Chisme de pasillo

1886 Words
Yo me desperté casi a las 7 de la mañana y ella ya estaba levantada, parecía un sueño estar en este lugar con ella, Charlotte se vestía y yo me acerque a ella para hacer lo que no pude ayer. Me acerqué a ella y la bese en el cuello, poco a poco la empecé a acariciar. —Marlon, detente creo que ya es suficiente. Con lo que dijo me quedaba la duda si recordaba lo que pasó ayer y decidí preguntarle. —¿Recuerdas lo que pasó ayer? —No, pero creo viéndote parece que lo disfrutaste mucho, quieres más... La tome de los hombros y comencé a contarle lo que había pasado. —Nosotros no hicimos nada usted estaba muy borracha, incluso lloro en el restaurante. —¿Y tu que no te creíste capaz de hacerlo? Aunque yo estuviera borracha consentí que estuviéramos juntos. —Quería estar con usted y disfrutarlo juntos, no estar con alguien que no supiera lo que hacia. Ella se veía algo ida y muy molesta, no sabía porque, pero su celular parecía recibir muchos mensajes, a cada rato parpadeaba. Yo me levanté y la mire de frente. —Marlon, esto solo ocurrió una vez, no volverá a suceder. Fue un momento de debilidad de parte mía, no debía hacer eso. —Entiendo, entonces adiós. —Espera no puedes irte así, debes abrocharte la camisa. Ella me tomo de las manos y me detuvo, me empezó a desabrochar uno a uno cada botón de la camisa, que ella misma me desabrocho ayer. Me dio un beso en la boca de despedida, fue una escena rara para mi. Había quedado con las ganas de hacer el amor con ella y no podía decirle eso, ella me había dejado las cosas claras. [...] Regrese a mi casa casi a las diez de la mañana mi mamá me esperaba en la sala muy molesta, abrió la puerta, me dejó pasar y me senté en la sala. Era un lugar bastante bonito, cuatro muebles de color rojo y una mesa de madera frente a una televisión grande. El lugar tenía pintura beige y cuadros familiares. Ella me miro muy enojada, ya tenía su edad 54, se le notaban las canas en cabellera negra y las arrugas, sus ojos negros eran como un charco de agua que eran como un espejo. —¿Porque no llegaste ayer a la casa?, ¿De nuevo te pusieron mucho trabajo?. Yo me sentía algo cansado y le respondí al pasó. —Solo estaba con unos amigos del trabajo y andaba por un lugar muy lejos de aquí era difícil llegar y me quedé en un hotel. Me levanté para irme a mi habitación, pero ella me detuvo. —Hueles a loción de mujer, no llevas ni un día trabajando y ya andas en esas, por cierto es bastante cara, no es algo que alguien normal compraría. Con quien estabas. Era difícil mentirle a ella, no podía decirle nada de los que pasó. Solo lo más básico para que me dejara tranquilo —Bueno andaba con mi jefa tuvo un problema y yo la ayude, solo eso, estábamos demasiado juntos es por eso. Ella me miro a los ojos, la pude conversar y se quedó en silencio, aproveche su confusión para subir a mi habitación que quedaba en un segundo piso [...] Volví el lunes a la oficina y todos me miraban diferente, más que todo las mujeres, yo no sabía porque, empecé a pensar que fue por qué me fui temprano ese día. Nadie se atrevía a decirme nada, pero la chica que hace unos días me habló y me dijo lo del piso cinco, me vio tan confundido que se acercó a mi y me dijo lo que pasaba. Ella tenía gafas el cabello Crespo, y los ojos verdes, era un poco más baja que mi, más o menos 1.60 media, era delgada como yo. Me mostró su celular y quedé sorprendido, habían unas fotos en las que yo aparecía junto a Charlotte, cuando estábamos en el restaurante y la bese en la boca. Quise saber la fecha en que empezaron —Disculpa ¿cuando empezó a aparecer esto?. —El sábado en la mañana. Nadie dejaba de mirarme, yo no era capaz de ir a la oficina de mi jefa a preguntarle por eso. Solo me despedí de la chica con gesto y fui hasta mi sitio de trabajo. Mis dos compañeros se veían un poco asustados, ellos se miraron mutuamente, tal vez no sabían que hacer por la foto que rondaba en los pasillos. Pensaban que al tener un "romance" con la jefa ya no podían echarme la culpa de todo. Alguien de arriba me protegía, así que uno de ellos trato de entablar amistad conmigo. —Buenos días, ¿como está compañero? —Buenos días, bien, ¿por? —Nada solo trataba de saludarlo. El aún con miedo, siguió tratando de acercarse a mi. Para buen o para mal sirvió de algo haber estado junto a Charlotte ese día, pero eso la dejaba mal, quería hablar con ella, a pesar de todo. [...] En la horas de almuerzo, la misma chica que hablo conmigo vino hasta mi, pero está vez no estaba sola andaba con su grupo de amigas que eran 4, uno de ellas la María la chica que me apretó el brazo en el ascensor. Para mi seria difícil reconocer a tantas gente en esta empresa. Habían muchas personas y no sabía quienes eran las otras tres, ellas querían saber de mi relación con la jefa. —¿Vienes a a almorzar con nosotras?. No conocía a nadie en esta empresa, así que las