Martina, al ver a Saskia inconsciente en los brazos de Esteban, sintió una ira intensa y también cierta preocupación. Su hermanastro, por su parte, cargó a aquella mujer y acarició el rostro de ella con total angustia.
“Madre mía, se encuentra hirviendo.” Él miró a Martina y luego alzó a Saskia entre sus brazos. “Sube que necesito que abras la puerta de mi cuarto.”
“Pero Esteban, no creo que sea propio que pongas a Saskia en tu habitación. Mejor ponla en mi cuarto, ahí estaré al pendiente de ella.”
“No, quiero que se encuentre en mi habitación porque es mi responsabilidad cuidar a mi novia. Además, estos no son momentos para andar pensando en la etiqueta. Así que ve a abrir la puerta de mi cuarto que necesito atender a Saskia.”
Martina fue con mala gana, ella, al abrir la puerta del cuarto, dejó que Esteban pasara mientras cargaba a Saskia. Aquella mujer miró a la última mencionada con evidente rabia, pero se limitó a enterrar sus uñas en las palmas de su mano.
“Necesito que vayas por el botiquín, Saskia tiene mucha fiebre y necesita medicina para bajar la temperatura. Mientras tanto iré buscando un cambio de ropa.”
Esteban se quedó buscando la ropa para Saskia, cuando él la tuvo listo, la puso en su cama. Miró lo que su novia traía puesto y, al ver sus pies, estos se encontraban ensangrentados y los zapatos estaban deshechos por completo.
“¿Qué te ha pasado, mi amor?”
En el momento en que Esteban le hablaba a Saskia con dulzura y acariciaba el rostro de aquella mujer de la misma manera, Martina entró al cuarto y vio la escena que solo provocó que su ira aumentara. A pesar de esto, pudo controlarse y poner una sonrisa forzada en su rostro.
“Aquí tienes, Esteban.” Ella le entregó el botiquín y miró a Saskia. “¿Cómo piensas hacer que se cambie de ropa? Evidentemente, no se encuentra consciente para que ella lo haga.”
“Lo pienso hacer yo. Te pido que te vayas en lo que la cambio, Saskia no puede estar así porque es capaz de contraer una neumonía.”
“Pero Esteban, eso no es propio. Lo mejor es que yo la cambie, ambas somos mujeres.”
“Al diablo la etiqueta, no tiene nada de malo que la cambie. Al final mis intenciones con esta mujer son llegar al altar.”
“¿Qué has dicho?” Martina llevó su mano a su boca. “Esto tiene que ser una broma, pensé que solamente era tu novia y nada más. Jamás se me cruzó por la mente que las cosas fueran tan serias.”
“Pues sí, lo son, ahora te pido que me des la privacidad necesaria para poder cambiar de ropa a Saskia. Estoy seguro de que a ella no le gustaría que tú la vieras desnuda.”
Martina no tuvo más opción que salir. Ella, al cerrar la puerta, empuñó sus manos con tal fuerza que sus nudillos quedaron totalmente blancos.
“Maldita seas, Saskia.”
Esteban tomó con gran cuidado a Saskia, le quitó toda la ropa. Él la contempló y miró que el cuerpo de aquella chica se encontraba bien cuidado, su piel era muy suave y no tenía una sola cicatriz.
“Es increíble que la primera vez que te veo desnuda sea para esto. Pero no me importa, te voy a cuidar porque no me interesa solo tu piel.”
Él la cambió con total cuidado y gran dedicación. La ropa empapada de Saskia fue tomada por Esteban y cuando iba a salir miró a Martina al pie de la puerta.
“¿Qué haces aquí? Pensé que ibas a estar en tu habitación o algo por el estilo.”
“Decidí esperar por si se ofrecía algo”. Martina mintió y se levantó, entonces miró la ropa de Saskia en las manos de Esteban “¿Qué vas a hacer con eso?”
“La iré a lavar, es lo único que Saskia trae encima y no sé qué sucedió con su ropa.”
“Espera un momento, dame eso que lo voy a hacer yo.” Ella arrebató la ropa de las manos de Esteban “La última ocasión en que utilizaste la lavadora terminaste por dañarla.”
