no había hecho en meses. La pantalla mostraba números y gráficos. Marco había manejado todo mientras él se había centrado en otras cosa