seguí. Aunque era raro para mí estar entre tantas chicas. [...] Llegamos a un restaurante bastante lleno nos sentamos los 6 en una mesa desocupada. Las sillas eran de madera al igual que la mesa. Ellas parecían frecuentar este lugar y María la que me agarró del brazo rompió el silencio que mantuve en mi desde que llegué a este lugar. —Hola, nuevo que tal, dos días y sedujiste a la jefa, hace cuánto se conocen por fuera de la empresa. —Eh...disculpa, ¿Porque preguntas eso?. Ellas se sintieron un poco intimidadas por lo que dije, pero la que me invitó a comer intervino. —Bueno, creo que no nos hemos presentado, mi nombre es Analía. La que te hablo se llama María, las otras tres son Daniela, Valentina y Casandra. Tenemos menos de 5 años en la empresa, bueno todavía no pasamos de los 40 todavía, ninguna se ha casado, si alguna te interesa. Las últimas más tres eran bastante jóvenes yo diría que hace poco habían pasado los 30, la más alta era la más voluptuosa y la que más llamaba la atención, por obvias razones. Tenía los ojos cafés, y cabello rojo, carilarga y con pecas. La otra era gordita cabello n***o corto, ojos claros y los dos huequitos en los cachetes. La última de ellas era tal vez la de más edad y más baja, era una mujer bastante conservador no mostraba el escote y casi no hablaba, tenía el cabello rubio largo y ojos azules, un lunar en la mejilla. Daniela, Valentina y Casandra. —Ella te pregunta eso, porque andan diciendo que tú eras el amante de la jefa antes de venir a la empresa, y te dieron el puesto ahí por encima de los demás experiencia, incluso que engañaba a ese papucho contigo, porque no el prestaba atención, no sean grosero— Comento Casandra. Yo trate de estar lo más tranquilo y le contesté. —Ella y yo solo nos vimos el día que me contractaron, esa foto nos la tomaron el día que rompió con su novio, yo solo la acompañe porque se veía muy mal. Si yo fuera su amante estaría en un puesto más arriba que todas ustedes. Esa frase les dejo claro a todos que yo no tenía nada con la jefa, pero aún así se sintieron ofendidas con lo primero que dije [...] Después de almorzar la secretaria de Charlotte estaba por ahí por el primer piso y se acercó a mi. El resto de chicas se alejo, pero escuchaban lo que pasaba. —La jefa quiere hablar con usted por favor sígame. Con la mano de despedí de todas, a pesar de todo y me dirigí hacia la oficina de la jefa. Allí solo estaba ella y su secretaria salió. Yo me senté en la silla al frente de ella —Creo que ya sabes lo que pasó, incluso andas con un grupo de chicas, por favor trate de no divulgar, ni decir nada de lo que pasó entre nosotros.... —Jamás haría eso, llegamos a un acuerdo ese día, pero gracias por preocuparse por mi. Se que está molesta por esas fotos, creo que es algo inesperado para ambos, per..... —Lo que pasó ese día no se volverá a repetir, solo sigamos como gerente y empleado. Yo me encargare de cumplir mi parte. Yo me levanté de la silla y me acerque a ella. —¿Yo le gusto? Ante mi existencia ella se sonrojo y comenzó a hablar. —No se lo niego lo encuentro algo atractivo, pero eso no significa que yo tenga algo con usted. Solo dejemos eso así. Fui hasta el restaurante y uno de los meseros me lo contó todo, ya recupere su celular aquí está m —Sabe es muy difícil que tengamos la misma relación de antes por lo que pasó. Todavía puedo recordar sus caricias. —Marlon, algo entre nosotros dos no hay futuro. Me traería problemas a mi, por mi trato con usted, obviamente no sería el mismo que con los demás. Y según el reglamento, no puede haber parejas, ni familiares en la empresa. Uno de los dos se tendría que ir. Ella tenía razón, uno de los dos se tendría que irse, esa era la regla en la mayoría de empresas. Me senté en la silla de nuevo y volví a hablar. —Esta bien, tiene razón, solo era sexo y nada más. No tiene que preocuparse por mi, yo me reuní con esas chicas y lees dije que solo la acompañe ese día porque usted estaba muy triste y ya, les dejé todo claro, pero dígame.....¿le puedo dar un beso de despedida?. Ella se sonrojo y se levantó de la silla, para inclinarse un poco hacia mi. —Ah...bueno Y así lo hizo se acercó a mí y beso en la boca, me tomo de los hombros, y nos miramos a los ojos por última vez. Había bastante química, no me atreví v a hacer algo más en ese momento. Ya me había dejado todo claro. [...] Me devolví a mi puesto de trabajo un poco triste, me ilusione mucho con ella, era un estúpido por eso. Las chicas que estuvieron conmigo me esperaban en el pasillo como el resto del personal expectante a lo que pasaba. Yo trate de comportarme normal y que nadie pensara nada malo. Todas se me acercaron y antes que preguntaran yo les hable. —Me pidió disculpas por lo que pasó. Solo eso ocurrió. Ellas aún se veían incrédulas y parecían no creerme, pero yo seguí con la mirada normal
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