Martina se fue con la ropa de Saskia a la zona de lavado. Estando ahí, ella miró las etiquetas que eran muy discretas y se dio cuenta de que se trataba de ropa de diseñadores bastante famosos.
“Vaya, en serio, que esa tipeja consiguió buenas imitaciones. Me pregunto en qué sitio compró esto, quizás más adelante le pueda sonsacar la información.”
Martina puso la ropa en la lavadora y le agregó mucho cloro a pesar de que la etiqueta de cuidados de la prenda decía todo lo contrario.
“Esteban, no me dejes…”
Esteban que se encontraba leyendo un libro, lo dejó de lado y se acercó a Saskia. Ella se mostraba agitada y logró tranquilizarse cuando él tomó su mano.
“Duerme, mi vida, ahora estás a salvo.”
Luego de eso, Saskia logró conciliar el sueño y se quedó más tranquila al lado de Esteban. Ella, en cierto punto de la noche, se acurrucó contra su novio y él la recibió sin ningún problema.
“¡Esteban!”
Saskia se sentó de golpe en la cama, ella miró a su alrededor y no se ubicó inicialmente, pero ya después los recuerdos del día anterior vinieron a ella de golpe.
“¡Saskia!” Esteban gritó entrando en la habitación. “Cariño, todo está bien. Te encuentras a salvo.”
“Tuve una pesadilla horrible, soñé que morías.”
Saskia se sintió más tranquila al respirar el aroma de Esteban, ella lo abrazó fuertemente y quiso deshacer la imagen donde su padre apuntaba con un arma a su novio y lo mataba a quemarropa. En el fondo sabía bien que aquel hombre era incapaz de hacer tal cosa.
“Así que ya has despertado.” Martina entró al cuarto y miró a Saskia con una gran sonrisa en su rostro. “¿Has dormido bien?”
“Sí, a excepción de una pesadilla que tuve.” Ella respondió mientras seguía abrazando a Esteban. “Fue horrible, por suerte solo era un mal sueño.”
“Así es, mi vida.” Esteban tomó el rostro de Saskia entre sus manos. “Espero que esos malos sueños no se vuelvan a repetir.”
“Yo también espero lo mismo.”
“Saskia, necesito que me digas qué fue lo que te pasó ayer. ¿Por qué has venido en el estado en que viniste?”
“Desafortunadamente, la casa en la que me encontraba se ha quemado y todas mis cosas quedaron dentro.”
“¿Pero por qué no me has llamado? Hubiera ido de inmediato por ti, sabes el número de mi casa de memoria y yo estuve aquí todo el día porque hoy no trabajo.”
“Hermano, creo que no es momento para mortificar a Saskia con preguntas.” Martina intervino rápidamente. “Ella apenas se está despertando y tú ya comienzas a hacerle tantas preguntas innecesarias.”
Saskia se mostró un tanto sorprendida por las palabras tanto de Esteban como de Martina. Ella decidió guardar silencio y se limitó únicamente a sonreír.
“¿En dónde está mi ropa?” Saskia miró lo que ella usaba. “¿Quién me ha cambiado?”
“He sido yo”, Esteban respondió un tanto sonrojado. “Espero que no te molestes.”
“No, en absoluto. Pero me gustaría tener mi ropa, prometo lavar la que me has puesto.”
“Iré por ella.” Esteban miró a Martina. “Por favor, quédate con ella, no tardo.”
Esteban salió del cuarto. Cuando Saskia consideró prudente hablar, fue que miró directamente a Martina.
“No te quise meter en aprietos con Esteban, pero no entiendo el motivo por el cual me has mentido al decir que él no estaba aquí.”
“Lo hice porque te aborrezco, porque desde que llegaste a la vida de Esteban, él solo ve por ti y a mí me ignora.”
“No es cierto, él te quiere y en algunas ocasiones incluso sales con nosotros porque no te queremos dejar de lado. Te aprecio mucho y no entiendo tu actitud, incluso te llego a ver como una hermana.”
“No entiendes, estoy enamorada de Esteban y te juro que no voy a descansar hasta que esa relación se acabe. Él no puede estar con otra mujer que no sea yo…