Capítulo 5

885 Words
La gente gritaba para que les dejaran entrar a la discoteca. La situación era muy tensa. Se agolpaba cada vez más gente a las puertas de la discoteca que comenzaba a venir de todos los bares de la ciudad y buscaban terminar la noche en esa discoteca. Todos portaban los mismos Flyers en la mano. Ernesto miró alrededor suyo y comprobó que efectivamente eran prácticamente todos chicos. A muchos les conocía del mundo de la noche. Ernesto se sacó el Flyers del bolsillo para echarle un vistazo mientras aguardaban en la cola. - Me suenan muchas caras Ernesto, le dijo Daniel mirando también a su alrededor. Están los mismos de siempre. No vamos a descubrir nada nuevo...Quizás sería mejor marcharnos a casa. La gente enfurecida gritaba y repetía cada vez más fuerte: - ¡Estafadores! ¡Estafadores! - La cosa se está poniendo muy fea, dijo Daniel preocupado. Había mucha rabia porque no perdonaban que estuvieran esperando para entrar a la discoteca a la intemperie mientras que otros estaban divirtiéndose ya dentro. Lo consideraban algo injusto y no lo iban a perdonar así porque sí porque no era culpa de ellos. La policía había formado en la puerta de acceso un cordón que impedía el paso. Todos mostraban en alto los Flyers a modo de protesta. Consideraban que se les había estafado. Comenzaron a darse empujones unos contra otros. Querían romper el cordón policial. Se oyó el grito de alguien que caía al suelo. Los policías les empujaban para que regresaran de nuevo hacía atrás y no invadieran la puerta. El acceso a la discoteca estaba bloqueado porque el aforo estaba completo pero principalmente por razones de seguridad, para proteger al príncipe Alexander. - Esto se está poniendo muy mal, dijo Daniel con la cara desencajada. Ernesto que en un principio le había dicho a Daniel que aguantara un poco hasta que les permitieran entrar, comenzaba a dudar ya también, quizás sería mejor que se marcharan a otra discoteca a terminar la noche o incluso a casa. Bruno se sacó la petaca y pidió a Mateo y a Raúl que pusieran los vasos para echarles bebida. - ¡Eh! ¿Vosotros no os animáis? les preguntó a Daniel y a Ernesto mostrándoles en alto la petaca. ¡Así la espera es más llevadera! Bruno les guiñó un ojo y los cinco rieron. Ernesto sí puso su vaso para que Bruno le echara bebida pero Daniel lo declinó porque decía que había bebido ya suficiente, qué prefería esperar un poco a que se le pasara. Añadió que en la disco se pediría una copa y entonces recordó que la invitación la incluía gratis. - Oye Ernesto ¿En la entrada que nos han regalado entraba una copa gratis no?, preguntó Daniel. - Si, si, confirmó Ernesto. Daniel pensó que menos mal porque ya se estaba viendo pagando la consumición de Ernesto y cuando este se bebía una, después iba otra y otra, no tenía fin, por su boca cabía una barra libre. El móvil comenzó a vibrarle a Ernesto bajo el pantalón. Lo sacó del bolsillo y miró la pantalla del móvil. Era su amigo Claudio. "Tío que os falta?? Esto está de puta madre. Han decorado la discoteca muy guay. Al príncipe le han habilitado la zona de arriba sólo para él y sus amigos. Nosotros estamos abajo en la pista de baile y le vemos perfectamente. Está venga bailar. Se le ve un tío muy majo" Ernesto comenzó a escribir rápidamente: "Estamos fuera en la puerta esperando a que nos dejen entrar de una puta vez porque no hay manera de conseguirlo. Te aviso cuando nos digan que podemos pasar y te busco por la pista" Se volvió a guardar el móvil en el bolsillo. - ¿Quién era? preguntó Daniel. - Es Claudio, preguntando qué nos falta para entrar. Dice que el Príncipe Alexander está en la planta de arriba, que le han habilitado una Sala VIP exclusivamente para él y sus amigos y desde la pista de baile le están viendo, dice que parece muy majo...ya se está haciendo su amigo y ni ha hablado con él. - Ummm me muero de ganas de verle, dijo Daniel. Siempre le he visto en la televisión, en esos actos tan protocolarios, vestido elegantemente de traje chaqueta y corbata y estaba para comérselo. Me quedo embelesado cuando le veo. Me recuerda a algún modelo pero no sabría decirte a quién. Es tan alto, moreno, con los ojos verdes y encima rico... La gente gritaba aún más y empujaba hacía el cordón policial. Ahora los policías habían formado una doble barrera para que nadie pudiera traspasarlo. - ¡Queremos entrar! ¡Queremos entrar! gritaban una y otra vez. Ernesto y Daniel observaron que algo sucedía en la puerta de entrada. Reconocieron al chico que les había dado los Flyers. Miraba hacía el frente, hacía toda la gente que esperaba. Parecía que buscaba con la mirada a alguien en concreto pero no daba con él. La gente levantaba en alto los Flyers esperando a que fuera alguno de ellos. Ernesto ni se molestó pero Daniel estaba continuamente levantando la mano para que pudieran elegirlo a él. El chico miró hacia donde estaba Ernesto, Daniel, Bruno, Mateo y Raúl. Les señaló con la mano... ✨✨✨✨
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